jueves, 19 de junio de 2008

Fiebre de fútbol y de firmas

Por Juan Antonio Ruiz Romero

Dejé lo que estaba haciendo, cuándo mi hijo, con cierto tono afanado, me llamó para que viera lo que transmitía la televisión en esos momentos. En la pantalla aparecía el estadio de Tivoli, en Innsbruck (Austria), en donde en esos momentos jugaba la selección de Suecia en la Eurocopa 2008. Cuándo trataba de entender las razones del perentorio llamado, el mismo Juan Francisco me despejó la duda: “Ese estadio repleto de camisetas amarillas, debe ser el sueño del Polo Democrático”, aseveró.

Con una sonrisa, empecé a revisar los acontecimientos recientes en el país y me di cuenta que, por obra y gracia de la Eurocopa y de las eliminatorias al Mundial, todos los escándalos domésticos, las crisis políticas y las aventuras reeleccionistas pasaron a un segundo plano.

El fútbol es una combinación tan mágica como alienadora. Los goles inolvidables; la identidad nacional; las banderas y camisetas; las graderías repletas; las pasiones en el estómago y la garganta; la euforia del triunfo; los infartos y las lágrimas; las ventas desbordadas, los multimillonarios patrocinios, los derechos de televisión. En resumen: “un negocio redondo”.

Por eso, en un rápido sondeo a aquellos afiebrados que no se pierden partido, así sea de Austria-Polonia; Rusia- Grecia, Bolivia-Guatemala o Deportivo La Tebaida contra Atlético Chicoral, les formulamos un rápido cuestionario, con los siguientes resultados:

¿Quién es Yidis? – Mediocampista de armado de la reelección. (Fe de erratas: dónde dice reelección, léase selección) En la actualidad, juega en el Buen Pastor Fútbol Club.

¿Quién es Teodolindo? – Veterano entrenador brasileño, experto en faltas y notarías y quién ofertó sus servicios profesionales para “cambiar un articulito”. Pidió el estadio por cárcel.

¿Quién es Jose Obdulio? – Volante de destrucción y compañero de Deco y Cristiano Ronaldo en la Selección Portugal.

¿Quién es Lucho? – Lucho van Garzon es la nueva contratación holandesa. Era amarillo, pero como ahora coquetea para la consulta con los rojos, el color de su uniforme será anaranjado.

¿Quiénes conforman la Comisión de Notables? – Con 4 goles: Villa (España); con 3 goles: Podolski (Alemania), H. Yakin (Suiza) y con 2 goles: Ibrahimovic (Suecia), Nihat (Turquía), Sneijder (Holanda), Turan (Turquía), van Persie (Holanda).

¿Sabe que es la Silla vacía? – Cuándo expulsan al director técnico y lo mandan a ver el partido desde la tribuna.

¿Quién es Don Berna? – Un tipo, cojo como Garrincha, que transfirieron a Estados Unidos para reforzar el
Red Bull New York de la liga mayor de fútbol de Norteamérica.

¿Qué es la ley de Reparación de Víctimas? – Es una propuesta que busca sancionar ejemplarmente a los árbitros que “le meten la mano” a los partidos.

¿Qué sabe de la recolección de firmas para el referendo? – Estoy de acuerdo y ya firmé. Colombia tiene que ser sede del Mundial de Fútbol de Mayores del 2022…

