jueves, 10 de julio de 2008

Entre gustos si hay disgustos

Por Juan Antonio Ruiz Romero

Como ciudadano colombiano, mayor de 18 años, residente en Pereira, periodista en ejercicio y columnista de La Tarde, me permito compartir con los lectores las razones que me llevan a admirar al presidente Álvaro Uribe y aquellas que me disgustan.

Me gusta el Álvaro Uribe trabajador, incansable, dedicado, que le entrega todo su tiempo y fuerzas a la función para la cual fue elegido ampliamente por sus compatriotas. Me disgusta el Álvaro Uribe que hizo a un lado a su esposa Lina y a sus hijos, porque el sabor del poder es más grato que el calor hogareño.

Me gusta el presidente cercano a las comunidades, sensible a sus necesidades, creativo en las soluciones. Me disgusta el presidente que promete y se compromete y carece de un equipo ejecutivo que cumpla lo prometido. Me gusta un presidente de alto vuelo; pero, me disgusta un gabinete ministerial y funcionarios del gobierno de tan bajo perfil.

Me gusta el Uribe valeroso, decidido, firme en sus convicciones. Pero me disgusta, el Uribe que ordena la captura del secretario de gobierno de Buenaventura por sospecha y la destitución de una funcionaria del ICBF en Magdalena, sin el debido proceso.

Me gusta el presidente que cree en las personas y confía en la buena fe de sus amigos. Sin embargo, me disgusta el presidente que “metió las manos al fuego” por la inocencia del ex director del Das Jorge Noguera y defendió, hasta último momento, a su primo, el ex frustrado asilado político, Mario Uribe.

Me gusta el mandatario que habla directo, de frente y sin tapujos. Pero, me disgusta cuándo se le va la lengua y ofende. Me gusta el presidente que recita las poesías de Jorge Robledo Ortiz, pero no el que regaña en público a su hijo, porque tiene las manos en el bolsillo y luego se excusa, con un mensaje de texto al teléfono celular.

Me gusta el presidente que hace yoga y toma goticas para la paciencia y no el mandatario explosivo que califica a la oposición de “guerrilleros de saco y corbata” y el que asegura que los magistrados de la Corte Suprema “cohonestan el terrorismo”.

Me gusta un Jefe de Estado, que a pesar de sus posiciones o precisamente por ellas, es respetado por la comunidad internacional. Me disgusta y me preocupa un Jefe de Estado que a todos los delincuentes: narcotraficantes, paramilitares y guerrilleros, los extradita a Estados Unidos.

Me gusta el presidente inteligente y audaz que, en la Cumbre del Grupo de Río, desarmó a Chávez, Correa y Ortega, cuando fue a saludarlos y a estrecharles la mano. Me disgusta el presidente convencido de ser una “inteligencia superior”, como lo calificó su aconductado asesor José Obdulio Gaviria.

Me gustaba el candidato Uribe que se comprometió a luchar contra “el clientelismo y la politiquería”. Me disgusta el presidente-candidato que tuvo que renunciar a esos propósitos en eras de lograr la primera reelección.

Me gusta el Uribe que, con su política de Seguridad Democrática, le permitió a millones de personas volver a viajar por las carreteras colombianas y modificar la percepción de seguridad y de confianza en el país. Me disgusta el Uribe que, cabalgando en el agreste potro de la Seguridad Democrática, cambia articulitos en la Constitución y promueve referendos para perpetuarse en el gobierno.

En fin, me gusta que los colombianos analicen, discutan, controviertan los logros y desaciertos de nuestro presidente. Lo que me disgusta es que evitemos el debate porque Uribe tenga un 91% de favorabilidad en las encuestas.

jueves, 3 de julio de 2008

¿A imagen y semejanza?

Por Juan Antonio Ruiz Romero

El periódico mexicano El Universal daba cuenta esta semana de que “Moe, un chimpancé de 42 años que hace sus necesidades donde debe y que come con cuchillo y tenedor se escapó de su jaula en el sur de California”. Su propietario, St. James Davis trajo al simio desde Tanzania en 1967 después de que el recién nacido perdiera a su madre por culpa de los cazadores ilegales. Quizás Moe consideró que ya era el momento de independizarse de sus padres adoptivos.

