Por Juan Antonio Ruiz Romero
Esta semana, con las declaraciones del ex alcalde Juan Manuel Arango y del actual mandatario Israel Londoño, se percibió el tono que podría tener la campaña electoral de 2011.
Sin dudas, las frases de uno y otro demuestran que existen bastantes resentimientos acumulados y que sus visiones de ciudad son bastante diferentes.
Vale la pena recordar que el mismo alcalde Londoño es, en buena medida, responsable de que el ex alcalde haya decidido postularse de nuevo para el primer cargo municipal. En sus visitas a barrios y corregimientos, el flamante líder de La U desestimó la trayectoria política de Arango y tal vez, con ligereza, tal vez con convicción, lo calificó ante la comunidad como “un cadáver político”.
Arango se sintió ofendido en lo más profundo y emprendió un trabajo para demostrar su vigencia como dirigente y líder de la ciudad. Y, en el primer intercambio verbal, se nota a un Juan Manuel Arango aguerrido, directo y renovado.
En cambio, el alcalde Londoño cayó en la trampa de asumir un papel protagónico en la campaña -en donde no es candidato, y más que defender su obra de gobierno- se siente que actúa como escudero del candidato de su partido Enrique Vásquez. Craso error, porque 13 meses antes de culminar su gestión, Israel abrió la puerta para que el proceso electoral entre a su gobierno y lo obligue a un largo y desgastante pulso, en donde tendrá que demostrar si sus logros son mayores que los lunares y las carencias.
Pero más allá del primer tira y dame entre Arango y Londoño, esta campaña temprana tendría que abrirnos la oportunidad a los ciudadanos de exigir a los candidatos y a los partidos que profundicen en temas vitales para la ciudad: el desempleo crónico, por encima del 20 por ciento; la pobreza y la indigencia, cuya solución no puede ser un subsidio escaso e indefinido; la inseguridad asociada con actividades ilícitas; el abandono del sector agrícola y la desindustrialización; unas remesas que generaron apariencias mentirosas de bienestar y calidad de vida, pero no pudieron ocultar las rupturas y la crisis familiar, la soledad y la depresión…
El debate debe abrirse con rigor, con responsabilidad, con ánimo constructivo. Revisar porqué del tan publicitado Anillo Longitudinal solo entregarán la mitad; porqué se invierten 25 mil millones de pesos en el estadio de fútbol y no hay 3 mil millones para reorganizar a los vendedores informales del centro de la ciudad; porqué si el actual gobierno habló de la remodelación de los Parques El Lago, La Libertad y la Plaza de Bolívar, a cinco cuadras del Palacio Municipal se permite la prostitución de niños y el comercio de artículos robados, en medio de un profundo deterioro social; porqué el proyecto del Parque Temático de Flora y Fauna, que el alcalde Israel anunció que entregaría operando en 2011, aún sigue en veremos…
Y así podrían seguir los interrogantes: Porqué a los profesionales, jefes de división, secretarios y gerentes de institutos, que pertenecen al Partido de la U. les toca comprar “voluntariamente” los bonos de Un millón de pesos para financiar las campañas de Soto, Burgos y Vásquez y porqué se utilizan las oficinas públicas del municipio de Pereira para efectuar reuniones con el senador.
miércoles, 24 de noviembre de 2010
jueves, 18 de noviembre de 2010
La sociedad civil desorganizada
Por Juan Antonio Ruiz Romero
En los diferentes ejercicios de reflexión de ciudad, que se propician desde muy variadas instancias, hay un tema reiterativo: la falta de capital social.
Según el Diccionario de Acción Humanitaria y Cooperación al Desarrollo: “Capital social es el conjunto de normas, redes y organizaciones construidas sobre relaciones de confianza y reciprocidad, que contribuyen a la cohesión, el desarrollo y el bienestar de la sociedad, así como a la capacidad de sus miembros para actuar y satisfacer sus necesidades de forma coordinada en beneficio mutuo. El capital social es un concepto de reciente y creciente aplicación en los estudios sobre el desarrollo. Se refiere a una realidad menos tangible que el capital humano (conocimientos) o el capital físico (bienes materiales), pero resulta también decisivo para la actividad productiva, la satisfacción de las necesidades personales y el desarrollo comunitario.”
Tal vez, nuestra joven historia de andariegos, acostumbrados de ir de un sitio a otro, de fundar pueblos en las laderas de las montañas, de “no vararse por los problemas” y de “salir adelante a pesar de las adversidades”, ha llevado a nuestra gente a ser valerosa y trabajadora, pero individualista; emprendedora y dedicada, pero egoísta.