jueves, 5 de junio de 2008

La Ciudad Fragmentada
Por Juan Antonio Ruiz Romero
Desde mediados del siglo XX, investigadores sociales, urbanistas y expertos en los temas de ciudad acunaron la frase: Ciudad fragmentada, para identificar las estructuras arquitectónicas, cada vez más cerradas y excluyentes, que hemos construido en América Latina.
Los muros y rejas que separan a unidades residenciales y condominios del resto del entorno. Las calles y bahías de parqueo taponadas “por seguridad”, por los organismos del estado. Los carriles sólo bus del transporte masivo utilizados por patrullas policiales, guardas de tránsito, vigilantes privados, motociclistas y hasta microbuses de transporte escolar. Ciudades con normas, pero sin quién las haga cumplir y peor aún, ciudadanos que juegan a violarlas, en la medida en que no ven a una autoridad. Ciudades a la deriva.
Centros comerciales y grandes superficies para que las personas caminen sin mayores preocupaciones, pero en donde se invierten millones de pesos en seguridad privada, dispositivos electrónicos y vigilancia mediante circuito cerrado de televisión, porque si se descuidan algo me les llevo. Ciudades de mentira.
Cuando un hotel, que dice ser de Pereira, utiliza las cabinas telefónicas del centro de la ciudad para promover un espectáculo del día del padre; cuando un almacén instala bafles hacia la calle para vender calzones, cacharros o calzado; cuando los vendedores ambulantes arrojan al piso las cajas de cartón del almuerzo que acaban de comer; cuando los vasos de plástico, los chicles y las colillas de cigarrillos se convierten en parte del decorado de los pisos de plazas y parques; cuando un automóvil parquea en el carril izquierdo para comprar aguacates o CD piratas; cuando los taxistas se escudan en un pagaré social para evadir su responsabilidad con la movilidad; cuando un monumento de la ciudad se vuelve el antejardín de negocios nocturnos y el parqueadero en discoteca, y cuando una administración es complaciente con los almacenes ruidosos, los vendedores ambulantes, los infractores de tránsito, los ciudadanos que ensucian las calles, los constructores que irrespetan las normas patrimoniales y los empresarios de taxis rebeldes, el mensaje es sencillo: Aquí cada quién puede hacer lo que le dé la gana.
Ciudad de nadie. Ciudad de todos…contra todos. Calles de supervivencia, donde prima la ley del más fuerte, del que más grite o el que esté armado.
La ciudad está fragmentada porque, en lugar de pensar en una visión compartida, soñada, colectiva, nos encontramos con dirigentes políticos, gremiales, empresariales, académicos, periodistas, líderes comunales, gestores sociales y culturales, defendiendo sus pequeños espacios de poder, de presión, de negociación, de beneficio personal. Ciudad parcela.
El arquitecto de la Universidad Nacional de Colombia Alexander Vallejo asegura que “Al pensar la ciudad, nos estamos construyendo nosotros mismos”. Y eso lo hemos olvidado.Porque aunque tengamos Plan de desarrollo y aspiremos a una Pereira Humana, Amable, Emprendedora y Segura, una ciudad de nadie, no puede ser Región de Oportunidades.

miércoles, 28 de mayo de 2008

Estratos torre, nube y cielo

Por Juan Antonio Ruiz Romero

Con su visión y olfato empresarial, el presidente de la junta directiva de Camacol Risaralda Luis Fernando Ossa ha repetido en varias oportunidades su advertencia acerca de que el “boom” inmobiliario en Pereira y Dosquebradas puede terminar ocasionándoles dolores de cabeza y saldos en rojo a los mismos constructores. Hay experiencias que lo recuerdan, pero parece que ya se les olvidaron.

En la reciente publicación de la revista “Donde Vivir”, editada por el gremio de la construcción, el lector desprevenido puede sumergirse en un océano de proyectos, que muestran, por un lado, las tendencias, gustos y sueños de vivienda de unas personas; los costos de unos predios que superan, con largueza, los actuales estratos 5 y 6; y también, el perfil arribista y desbordado de algunos de los potenciales compradores.

Hay de todo. Ofertas de empresas buenas, regulares y de las otras. Eso sí, la mayoría de apartamentos, incluyendo los aparta-estudios, de más 100 millones de pesos, con metro cuadrado a casi 2 millones. O sea, precios similares a Bogotá y Medellín. Parcelaciones de 1.200 y 1.500 metros cuadrados, en donde sólo el lote vale entre 100 y 140 millones de pesos. Y casas, que se acercan con holgura, a los 200 millones.

Sorprenden las ofertas de “casas con arquitectura mexicana contemporánea”, con equinovía y caballerizas (¿será para evitar los trancones?); las casas inteligentes con chimenea y sendero ecológico; la “exclusiva torre de apartamentos de estilo minimalista y moderno” y proyectos arquitectónicos que, con el auge de las cirugías de todo tipo, ya no solo le venden a los médicos los consultorios, sino también los quirófanos.

Hay proyectos en dónde lo que no le venden a usted en metros cuadrados en su vivienda, lo quieren compensar con “amplias zonas verdes”, salón social, “servicios comunales”, piscina, canchas deportivas, terraza y hasta “lavandería”, cuando la verdad lo que ofrecen es un lavadero sencillo, de esos que antes tenían todas las casas. O los que ofrecen “apartamentos 100% terminados”, con lo que recuerdan a aquellas firmas constructoras que venden ciento por ciento a medias.