Y mientras se desconoce el paradero del chimpancé cuarentón, en España hay un interesante debate alrededor de la moción aprobada en la Comisión del medio Ambiente del Congreso de diputados, en donde se propone otorgar a los chimpancés, orangutanes, y gorilas -cuyo parecido genético con el hombre es del 95%- una serie de derechos atribuidos hasta ahora sólo a humanos. Se trata de los derechos a la vida, a la libertad, a no ser torturados física ni psicológicamente, ni ser utilizados en experimentos, ni expuestos en espectáculos públicos. Sin duda, un gesto enaltecedor de los congresistas ibéricos.

Entre tanto, nos cuenta desde Londres el analista internacional Isaac Bigio que: “En varios países ricos ya no hay delfines o ballenas en los acuarios” y que “en el Reino Unido hay una policía especializada en encarcelar a quien daña a sus mascotas”.

Sin dudas, muchos habitantes de los países más industrializados del mundo, viven, sufren, trabajan, se angustian, pelean e invierten miles de dólares y de euros en el cuidado y la defensa de los perros, gatos, canarios, iguanas, gorilas, focas, delfines o ballenas. Tanto es así que, por lo menos, en el caso de perros y gatos, hay comida especial para ellos, peluquería, gimnasio, guardería, diseñadores de ropa y hasta “matrimonios arreglados”. El único problema es que los animalitos, objetos de tanta atención, no se pueden quejar.
Ante la crueldad y la brutalidad de los hombres contra los animales, acumuladas a lo largo de la historia, no debemos menos que resaltar ese ánimo paternalista y amoroso que se despierta en la defensa y conservación de esos seres vivos.

Sin embargo, a uno le preocupa que las balanzas de los países más poderosos y de mayores ingresos no estén bien calibradas. Porque a la vez que legislan y establecen garantías legales a favor de nuestros primos los simios; liberan en su ecosistema a cientos de aves y cetáceos y conforman policías especializadas para la defensa de las mascotas, no aplican los mismos parámetros de generosidad, simpatía y protección, cuando se trata de tomar decisiones que afectan a los seres humanos.
Por eso no se entiende que el Parlamento Europeo haya aprobado la directiva de retorno de inmigrantes ilegales, que otorga de 7 a 30 días de plazo para abandonar el país de forma voluntaria o, de lo contrario, internar a los indocumentados en centros de reclusión por un período máximo de 18 meses. De todas maneras, los expulsados o los que se vayan por las buenas, tendrán una prohibición de regresar a Europa durante los 5 años siguientes.
O las controvertidas decisiones del gobierno italiano de convertir la inmigración ilegal en un delito, similar al hurto, la violación, el homicidio o el secuestro.
Frente a esas disposiciones tan arbitrarias y ante las cuales el gobierno colombiano ha guardado silencio, uno pensaría que Moe, el chimpancé de Tanzania, está escondido en los bosques de California, huyendo a los operativos de los oficiales de Migración porque carece de la Green Card. Claro, en Estados Unidos, aún no han aprobado el trato igualitario para gorilas, orangutanes y chimpancés, que ya fue acogido por el Congreso de diputados españoles. Contradicciones de los “países más desarrollados”.

miércoles, 25 de junio de 2008

El bluyin derrotó a la corbata

Por Juan Antonio Ruiz Romero


Ni siquiera en los cálculos más optimistas, el municipio de Pereira pensó que pudiera obtener una cifra superior a los 200 mil millones de pesos por el 49% de las acciones de la Empresa de Energía.

De acuerdo con quienes participaron en el proceso de capitalización, con una cifra cercana a los 130 mil millones de pesos se daban por bien servidos.

Por eso, luego de conocerse la primera oferta económica, en la audiencia pública cumplida ayer, los rostros reflejaban una mezcla de sorpresa y ansiedad.

En la primera vuelta, se ofrecieron 170 mil millones de pesos, lo cual de por sí, ya era una cifra considerable y ventajosa para el municipio.