Hubo momentos -que aún algunos siguen añorando- en que los pereiranos unieron sus fuerzas, a través de convites, festivales, marchas y empanadas, para construir el hospital, el aeropuerto Matecaña, la Villa Olímpica. Pero respondieron a un momento y a unas condiciones históricas, que ya cambiaron.
Uno de los soportes del capital social es la confianza mutua y a nosotros nos da gran dificultad creer, confiar en el otro. Miramos a los demás de reojo, con sospecha. Además, con la corrupción, el despilfarro de los recursos públicos, el manejo amañado y clientelista de las administraciones, es difícil generar condiciones de confianza y de reciprocidad.
Un rápido vistazo a las diferentes organizaciones de la sociedad civil nos nuestra un panorama bastante desalentador. Gremios, organizaciones no gubernamentales, sindicatos, comuneros, comunales y medios de comunicación que, en la mayoría de ocasiones, son contratistas y dependen en gran medida de los ingresos de las administraciones públicas, con lo cual se desdibuja su función, se pierde la perspectiva y la capacidad crítica.
Esa debilidad del capital social dificulta la construcción de acuerdos colectivos de largo aliento y, en cambio, facilita el ejercicio de un poder vertical, en donde el gobernante se convierte en un moderno Papa Noel que firma, autoriza y adjudica contratos a diestra y siniestra, para tener contentos a todos los que lo buscan.
Por eso, no dejan de ser anecdóticas y pomposas aquellas declaraciones en las que se habla de la sociedad civil organizada, cuando lo que vemos, en el día a día, es una sociedad fragmentada, vulnerable y sin mayor representatividad.
En los diferentes ejercicios de reflexión de ciudad, que se propician desde muy variadas instancias, hay un tema reiterativo: la falta de capital social.
Según el Diccionario de Acción Humanitaria y Cooperación al Desarrollo: “Capital social es el conjunto de normas, redes y organizaciones construidas sobre relaciones de confianza y reciprocidad, que contribuyen a la cohesión, el desarrollo y el bienestar de la sociedad, así como a la capacidad de sus miembros para actuar y satisfacer sus necesidades de forma coordinada en beneficio mutuo. El capital social es un concepto de reciente y creciente aplicación en los estudios sobre el desarrollo. Se refiere a una realidad menos tangible que el capital humano (conocimientos) o el capital físico (bienes materiales), pero resulta también decisivo para la actividad productiva, la satisfacción de las necesidades personales y el desarrollo comunitario.”
Tal vez, nuestra joven historia de andariegos, acostumbrados de ir de un sitio a otro, de fundar pueblos en las laderas de las montañas, de “no vararse por los problemas” y de “salir adelante a pesar de las adversidades”, ha llevado a nuestra gente a ser valerosa y trabajadora, pero individualista; emprendedora y dedicada, pero egoísta.
Hubo momentos -que aún algunos siguen añorando- en que los pereiranos unieron sus fuerzas, a través de convites, festivales, marchas y empanadas, para construir el hospital, el aeropuerto Matecaña, la Villa Olímpica. Pero respondieron a un momento y a unas condiciones históricas, que ya cambiaron.
Uno de los soportes del capital social es la confianza mutua y a nosotros nos da gran dificultad creer, confiar en el otro. Miramos a los demás de reojo, con sospecha. Además, con la corrupción, el despilfarro de los recursos públicos, el manejo amañado y clientelista de las administraciones, es difícil generar condiciones de confianza y de reciprocidad.
Un rápido vistazo a las diferentes organizaciones de la sociedad civil nos nuestra un panorama bastante desalentador. Gremios, organizaciones no gubernamentales, sindicatos, comuneros, comunales y medios de comunicación que, en la mayoría de ocasiones, son contratistas y dependen en gran medida de los ingresos de las administraciones públicas, con lo cual se desdibuja su función, se pierde la perspectiva y la capacidad crítica.
Esa debilidad del capital social dificulta la construcción de acuerdos colectivos de largo aliento y, en cambio, facilita el ejercicio de un poder vertical, en donde el gobernante se convierte en un moderno Papa Noel que firma, autoriza y adjudica contratos a diestra y siniestra, para tener contentos a todos los que lo buscan.
Por eso, no dejan de ser anecdóticas y pomposas aquellas declaraciones en las que se habla de la sociedad civil organizada, cuando lo que vemos, en el día a día, es una sociedad fragmentada, vulnerable y sin mayor representatividad.
Desempleo en acción…
Por Juan Antonio Ruiz Romero
En su edición del 8 de noviembre pasado, el periódico La Tarde nos informaba sobre una de las paradojas que se viven en nuestra ciudad. Aunque el Área Metropolitana Centro Occidente lleva más de año y medio encabezando los indicadores de desempleo en el país, con una cifra superior al 20%, hay diferentes sectores productivos que ofrecen trabajo, pero no encuentran personas interesadas o capacitadas.