Un recorrido por los nombres de esos proyectos nos lleva al reencuentro con las raíces indígenas perdidas: Tanambí, Tacaragua, y Ocarí; otros tienen denominaciones sonoras y creativas: Bambusa, Atardeceres de Jaibaná, Olivar de los Vientos y Arco Iris de la Colina; mientras que unos más nos llevan a latitudes lejanas, llenas de colombianos que devengan en euros: Paseo de la Castellana, La Castilla, Villas de la Madrid, Rincón de Andalucía y hasta un condominio de estrato celestial: San Miguel Arcángel.

Y cómo no mencionar a los que quieren vender bodegas y locales, por analogía y sin pagar derechos de autor, usando el mismo nombre de afamados centros comerciales y de negocios del país.

En medio de esa explosión inmobiliaria, uno se pregunta qué tanto está preparada la ciudad para asumir centenares de nuevas viviendas, con uno y dos parqueaderos para cada casa, pero sin vías internas, y sobre las principales avenidas. Y que decir de las dinámicas y flujos vehiculares de los nuevos centros comerciales.

No quisiera imaginarme el trancón que se va a generar sobre la Avenida 30 de agosto una vez abra sus puertas el Centro Comercial Unicentro y se ocupen las casas y apartamentos que se construyen bajo su sombra protectora.
O lo que serán los conflictos viales en el Complex Circunvalar de la calle 14, en donde anuncian “amplias zonas de parqueaderos” o en el Centro Comercial Alameda, que publicita, sin recato, que tendrá capacidad para dos mil automóviles.
En esos temas, el municipio y las curadurías no pueden quedarse sólo otorgando licencias y aplaudiendo las inversiones del capital privado. Hay que fijar directrices y hacerlas cumplir, para que no se repita lo del Centro Comercial Bolívar Plaza, que prefirió construir almacenes hasta el borde de los andenes, en lugar de bahías para los taxis, que hoy bloquean el tráfico por la octava y la novena.

Como advertía Lucas Ossa, prudencia, señores constructores, porque de pronto el “boom” les hace “pum”.
Día de pujas y pujos

Por Juan Antonio Ruiz Romero

Pujar: Dícese de la acción de un licitador de aumentar el precio de una cosa que revende o arrienda.// Pugnar, hacer fuerza.// Verbo intransitivo: Experimentar dificultad en expresarse. // Vacilar en una cosa. // Figurado: Hacer pucheros al llorar.// Americanismo: Pujar para dentro, aguantar sin chistar.

Puja: Acción de pujar en una subasta.// Cantidad en que se puja: una puja elevada. Figurado y familiar: Sacar de la puja a uno, excederle, vencerle o sacarle de apuros.

Pujido: Americanismo: Pujo, lamento, queja.

Pujo: Sensación penosa que consiste en una gana frecuente y dolorosa de evacuar el cuerpo. Figurativo: Deseo grande de una cosa.
Diccionario Pequeño Larousse 1992, página 850.
El día llegó. Luego de varias acciones populares, en juzgados diferentes, pero con los mismos argumentos y de las tímidas reacciones de rechazo de los últimos días, para hoy está prevista la audiencia pública para la “capitalización”, decía el ex alcalde Juan Manuel Arango, “salvamento”, asegura el alcalde Israel Londoño, de la empresa de Energía de Pereira.

Una decisión que, a unos despierta pujidos y pujos y, a las tres firmas interesadas, deseos de pujar para asumir el control administrativo de la empresa.

Revisemos las acepciones gramaticales que la jornada de hoy tiene para cada uno de sus protagonistas: Al actual mandatario Israel Londoño le tocó Pujar para dentro y aguantarse sin chistar la decisión que había tomado su antecesor. Aunque el alcalde de los 89 mil 045 votos anunció en campaña que iba a convocar un amplio debate con todos los actores sociales y analizar opciones diferentes a la capitalización, terminó acogiendo en todas sus partes el mecanismo y oferentes de la anterior administración.

A los trabajadores y al sindicato Sintraemdes, los “sacaron de la puja” con el anuncio de que el nuevo socio estratégico de la Empresa de Energía deberá ampliar la vigencia de la convención colectiva hasta el 31 de diciembre de 2011.