Los trabajadores sindicalizados, a pesar de sus frases destempladas y comentarios irrespetuosos, hacían fuerza por EPM para que la energética no se privatizara y quedara como empresa industrial y comercial del Estado.

El ex ministro de Hacienda Rudolf Hommes, al servicio de Enertolima, lo mismo que había hecho hace algunos meses el ex vicepresidente Humberto de la Calle Lombana, jugaba a favor de los grandes capitales privados que, apoyados en la ley 142, se adueñaron de las empresas de servicios públicos domiciliarios, ya sea como accionistas, operadores o concesionarios.

Al lado del veterano y robusto exministro, contrastaban los jóvenes y audaces representantes de las familias Nule y Ríos y el gerente de Enertolima, quienes en bluyines, con camisas coloridas y collares, le daban un toque de informalidad, tal vez demasiada, a la subasta.

Al otro lado, impertérritos, encorbatados, impecables, seguros de si mismos -como paisas que se respeten- los representantes de EPM Medellín, quienes luego de abrir el primer sobre, pensaron que habían ganado la puja.

Tras dos horas de espera, se conocieron las nuevas propuestas y la sorpresa fue generalizada: Enertolima superó por más de 10 mil millones de pesos la segunda oferta de EPM. ¿Qué había pasado? – Sencillo. Con 118 millones de dólares, el bluyin derrotó a la corbata.

El Municipio de Pereira hizo uno de los mejores negocios en su historia reciente. Logra capitalizar la Empresa de Energía, duplica su valor real en el mercado, consigue 21 mil 500 millones de pesos para la Promotora como prima por el manejo administrativo y logra que respeten la convención colectiva y la continuidad de los trabajadores hasta el 31 de diciembre de 2011.

Esperemos que la informalidad en el vestuario de los representantes y propietarios de Enertolima no sea una muestra de la informalidad con que van a manejar la Empresa de Energía de Pereira. Aunque los antecedentes de Enelar en nuestra ciudad no han sido los mejores y son los mismos accionistas de la energética tolimense.

En resumen, creo que el negocio de la capitalización fue bueno para el municipio de Pereira y para los accionistas de Enertolima, pero va a ser muy malo para los pereiranos.

jueves, 19 de junio de 2008

Fiebre de fútbol y de firmas

Por Juan Antonio Ruiz Romero

Dejé lo que estaba haciendo, cuándo mi hijo, con cierto tono afanado, me llamó para que viera lo que transmitía la televisión en esos momentos. En la pantalla aparecía el estadio de Tivoli, en Innsbruck (Austria), en donde en esos momentos jugaba la selección de Suecia en la Eurocopa 2008. Cuándo trataba de entender las razones del perentorio llamado, el mismo Juan Francisco me despejó la duda: “Ese estadio repleto de camisetas amarillas, debe ser el sueño del Polo Democrático”, aseveró.

Con una sonrisa, empecé a revisar los acontecimientos recientes en el país y me di cuenta que, por obra y gracia de la Eurocopa y de las eliminatorias al Mundial, todos los escándalos domésticos, las crisis políticas y las aventuras reeleccionistas pasaron a un segundo plano.

El fútbol es una combinación tan mágica como alienadora. Los goles inolvidables; la identidad nacional; las banderas y camisetas; las graderías repletas; las pasiones en el estómago y la garganta; la euforia del triunfo; los infartos y las lágrimas; las ventas desbordadas, los multimillonarios patrocinios, los derechos de televisión. En resumen: “un negocio redondo”.

Por eso, en un rápido sondeo a aquellos afiebrados que no se pierden partido, así sea de Austria-Polonia; Rusia- Grecia, Bolivia-Guatemala o Deportivo La Tebaida contra Atlético Chicoral, les formulamos un rápido cuestionario, con los siguientes resultados:

¿Quién es Yidis? – Mediocampista de armado de la reelección. (Fe de erratas: dónde dice reelección, léase selección) En la actualidad, juega en el Buen Pastor Fútbol Club.

¿Quién es Teodolindo? – Veterano entrenador brasileño, experto en faltas y notarías y quién ofertó sus servicios profesionales para “cambiar un articulito”. Pidió el estadio por cárcel.