Aquella vieja frase según la cual: “Trabajo si hay, lo que no hay es quien trabaje” se nos está convirtiendo en una dolorosa radiografía social. Mientras se anuncian 800 vacantes en empresas confeccionistas de la región, la Cámara de Comercio de Dosquebradas, la Gobernación de Risaralda y el Sena se vieron a gatas para buscar durante un mes, un grupo de 52 personas interesadas en capacitarse en índigo, tejido plano y de punto.
Ante la necesidad de 10 mil recolectores de café para la cosecha del segundo semestre, el Comité de Cafeteros y las administraciones públicas se unieron para atraer la mano de obra requerida. Y aunque se ofrecieron diferentes estímulos y en promedio podrían recibir 60 mil pesos diarios, solo aparecieron un poco más de mil interesados.
A la convocatoria del Plan de choque contra el desempleo se inscribieron centenares de personas, que, una vez se enteraron que el trabajo era temporal y que podrían perder la cobertura del Sisben y el subsidio de Familias en Acción, terminaron renunciando a una oportunidad laboral.
Un sector de amplio crecimiento en la región como el del gas domiciliario requiere de un personal capacitado para la extensión de redes e instalación del servicio. A petición de la empresa Efigas, el Sena Risaralda programó para este año tres cursos para capacitar en total 120 operarios, que serían vinculados de manera inmediata. Dos de los cursos se cerraron por falta de inscritos. Y así podríamos tener decenas de ejemplos.
Algo está pasando. Dicen algunos que para los jóvenes no son atractivos trabajos en sectores tradicionales como el café o las confecciones, en donde además no hubo un relevo generacional y en donde, dadas la exigencia y esfuerzo físico, muchos trabajadores esperaban que sus hijos no tuvieran que seguir en la misma actividad.
Investigadores como el profesor Jhonier Cardona de la Universidad Libre, seccional Pereira consideran que la llegada periódica a nuestra región de remesas de los risaraldenses que trabajan en el exterior, y que entre 2008 y 2009 ascendieron a casi dos billones de pesos, generó cierta desidia laboral de los receptores. Algunos analistas han denominado esa actitud como “desempleo voluntario”.
Pero hay interpretaciones más audaces. Una de ellas habla de los estereotipos sociales y culturales que se ofrecen a los jóvenes en donde lo importante es conseguir el dinero. Sin importar cómo, ni su procedencia. Ganar un salario mínimo, por ocho horas de trabajo diario en el sector formal, no es atractivo, cuando existen otras actividades, lícitas o ilícitas, que en la informalidad generan mucha mayor rentabilidad económica.
Al paso que vamos, tocará pedirle al DANE que en el caso de Pereira y su Área Metropolitana, especifique cuántos desempleados voluntarios e involuntarios hay, cuántos no trabajan porque viven de los subsidios del estado y de la remesas y cuántos prefieren subsistir en la informalidad, aunque queden por fuera de las encuestas.
En su edición del 8 de noviembre pasado, el periódico La Tarde nos informaba sobre una de las paradojas que se viven en nuestra ciudad. Aunque el Área Metropolitana Centro Occidente lleva más de año y medio encabezando los indicadores de desempleo en el país, con una cifra superior al 20%, hay diferentes sectores productivos que ofrecen trabajo, pero no encuentran personas interesadas o capacitadas.
Aquella vieja frase según la cual: “Trabajo si hay, lo que no hay es quien trabaje” se nos está convirtiendo en una dolorosa radiografía social. Mientras se anuncian 800 vacantes en empresas confeccionistas de la región, la Cámara de Comercio de Dosquebradas, la Gobernación de Risaralda y el Sena se vieron a gatas para buscar durante un mes, un grupo de 52 personas interesadas en capacitarse en índigo, tejido plano y de punto.
Ante la necesidad de 10 mil recolectores de café para la cosecha del segundo semestre, el Comité de Cafeteros y las administraciones públicas se unieron para atraer la mano de obra requerida. Y aunque se ofrecieron diferentes estímulos y en promedio podrían recibir 60 mil pesos diarios, solo aparecieron un poco más de mil interesados.
A la convocatoria del Plan de choque contra el desempleo se inscribieron centenares de personas, que, una vez se enteraron que el trabajo era temporal y que podrían perder la cobertura del Sisben y el subsidio de Familias en Acción, terminaron renunciando a una oportunidad laboral.
Un sector de amplio crecimiento en la región como el del gas domiciliario requiere de un personal capacitado para la extensión de redes e instalación del servicio. A petición de la empresa Efigas, el Sena Risaralda programó para este año tres cursos para capacitar en total 120 operarios, que serían vinculados de manera inmediata. Dos de los cursos se cerraron por falta de inscritos. Y así podríamos tener decenas de ejemplos.