Para la banca de inversión y sus allegados, los pujidos por las medidas cautelares dictadas por el juez segundo Administrativo de Pereira que suspendió dos veces el proceso, se convertirán en un gran pujo figurativo:“El Deseo grande de una cosa”: la comisión de éxito que es del 2 por ciento y en un negocio de 100 mil millones de pesos como precio base, representa por lo menos dos mil millones de pesos libres, contantes y sonantes.

Para los concejales Molina, Gallo, Cardona, Londoño y Reinales, que pidieron suspender el proceso para que pase primero por el cabildo, su pujar es doloroso y como Verbo intransitivo, ya que “experimentaron dificultad y demora en expresarse” y vacilaron demasiado antes de pronunciarse sobre la capitalización de la empresa.

Para la Procuradora Provincial Liliana Giraldo y la gerente de la empresa de Energía Ly Giraldo, la subasta de hoy las dejó con el sentido figurado de pujar: “Hacer pucheros al llorar”, porqué ni las recomendaciones, ni las declaraciones, ni las buenas intenciones les sirvieron para suspender el proceso.

Y para los demás ciudadanos que no sabemos que es el patrimonio público ni conocemos de pujas, subastas, audiencias públicas, bancas de inversión ni comisiones de éxito, hoy tendremos esa “Sensación penosa que consiste en una gana frecuente y dolorosa…” que los letrados llaman pujo y los demás indiferencia.
Hablando francamente…

Por Juan Antonio Ruiz Romero

Recuerdo que hace un par de décadas, la Fundación para el Desarrollo de Risaralda, en ese momento dirigida por Ana Milena Muñoz de Gaviria, promovió el proyecto del Parque Industrial para Pereira. Era un extenso territorio, bien ubicado, con facilidad de acceso de servicios, que, ante la falta de inversionistas, se convirtió en un atractivo sector de expansión urbana, en donde se construyeron, primero, Ciudad Boquía y luego, otros proyectos de vivienda, en la que hoy se conoce como Comuna del Café.

Cada cierto tiempo y de acuerdo con las distintas tendencias: apertura económica, globalización, “glásnot”, “perestroika”, capitalismo salvaje, socialdemocracia, desarrollismo, planeación estratégica o centro centrismo moderado, vuelve a plantearse la necesidad de construir zonas francas, parques industriales, puertos secos, terminales de contenedores y demás iniciativas dirigidas al fortalecimiento del sector productivo y de las economías regionales.

Por eso complace que, más allá de la “botadera de corriente” del ex director del Área Metropolitana Luis Arturo Arroyave que demoró cuatro años hablando de la zona franca de Pereira y del Teleférico del Alto del Nudo sin ningún resultado concreto, aparezca un proyecto de zona franca juicioso, bien pensado, con un diseño creativo y un grupo de empresarios interesados en vincularse.

Pasar del estudio de Araújo Ibarra & Asociados, en donde se planteaban 19 lotes posibles, a cuatro o cinco proyectos viables, en proceso de formulación y diseño y con posibles inversionistas, es una demostración del ambiente favorable y de un interés que no se puede desconocer.

De ahí, el reto para el Comité Técnico de Zonas Francas y para los gobiernos de Pereira y Dosquebradas de establecer reglas del juego claras para los distintos actores, en donde se brinden las mismas oportunidades a todos y en donde primen los méritos y las ventajas del proyecto, antes que los padrinos políticos.

Porque también es bueno decirlo: Esos proyectos, además del componente industrial y comercial, tienen un significativo componente inmobiliario y allí aparecen destacados intermediarios, que ofrecen sus servicios para la concreción de los proyectos.

El proyecto de Zona Franca de La Virginia o Puerto Caldas, que se volvió poco viable por el costo de los terrenos y de la cual tanto se habló y se habló y se habló… en la pasada administración, tuvo como gestor al ex alcalde César Castillo.

La iniciativa de Zona Franca en la finca Portugal, entre Cerritos y Cartago, del arquitecto Juan Carlos Gaviria, cuenta con el apoyo del senador Germán Aguirre, que encargó a uno de sus asistentes parlamentarios a averiguar los requisitos del caso ante la Carder, el Área Metropolitana y Planeación municipal.