¿Quién es Jose Obdulio? – Volante de destrucción y compañero de Deco y Cristiano Ronaldo en la Selección Portugal.

¿Quién es Lucho? – Lucho van Garzon es la nueva contratación holandesa. Era amarillo, pero como ahora coquetea para la consulta con los rojos, el color de su uniforme será anaranjado.

¿Quiénes conforman la Comisión de Notables? – Con 4 goles: Villa (España); con 3 goles: Podolski (Alemania), H. Yakin (Suiza) y con 2 goles: Ibrahimovic (Suecia), Nihat (Turquía), Sneijder (Holanda), Turan (Turquía), van Persie (Holanda).

¿Sabe que es la Silla vacía? – Cuándo expulsan al director técnico y lo mandan a ver el partido desde la tribuna.

¿Quién es Don Berna? – Un tipo, cojo como Garrincha, que transfirieron a Estados Unidos para reforzar el
Red Bull New York de la liga mayor de fútbol de Norteamérica.

¿Qué es la ley de Reparación de Víctimas? – Es una propuesta que busca sancionar ejemplarmente a los árbitros que “le meten la mano” a los partidos.

¿Qué sabe de la recolección de firmas para el referendo? – Estoy de acuerdo y ya firmé. Colombia tiene que ser sede del Mundial de Fútbol de Mayores del 2022…

jueves, 5 de junio de 2008

La Ciudad Fragmentada
Por Juan Antonio Ruiz Romero
Desde mediados del siglo XX, investigadores sociales, urbanistas y expertos en los temas de ciudad acunaron la frase: Ciudad fragmentada, para identificar las estructuras arquitectónicas, cada vez más cerradas y excluyentes, que hemos construido en América Latina.
Los muros y rejas que separan a unidades residenciales y condominios del resto del entorno. Las calles y bahías de parqueo taponadas “por seguridad”, por los organismos del estado. Los carriles sólo bus del transporte masivo utilizados por patrullas policiales, guardas de tránsito, vigilantes privados, motociclistas y hasta microbuses de transporte escolar. Ciudades con normas, pero sin quién las haga cumplir y peor aún, ciudadanos que juegan a violarlas, en la medida en que no ven a una autoridad. Ciudades a la deriva.
Centros comerciales y grandes superficies para que las personas caminen sin mayores preocupaciones, pero en donde se invierten millones de pesos en seguridad privada, dispositivos electrónicos y vigilancia mediante circuito cerrado de televisión, porque si se descuidan algo me les llevo. Ciudades de mentira.
Cuando un hotel, que dice ser de Pereira, utiliza las cabinas telefónicas del centro de la ciudad para promover un espectáculo del día del padre; cuando un almacén instala bafles hacia la calle para vender calzones, cacharros o calzado; cuando los vendedores ambulantes arrojan al piso las cajas de cartón del almuerzo que acaban de comer; cuando los vasos de plástico, los chicles y las colillas de cigarrillos se convierten en parte del decorado de los pisos de plazas y parques; cuando un automóvil parquea en el carril izquierdo para comprar aguacates o CD piratas; cuando los taxistas se escudan en un pagaré social para evadir su responsabilidad con la movilidad; cuando un monumento de la ciudad se vuelve el antejardín de negocios nocturnos y el parqueadero en discoteca, y cuando una administración es complaciente con los almacenes ruidosos, los vendedores ambulantes, los infractores de tránsito, los ciudadanos que ensucian las calles, los constructores que irrespetan las normas patrimoniales y los empresarios de taxis rebeldes, el mensaje es sencillo: Aquí cada quién puede hacer lo que le dé la gana.
Ciudad de nadie. Ciudad de todos…contra todos. Calles de supervivencia, donde prima la ley del más fuerte, del que más grite o el que esté armado.
La ciudad está fragmentada porque, en lugar de pensar en una visión compartida, soñada, colectiva, nos encontramos con dirigentes políticos, gremiales, empresariales, académicos, periodistas, líderes comunales, gestores sociales y culturales, defendiendo sus pequeños espacios de poder, de presión, de negociación, de beneficio personal. Ciudad parcela.
El arquitecto de la Universidad Nacional de Colombia Alexander Vallejo asegura que “Al pensar la ciudad, nos estamos construyendo nosotros mismos”. Y eso lo hemos olvidado.Porque aunque tengamos Plan de desarrollo y aspiremos a una Pereira Humana, Amable, Emprendedora y Segura, una ciudad de nadie, no puede ser Región de Oportunidades.