Algo está pasando. Dicen algunos que para los jóvenes no son atractivos trabajos en sectores tradicionales como el café o las confecciones, en donde además no hubo un relevo generacional y en donde, dadas la exigencia y esfuerzo físico, muchos trabajadores esperaban que sus hijos no tuvieran que seguir en la misma actividad.
Investigadores como el profesor Jhonier Cardona de la Universidad Libre, seccional Pereira consideran que la llegada periódica a nuestra región de remesas de los risaraldenses que trabajan en el exterior, y que entre 2008 y 2009 ascendieron a casi dos billones de pesos, generó cierta desidia laboral de los receptores. Algunos analistas han denominado esa actitud como “desempleo voluntario”.
Pero hay interpretaciones más audaces. Una de ellas habla de los estereotipos sociales y culturales que se ofrecen a los jóvenes en donde lo importante es conseguir el dinero. Sin importar cómo, ni su procedencia. Ganar un salario mínimo, por ocho horas de trabajo diario en el sector formal, no es atractivo, cuando existen otras actividades, lícitas o ilícitas, que en la informalidad generan mucha mayor rentabilidad económica.
Al paso que vamos, tocará pedirle al DANE que en el caso de Pereira y su Área Metropolitana, especifique cuántos desempleados voluntarios e involuntarios hay, cuántos no trabajan porque viven de los subsidios del estado y de la remesas y cuántos prefieren subsistir en la informalidad, aunque queden por fuera de las encuestas.
miércoles, 3 de noviembre de 2010
¿Quiénes serán los herederos?
Por Juan Antonio Ruiz Romero
En medio de los análisis e interpretaciones de nuestra realidad política, la pregunta más repetida durante estos días es si la alianza que resultó ganadora en 2007 podrá conservar la Gobernación de Risaralda y la Alcaldía de Pereira.
Y el interrogante tiene mucha razón de ser. Primero, porque a 14 meses de terminar las actuales administraciones, aún hay deudas pendientes –no de los pagarés sociales que firmaron en campaña- sino de los respectivos planes de Desarrollo y, segundo, porque el panorama para “los herederos” se encuentra bastante nublado.
Durante varios meses y desde los distintos sectores del conservatismo, se pidió con insistencia al Gobernador Víctor Manuel Tamayo que dijera quién era su candidato. Con cierta candidez, conociendo el entorno, el mandatario señaló con su dedo de pontífice al presidente del Directorio municipal de Pereira Alberto Vanegas Tamiz, con quien se identifica en que es reposado, conciliador y buena gente.
¡Pero, quién dijo miedo! Las mismas personas que le pidieron celeridad en la toma de decisiones, consideraron inconsulta e inconveniente la postulación del disciplinado dirigente. El representante Diego Naranjo se apresuró a tomar distancia y asegura que él debe ofrecerle igualdad de garantías a cada uno de los precandidatos.
El senador Sammy Merheg considera que se deben escuchar nuevos nombres, a la vez que expresa su respaldo a la candidatura a la alcaldía de Pereira, del ex mandatario Juan Manuel Arango, con lo cual se rompería la alianza de los partidos conservador y de La U. El representante Ricardo Valencia condiciona su apoyo a cualquier candidato a la Gobernación, a los convenios que le permitan a él y a su esposa, conservar la Alcaldía de Dosquebradas. Como si fuera una finca.
Así que Alberto Vanegas quedó en el centro de la foto, mientras los demás se hicieron a un lado. Entre tanto, el único que puede apoyarlo, no puede salir en la foto porque sería “participación indebida en política”.
En el caso de la Alcaldía de Pereira, el senador Soto entregó su sapiente bendición al diputado Enrique Vásquez Zuleta, guerrero de mil batallas y heredero de la Casa de la Democracia. El ungido tiene una larga carrera política, con más constancia que brillo y es considerado, incluso por sus adversarios, un hombre decente, querido y de buen trato.
La inquietud que ronda en el ambiente es si esas dos buenas personas, que cuentan con el guiño de sus mentores políticos, podrán asumir como príncipes herederos o, si, los ciudadanos buscarán otras opciones diferentes a la “monarquía electoral”.
En medio de los análisis e interpretaciones de nuestra realidad política, la pregunta más repetida durante estos días es si la alianza que resultó ganadora en 2007 podrá conservar la Gobernación de Risaralda y la Alcaldía de Pereira.
Y el interrogante tiene mucha razón de ser. Primero, porque a 14 meses de terminar las actuales administraciones, aún hay deudas pendientes –no de los pagarés sociales que firmaron en campaña- sino de los respectivos planes de Desarrollo y, segundo, porque el panorama para “los herederos” se encuentra bastante nublado.