Y la Zona Franca de Pereira, de la Unión Ejecutora de Proyectos Unepro S.A. cuenta como socio y uno de los promotores del proyecto, al ex congresista Guillermo Botero Mejía, hombre de larga trayectoria en la política y el sector público.

En el sector de La Romelia, en Dosquebradas, la firma Conconcreto también estudia la posibilidad de una zona franca o parque industrial. Pero carece de padrino político.

Aunque sea un negocio privado, en la medida en que piden el aval del municipio y deben ajustarse al Plan de Ordenamiento Territorial y a las disposiciones sobre Uso del Suelo, es importante que primen las características del proyecto, sobre la habilidad de los padrinos para moverse en aguas cenagosas. Porque desde la imparcialidad y el buen criterio de esas decisiones, también se construye una verdadera “zona franca”.

miércoles, 7 de mayo de 2008

“Esculpiendo su joven historia”

Por Juan Antonio Ruiz Romero

En los Estados Unidos, los estudiantes de cuarto y quinto grado de primaria tienen dentro de su pénsum académico una visita obligatoria a Washington, la capital de la Unión Americana. No importa que vivan en la Florida, en California, en Texas o en Nevada, niños y niñas de 9 y 10 años conocen el Acta de la Independencia, visitan el Museo de la Historia Americana, el Capitolio y la Casa Blanca, recorren los principales monumentos en memoria de sus personajes más ilustres y se acercan a las raíces de su cultura e identidad. Un viaje al interior de una democracia, que está más allá de personajes polémicos como Richard Nixon o George W. Bush y que trasmite a los visitantes la esencia de una nacionalidad y un estilo de vida, bueno o malo, pero propio.

Aquí, a duras penas nuestros niños, niñas y jóvenes saben como se llaman el gobernador o el alcalde municipal, y eso porque les tocó responder el cuestionario para alguna tarea. Con muy pocas excepciones, no conocemos quiénes han formado parte de nuestra historia local. En la Emisora Cultural de Pereira, algunos oyentes, y no sólo los más jóvenes, pensaban que “Remigio Antonio Cañarte” era el gerente de la estación radial.

Para los más avispados, “Gonzalo Vallejo Restrepo” es el nombre del auditorio de la Gobernación de Risaralda; “Oscar Vélez Marulanda” se llama el recinto de sesiones de la Asamblea departamental y “Jaime Salazar Robledo” será el nombre del colegio de la Ciudadela Tokio. Pero nadie sabe quiénes fueron esos señores y la importancia que tuvieron para la creación del departamento de Risaralda.

Estamos en deuda con la historia. Si seguimos así, “Emiliano Isaza” va a ser un plan de vivienda; “César Gaviria”, un puente atirantado; “Alberto Mesa Abadía”, un edificio patrimonial; “Jorge Roa”, un auditorio y “Enrique Millán Rubio”, una escuelita.

Y los hechos, las gestiones, las angustias, los discursos, los sueños frustrados y las esperanzas de esos seres humanos quedarán, víctimas del terremoto del olvido, reemplazados por un ladrillo, una placa, un aula, un par de libros de entrevistas y un recuerdo incompleto.

La identidad de un pueblo, de una comunidad, de un territorio, exige el reconocimiento de sí mismo, de sus razones, sus motivos profundos y la apropiación de la memoria histórica, del camino recorrido, de sus logros y derrotas, las alegrías y deudas.

Transcurridas cuatro décadas desde la creación del departamento de Risaralda y aprovechando que aún están vivas muchas de las viudas, familiares y allegados de quiénes lideraron la gesta cívica, es tiempo de pensar en el Museo de la Historia y la Política risaraldense. Un gran espacio abierto, interactivo y de innovación, en donde los estudiantes, los visitantes, los ciudadanos puedan reconocerse y enterarse de los hechos, protagonistas, intereses, antagonismos y circunstancias que rodearon la separación de los departamentos de Quindío y Risaralda, del Gran Caldas.

Más que el concepto de museo con olor a alcanfor, se debe crear un espacio vivo, de interacción con la historia y esas personas que fueron capaces de forjarla.