miércoles, 28 de mayo de 2008

Estratos torre, nube y cielo

Por Juan Antonio Ruiz Romero

Con su visión y olfato empresarial, el presidente de la junta directiva de Camacol Risaralda Luis Fernando Ossa ha repetido en varias oportunidades su advertencia acerca de que el “boom” inmobiliario en Pereira y Dosquebradas puede terminar ocasionándoles dolores de cabeza y saldos en rojo a los mismos constructores. Hay experiencias que lo recuerdan, pero parece que ya se les olvidaron.

En la reciente publicación de la revista “Donde Vivir”, editada por el gremio de la construcción, el lector desprevenido puede sumergirse en un océano de proyectos, que muestran, por un lado, las tendencias, gustos y sueños de vivienda de unas personas; los costos de unos predios que superan, con largueza, los actuales estratos 5 y 6; y también, el perfil arribista y desbordado de algunos de los potenciales compradores.

Hay de todo. Ofertas de empresas buenas, regulares y de las otras. Eso sí, la mayoría de apartamentos, incluyendo los aparta-estudios, de más 100 millones de pesos, con metro cuadrado a casi 2 millones. O sea, precios similares a Bogotá y Medellín. Parcelaciones de 1.200 y 1.500 metros cuadrados, en donde sólo el lote vale entre 100 y 140 millones de pesos. Y casas, que se acercan con holgura, a los 200 millones.

Sorprenden las ofertas de “casas con arquitectura mexicana contemporánea”, con equinovía y caballerizas (¿será para evitar los trancones?); las casas inteligentes con chimenea y sendero ecológico; la “exclusiva torre de apartamentos de estilo minimalista y moderno” y proyectos arquitectónicos que, con el auge de las cirugías de todo tipo, ya no solo le venden a los médicos los consultorios, sino también los quirófanos.

Hay proyectos en dónde lo que no le venden a usted en metros cuadrados en su vivienda, lo quieren compensar con “amplias zonas verdes”, salón social, “servicios comunales”, piscina, canchas deportivas, terraza y hasta “lavandería”, cuando la verdad lo que ofrecen es un lavadero sencillo, de esos que antes tenían todas las casas. O los que ofrecen “apartamentos 100% terminados”, con lo que recuerdan a aquellas firmas constructoras que venden ciento por ciento a medias.

Un recorrido por los nombres de esos proyectos nos lleva al reencuentro con las raíces indígenas perdidas: Tanambí, Tacaragua, y Ocarí; otros tienen denominaciones sonoras y creativas: Bambusa, Atardeceres de Jaibaná, Olivar de los Vientos y Arco Iris de la Colina; mientras que unos más nos llevan a latitudes lejanas, llenas de colombianos que devengan en euros: Paseo de la Castellana, La Castilla, Villas de la Madrid, Rincón de Andalucía y hasta un condominio de estrato celestial: San Miguel Arcángel.

Y cómo no mencionar a los que quieren vender bodegas y locales, por analogía y sin pagar derechos de autor, usando el mismo nombre de afamados centros comerciales y de negocios del país.

En medio de esa explosión inmobiliaria, uno se pregunta qué tanto está preparada la ciudad para asumir centenares de nuevas viviendas, con uno y dos parqueaderos para cada casa, pero sin vías internas, y sobre las principales avenidas. Y que decir de las dinámicas y flujos vehiculares de los nuevos centros comerciales.