Durante varios meses y desde los distintos sectores del conservatismo, se pidió con insistencia al Gobernador Víctor Manuel Tamayo que dijera quién era su candidato. Con cierta candidez, conociendo el entorno, el mandatario señaló con su dedo de pontífice al presidente del Directorio municipal de Pereira Alberto Vanegas Tamiz, con quien se identifica en que es reposado, conciliador y buena gente.
¡Pero, quién dijo miedo! Las mismas personas que le pidieron celeridad en la toma de decisiones, consideraron inconsulta e inconveniente la postulación del disciplinado dirigente. El representante Diego Naranjo se apresuró a tomar distancia y asegura que él debe ofrecerle igualdad de garantías a cada uno de los precandidatos.
El senador Sammy Merheg considera que se deben escuchar nuevos nombres, a la vez que expresa su respaldo a la candidatura a la alcaldía de Pereira, del ex mandatario Juan Manuel Arango, con lo cual se rompería la alianza de los partidos conservador y de La U. El representante Ricardo Valencia condiciona su apoyo a cualquier candidato a la Gobernación, a los convenios que le permitan a él y a su esposa, conservar la Alcaldía de Dosquebradas. Como si fuera una finca.
Así que Alberto Vanegas quedó en el centro de la foto, mientras los demás se hicieron a un lado. Entre tanto, el único que puede apoyarlo, no puede salir en la foto porque sería “participación indebida en política”.
En el caso de la Alcaldía de Pereira, el senador Soto entregó su sapiente bendición al diputado Enrique Vásquez Zuleta, guerrero de mil batallas y heredero de la Casa de la Democracia. El ungido tiene una larga carrera política, con más constancia que brillo y es considerado, incluso por sus adversarios, un hombre decente, querido y de buen trato.
La inquietud que ronda en el ambiente es si esas dos buenas personas, que cuentan con el guiño de sus mentores políticos, podrán asumir como príncipes herederos o, si, los ciudadanos buscarán otras opciones diferentes a la “monarquía electoral”.
miércoles, 27 de octubre de 2010
Conjeturas, anhelos y temores
Por Juan Antonio Ruiz Romero, jueves 28 de octubre de 2010
Hay procesos con diccionario propio. Uno de ellos es la Prospectiva. Entendido como un ejercicio de futurología y de identificación de escenarios posibles, la Prospectiva para Pereira será una gran oportunidad para repensar la ciudad, con una primera proyección a 2013, año del Sesquicentenario y con un horizonte más largo, hasta 2032.
En un primer acercamiento, para tratar de identificar los cambios que se prevén, los que se temen y los que se anhelan para la ciudad, empiezan a aparecer algunas pistas de las líneas gruesas que marcarían nuestras próximas dos décadas.
Sin duda, dentro de esos cambios presentidos, es claro que Pereira se consolide como el eje de la conurbación que forman los departamentos de Caldas, Risaralda, Quindío y Norte del Valle; que se desarrollen cadenas productivas alrededor de la metalmecánica, la agroindustria, las confecciones, el software y el turismo y que la Red Regional de Nodos de Ciencia, Tecnología e Innovación convertirán al Eje Cafetero en una región competitiva, articulada con la Sociedad y Economía del Conocimiento.
Dentro de los cambios que anhelamos queremos una ciudad incluyente, ordenada, limpia, con amplios espacios públicos para la interacción, goce y disfrute de los habitantes. Un territorio que privilegia al peatón sobre los automotores, en especial en la zona del centro tradicional. Ciudadanos que conocen su historia, se identifican con los procesos culturales y unas administraciones que apoyan esas manifestaciones como parte de su expresión de identidad. Las calles, plazas y parques deben ser sitio de encuentro alrededor de las expresiones artísticas y culturales, que sean además, en forma organizada, una forma de sustento, de orgullo y atractivo turístico para los visitantes. Pereira se caracterizará ante el país por ser una ciudad 100% digital, ambientalmente sostenible y con bajos niveles de contaminación por ruido, vallas y emisiones atmosféricas. Con una sociedad organizada y fuerte, con vocería y representatividad frente al gobierno nacional. Una ciudad que reubicó sus zonas de alto riesgo, redujo progresivamente sus índices de violencia, desempleo y pobreza. Un lugar donde la Cultura Ciudadana y la autorregulación, construidas en forma colectiva, se convierten en el principio rector de un Pacto por la Pereiranidad.