Por estas fechas en que se encuentran discutiendo el Plan de Desarrollo del departamento para los próximos cuatro años, vale la pena recordar que en muchos países del mundo, incluyendo varios de América Latina como México, Perú, Costa Rica y Brasil, se considera la identidad cultural como un elemento potenciador del desarrollo territorial.
Más que una vía, un puesto comunal, un andén o una sala de computadores, una sociedad trasciende, en la medida, en que los ciudadanos se sienten parte de una historia común, un origen compartido, una razón de ser. Es tiempo de establecer ese espacio colectivo, motivo de orgullo, “en jornada tenaz sin fatiga, y en función permanente de Patria”.
Un golazo a las palabras

Por Juan Antonio Ruiz Romero
Parecería insólito, pero el producto más vendido en la actual Feria Internacional del Libro que se cumple en Bogotá no es una autobiografía, ni una novela histórica, ni una selección de poemas eróticos. Ni siquiera uno de los acostumbrados “best sellers” de las editoriales sobre los narcos, paracos, secuestrados, prepagos o corruptos de moda.

No. El producto impreso que se vende como pan caliente, en el pabellón infantil y juvenil de la feria, es la colección de afiches, a todo color, de los más destacados jugadores de fútbol del mundo. Para leer solo trae el nombre del futbolista y vale únicamente 200 pesos.

Las filas de niños, niñas y jóvenes compradores eran tan largas, que a los demás expositores se les notaba la incomodidad y la molestia. Al fin y al cabo, a cualquiera, criado entre los épicos poemas de Homero, los textos de Lope de Vega, las novelas de Hemingway, los ensayos de Saramago, el realismo garciamarquiano y los reportajes de Germán Castro Caicedo, no le cabe en la cabeza que Kaká, Cristiano Ronaldo, Ronaldinho, Lionel Messi, Samuel Eto´o, Carlos Tévez, Thierry Henry, Andriy Shevchenko, Ruud van Nistelrooy e incluso, Ronaldo, sin los tres travestis que se llevó de rumba, fueran a ser más taquilleros que los Premios Nobel de Literatura.

Aquí se evidencian dos problemas: uno económico y el otro cultural. Aunque nos digan a los cuatro vientos que es necesario aumentar los índices de lectura en Colombia, ese objetivo, encomiable por lo demás, es difícil de cumplir si se analizan los precios de los libros. Una familia que reciba dos salarios mínimos al mes, difícilmente puede comprar un libro de cuarenta o 50 mil pesos, así sean muy interesantes, bien escritos y estén exentos de Iva. El problema es que cuando a una persona le toca escoger entre comprar el mercado y adquirir un libro, no le importa que la carátula sea en pasta dura y las hojas en papel de arroz.

El otro aspecto es el cultural. Por falta de identidad, desconocimiento de nuestros propios valores y un poco de esnobismo, desde tiempo atrás, nos parece que todo lo que llega de afuera es valioso, llamativo, digno de mérito y reconocimiento, mientras que a lo nuestro lo hacemos a un lado.

Y el fútbol no es la excepción. Mientras la globalización permite que los partidos de la Liga de Campeones de Europa y los goles del Real Madrid, el Manchester, el Milán, el Barcelona y el Chelsea se vean en directo y en los noticieros, los juegos de la Copa Colombia y los de la Primera B, ni siquiera merecen mención en los medios informativos nacionales. Como quién dice es más fácil saber la tabla de clasificación en la Liga Premier inglesa y la diferencia de puntos entre el Valencia y el Valladolid, que las anotaciones y las afugias del Real Cartagena, el Unión Magdalena o el Centauros. Por eso el temor de volverse invisibles, si el Deportivo Pereira desciende a la Primera B.

Algunos dirían que la diferencia radica en la calidad futbolística y la alta cotización internacional de los jugadores y clubes más renombrados de Europa. Otros mencionan que si la mayoría de equipos colombianos de la Primera A son tan irregulares en sus campañas, ni siquiera vale la pena mirar a los que vienen detrás. Eso sin recordar, las menciones reiteradas a los capitales oscuros y ilícitos que han circulado con abundancia en el fútbol profesional y aficionado en Colombia.

En medio de ese panorama, se entiende que nuestros niños y niñas conozcan más fácil a Fernando Torres, Marco Materazzi o Didier Drogba, que a la Ministra de Educación, al escritor Héctor Abad Faciolince o a Policarpa Salavarrieta. O que muchos piensen que la ministra de Cultura Paula Marcela Moreno es levantadora de pesas o corredora de cien metros planos.

Después no nos quejemos por el periodista que le preguntó al escritor bogotano Álvaro Mutis si esa era su primera visita a Colombia.