No quisiera imaginarme el trancón que se va a generar sobre la Avenida 30 de agosto una vez abra sus puertas el Centro Comercial Unicentro y se ocupen las casas y apartamentos que se construyen bajo su sombra protectora.
O lo que serán los conflictos viales en el Complex Circunvalar de la calle 14, en donde anuncian “amplias zonas de parqueaderos” o en el Centro Comercial Alameda, que publicita, sin recato, que tendrá capacidad para dos mil automóviles.
En esos temas, el municipio y las curadurías no pueden quedarse sólo otorgando licencias y aplaudiendo las inversiones del capital privado. Hay que fijar directrices y hacerlas cumplir, para que no se repita lo del Centro Comercial Bolívar Plaza, que prefirió construir almacenes hasta el borde de los andenes, en lugar de bahías para los taxis, que hoy bloquean el tráfico por la octava y la novena.

Como advertía Lucas Ossa, prudencia, señores constructores, porque de pronto el “boom” les hace “pum”.
Día de pujas y pujos

Por Juan Antonio Ruiz Romero

Pujar: Dícese de la acción de un licitador de aumentar el precio de una cosa que revende o arrienda.// Pugnar, hacer fuerza.// Verbo intransitivo: Experimentar dificultad en expresarse. // Vacilar en una cosa. // Figurado: Hacer pucheros al llorar.// Americanismo: Pujar para dentro, aguantar sin chistar.

Puja: Acción de pujar en una subasta.// Cantidad en que se puja: una puja elevada. Figurado y familiar: Sacar de la puja a uno, excederle, vencerle o sacarle de apuros.

Pujido: Americanismo: Pujo, lamento, queja.

Pujo: Sensación penosa que consiste en una gana frecuente y dolorosa de evacuar el cuerpo. Figurativo: Deseo grande de una cosa.
Diccionario Pequeño Larousse 1992, página 850.
El día llegó. Luego de varias acciones populares, en juzgados diferentes, pero con los mismos argumentos y de las tímidas reacciones de rechazo de los últimos días, para hoy está prevista la audiencia pública para la “capitalización”, decía el ex alcalde Juan Manuel Arango, “salvamento”, asegura el alcalde Israel Londoño, de la empresa de Energía de Pereira.

Una decisión que, a unos despierta pujidos y pujos y, a las tres firmas interesadas, deseos de pujar para asumir el control administrativo de la empresa.

Revisemos las acepciones gramaticales que la jornada de hoy tiene para cada uno de sus protagonistas: Al actual mandatario Israel Londoño le tocó Pujar para dentro y aguantarse sin chistar la decisión que había tomado su antecesor. Aunque el alcalde de los 89 mil 045 votos anunció en campaña que iba a convocar un amplio debate con todos los actores sociales y analizar opciones diferentes a la capitalización, terminó acogiendo en todas sus partes el mecanismo y oferentes de la anterior administración.

A los trabajadores y al sindicato Sintraemdes, los “sacaron de la puja” con el anuncio de que el nuevo socio estratégico de la Empresa de Energía deberá ampliar la vigencia de la convención colectiva hasta el 31 de diciembre de 2011.

Para la banca de inversión y sus allegados, los pujidos por las medidas cautelares dictadas por el juez segundo Administrativo de Pereira que suspendió dos veces el proceso, se convertirán en un gran pujo figurativo:“El Deseo grande de una cosa”: la comisión de éxito que es del 2 por ciento y en un negocio de 100 mil millones de pesos como precio base, representa por lo menos dos mil millones de pesos libres, contantes y sonantes.

Para los concejales Molina, Gallo, Cardona, Londoño y Reinales, que pidieron suspender el proceso para que pase primero por el cabildo, su pujar es doloroso y como Verbo intransitivo, ya que “experimentaron dificultad y demora en expresarse” y vacilaron demasiado antes de pronunciarse sobre la capitalización de la empresa.

Para la Procuradora Provincial Liliana Giraldo y la gerente de la empresa de Energía Ly Giraldo, la subasta de hoy las dejó con el sentido figurado de pujar: “Hacer pucheros al llorar”, porqué ni las recomendaciones, ni las declaraciones, ni las buenas intenciones les sirvieron para suspender el proceso.

Y para los demás ciudadanos que no sabemos que es el patrimonio público ni conocemos de pujas, subastas, audiencias públicas, bancas de inversión ni comisiones de éxito, hoy tendremos esa “Sensación penosa que consiste en una gana frecuente y dolorosa…” que los letrados llaman pujo y los demás indiferencia.