Entre los cambios temidos, sin duda preocupa que al tener el Área Metropolitana un desarrollo macrocefálico, existe el riesgo de que en Pereira, Dosquebradas, La Virginia y Santa Rosa se concentre no solo la mayor población, sino buena parte de las necesidades de empleo, salud, vivienda, servicios públicos, educación, transporte, infraestructura de la región. Es fundamental generar polos de desarrollo en los municipios que retengan a la población, ofreciendo empleos e ingresos dignos, pero, ante todo, razones para quedarse allí.
La carencia de un sector agrícola e industrial fuerte, generan una gran dependencia del comercio, renglón de la economía que, salvo los gastos de salarios y operación, no reinvierte sus ingresos sino los saca de la región.
Sin duda, cuando empezamos a aterrizar los términos de la Prospectiva al entorno cotidiano, empezamos a entender que el futuro si se puede construir y que buena parte de los insumos están en la ciudad que anhelamos y en aquellos aspectos que, definitivamente, no queremos.
Hay procesos con diccionario propio. Uno de ellos es la Prospectiva. Entendido como un ejercicio de futurología y de identificación de escenarios posibles, la Prospectiva para Pereira será una gran oportunidad para repensar la ciudad, con una primera proyección a 2013, año del Sesquicentenario y con un horizonte más largo, hasta 2032.
En un primer acercamiento, para tratar de identificar los cambios que se prevén, los que se temen y los que se anhelan para la ciudad, empiezan a aparecer algunas pistas de las líneas gruesas que marcarían nuestras próximas dos décadas.
Sin duda, dentro de esos cambios presentidos, es claro que Pereira se consolide como el eje de la conurbación que forman los departamentos de Caldas, Risaralda, Quindío y Norte del Valle; que se desarrollen cadenas productivas alrededor de la metalmecánica, la agroindustria, las confecciones, el software y el turismo y que la Red Regional de Nodos de Ciencia, Tecnología e Innovación convertirán al Eje Cafetero en una región competitiva, articulada con la Sociedad y Economía del Conocimiento.
Dentro de los cambios que anhelamos queremos una ciudad incluyente, ordenada, limpia, con amplios espacios públicos para la interacción, goce y disfrute de los habitantes. Un territorio que privilegia al peatón sobre los automotores, en especial en la zona del centro tradicional. Ciudadanos que conocen su historia, se identifican con los procesos culturales y unas administraciones que apoyan esas manifestaciones como parte de su expresión de identidad. Las calles, plazas y parques deben ser sitio de encuentro alrededor de las expresiones artísticas y culturales, que sean además, en forma organizada, una forma de sustento, de orgullo y atractivo turístico para los visitantes. Pereira se caracterizará ante el país por ser una ciudad 100% digital, ambientalmente sostenible y con bajos niveles de contaminación por ruido, vallas y emisiones atmosféricas. Con una sociedad organizada y fuerte, con vocería y representatividad frente al gobierno nacional. Una ciudad que reubicó sus zonas de alto riesgo, redujo progresivamente sus índices de violencia, desempleo y pobreza. Un lugar donde la Cultura Ciudadana y la autorregulación, construidas en forma colectiva, se convierten en el principio rector de un Pacto por la Pereiranidad.
Entre los cambios temidos, sin duda preocupa que al tener el Área Metropolitana un desarrollo macrocefálico, existe el riesgo de que en Pereira, Dosquebradas, La Virginia y Santa Rosa se concentre no solo la mayor población, sino buena parte de las necesidades de empleo, salud, vivienda, servicios públicos, educación, transporte, infraestructura de la región. Es fundamental generar polos de desarrollo en los municipios que retengan a la población, ofreciendo empleos e ingresos dignos, pero, ante todo, razones para quedarse allí.
La carencia de un sector agrícola e industrial fuerte, generan una gran dependencia del comercio, renglón de la economía que, salvo los gastos de salarios y operación, no reinvierte sus ingresos sino los saca de la región.
Sin duda, cuando empezamos a aterrizar los términos de la Prospectiva al entorno cotidiano, empezamos a entender que el futuro si se puede construir y que buena parte de los insumos están en la ciudad que anhelamos y en aquellos aspectos que, definitivamente, no queremos.
Raspones en el corazón
Por Juan Antonio Ruiz Romero, jueves 21 de octubre de 2010
Aunque todos sabemos que la muerte nos llegará a en cualquier momento, la verdad es que, casi nadie, está preparado para despedir a un ser querido. Ni siquiera en el caso de personas que están agobiadas por una enfermedad o quienes, por su edad, son candidatos a viajar antes que nosotros.
Esta semana, con unas pocas horas de diferencia, hemos visto partir a dos personas ligadas a lo más profundo de esa forma de ser y estilo de mirar la vida que ahora se conoce como la pereiranidad: Don Francisco Polanco Ripoll y Doña Leonor Ramírez de Zuluaga.
A sus 86 años, Don Francisco era una de las más emblemáticas y certeras huellas de que el civismo de Pereira si existió y marcó la vida de la ciudad en buena parte del siglo XX. Con su figura elegante y delgada, quién fuera promotor de la creación de la Corporación Deportiva Centenario, seguía en los años recientes vinculado con los procesos de ciudad. A pesar de los achaques de la edad, Don Francisco no se perdía sesión del Concejo municipal, reunión del Intergremial o plenaria ciudadana, en donde se discutiera el futuro del Aeropuerto Matecaña. Estoy convencido que Polanco Ripoll fue el más veterano veedor que tuvimos en Pereira sobre los diferentes planes de fortalecimiento, concesión o integración de nuestro terminal aéreo con otras ciudades. En honor a él y a todos los que aman a Pereira sin condiciones, cualquier decisión que se adopte sobre el Aeropuerto debe ser de frente a la ciudad y con las cartas claras, por encima de la mesa.
A propósito, el secretario de Planeación del Quindío Armando Rodríguez reveló ayer, en la instalación de Eje Exporta 2010, que el gobierno nacional y la Aerocivil han invertido alrededor de 45 mil millones de pesos, en los últimos años, en las obras de ampliación de la pista del Aeropuerto Internacional El Edén de Armenia, para que quede de 2.500 metros de longitud y pueda operar pasajeros y carga hacia Estados Unidos y Panamá. Cuándo se revisan las inversiones del Presupuesto Nacional en Aeropalestina y Armenia, uno siente que el gobierno está castigando a los pereiranos por ser dueños de su propio aeropuerto y ambientando las condiciones técnicas y de infraestructura de los vecinos para una eventual concesión. Lo que no podrá quitarnos la Aerocivil, por ahora, es el volumen global de pasajeros, con el cual marcamos una amplia y significativa diferencia.
Si bien algunos estudiosos de las Ciencias Sociales consideran cerrado el capítulo del civismo pereirano del siglo pasado, porque respondió a circunstancias históricas, económicas y sociales específicas, debemos rescatar lo que significó como expresión de solidaridad, de esfuerzo colectivo, de sueños compartidos y de movilización social.
Sin duda, un buen insumo para empezar a perfilar la Prospectiva de la Pereira del Sesquicentenario y de la ciudad con horizonte al 2032, que se soporta en un fuerte componente de apropiación y movilización de la sociedad.
Se lo debemos a Don Francisco, a Doña Leonor y a todos los pereiranos que nos antecedieron.
Aunque todos sabemos que la muerte nos llegará a en cualquier momento, la verdad es que, casi nadie, está preparado para despedir a un ser querido. Ni siquiera en el caso de personas que están agobiadas por una enfermedad o quienes, por su edad, son candidatos a viajar antes que nosotros.
Esta semana, con unas pocas horas de diferencia, hemos visto partir a dos personas ligadas a lo más profundo de esa forma de ser y estilo de mirar la vida que ahora se conoce como la pereiranidad: Don Francisco Polanco Ripoll y Doña Leonor Ramírez de Zuluaga.
A sus 86 años, Don Francisco era una de las más emblemáticas y certeras huellas de que el civismo de Pereira si existió y marcó la vida de la ciudad en buena parte del siglo XX. Con su figura elegante y delgada, quién fuera promotor de la creación de la Corporación Deportiva Centenario, seguía en los años recientes vinculado con los procesos de ciudad. A pesar de los achaques de la edad, Don Francisco no se perdía sesión del Concejo municipal, reunión del Intergremial o plenaria ciudadana, en donde se discutiera el futuro del Aeropuerto Matecaña. Estoy convencido que Polanco Ripoll fue el más veterano veedor que tuvimos en Pereira sobre los diferentes planes de fortalecimiento, concesión o integración de nuestro terminal aéreo con otras ciudades. En honor a él y a todos los que aman a Pereira sin condiciones, cualquier decisión que se adopte sobre el Aeropuerto debe ser de frente a la ciudad y con las cartas claras, por encima de la mesa.
A propósito, el secretario de Planeación del Quindío Armando Rodríguez reveló ayer, en la instalación de Eje Exporta 2010, que el gobierno nacional y la Aerocivil han invertido alrededor de 45 mil millones de pesos, en los últimos años, en las obras de ampliación de la pista del Aeropuerto Internacional El Edén de Armenia, para que quede de 2.500 metros de longitud y pueda operar pasajeros y carga hacia Estados Unidos y Panamá. Cuándo se revisan las inversiones del Presupuesto Nacional en Aeropalestina y Armenia, uno siente que el gobierno está castigando a los pereiranos por ser dueños de su propio aeropuerto y ambientando las condiciones técnicas y de infraestructura de los vecinos para una eventual concesión. Lo que no podrá quitarnos la Aerocivil, por ahora, es el volumen global de pasajeros, con el cual marcamos una amplia y significativa diferencia.
Si bien algunos estudiosos de las Ciencias Sociales consideran cerrado el capítulo del civismo pereirano del siglo pasado, porque respondió a circunstancias históricas, económicas y sociales específicas, debemos rescatar lo que significó como expresión de solidaridad, de esfuerzo colectivo, de sueños compartidos y de movilización social.
Sin duda, un buen insumo para empezar a perfilar la Prospectiva de la Pereira del Sesquicentenario y de la ciudad con horizonte al 2032, que se soporta en un fuerte componente de apropiación y movilización de la sociedad.
Se lo debemos a Don Francisco, a Doña Leonor y a todos los pereiranos que nos antecedieron.
“Cómo nos cambia la vida…”
Por Juan Antonio Ruiz Romero, jueves 14 de octubre de 2010
El soldado profesional Giovanni Domínguez, quién permaneció dos años secuestrado por las FARC, aprovechó el cuarto de hora de su liberación para cantar una canción que compuso en la selva y la cual le da el nombre a la columna de hoy.
A pesar de las evidentes limitaciones artísticas e interpretativas, que también identifican a muchos de los más exitosos artistas de música popular, el soldado Domínguez acertó en la sabiduría y dolorosa crudeza que encierran esas cinco palabras. Al revisar las noticias de las últimas semanas, le damos la razón al joven militar, aspirante a músico.
“Procurador destituye a Piedad Córdoba y la inhabilita para ejercer cargos públicos”. La tan admirada como vilipendiada senadora, protagonista de la liberación de secuestrados, sería la primera baja del escándalo de la Farcpolítica, por los nexos y cercanías con el estado mayor del grupo guerrillero.
“Por chuzadas telefónicas ilegales, destituyen al secretario general de la Presidencia Bernardo Moreno Villegas y a tres ex directores del DAS”. Después de dos años de la denuncia de la revista Semana, el escándalo por la interceptación de las llamadas de los magistrados, líderes de oposición y periodistas llega hasta la misma Casa de Nariño y afecta al principal escudero del ex presidente Álvaro Uribe.
“Ex presidente Uribe asume responsabilidad política y jurídica por actuaciones de Bernardo Moreno”. El ex mandatario considera que las averiguaciones de Moreno Villegas sobre el historial financiero y predial de los magistrados de la Corte Suprema de Justicia y opositores, no configura ningún delito.
“Pliego de cargos contra los ex ministros de Agricultura Andrés Felipe Arias y Andrés Fernández, por el escándalo de Agro Ingreso Seguro”. Aunque aseguran que son inocentes y no se robaron un peso, es claro que la metodología usada para distribuir subsidios a terratenientes y hacendados, en detrimento del 90% de minifundistas que no reciben ayudas, demuestra, por lo menos, que se actuó con ligereza y favoritismo.
“Por calumnia, imputan cargos contra el ex vicepresidente Francisco santos y contra el ex asesor presidencial José Obdulio Gaviria”. Las declaraciones de los dos ex funcionarios contra líderes sindicales, a los que calificaron como cercanos al terrorismo, y su negativa a presentarse ante los despachos judiciales para retractarse llevaron a la Fiscalía a abrir el proceso penal.
“Apertura de investigación contra el ex presidente Uribe por chuzadas ilegales”. La Comisión de Acusaciones de la Cámara de Representantes abrió investigación preliminar para determinar la responsabilidad política del ex Jefe del Estado.
Definitivamente, el poder encanta, enferma, hipnotiza, envenena. Y el ejercicio de un poder omnímodo, que buscaba un tercer periodo, terminó envenenando la tolerancia, el derecho a disentir, las otras voces. Pero también el poder se acaba y es, en ese momento, cuando recordamos al soldado Domínguez: “Cómo nos cambia la vida”.
El soldado profesional Giovanni Domínguez, quién permaneció dos años secuestrado por las FARC, aprovechó el cuarto de hora de su liberación para cantar una canción que compuso en la selva y la cual le da el nombre a la columna de hoy.
A pesar de las evidentes limitaciones artísticas e interpretativas, que también identifican a muchos de los más exitosos artistas de música popular, el soldado Domínguez acertó en la sabiduría y dolorosa crudeza que encierran esas cinco palabras. Al revisar las noticias de las últimas semanas, le damos la razón al joven militar, aspirante a músico.
“Procurador destituye a Piedad Córdoba y la inhabilita para ejercer cargos públicos”. La tan admirada como vilipendiada senadora, protagonista de la liberación de secuestrados, sería la primera baja del escándalo de la Farcpolítica, por los nexos y cercanías con el estado mayor del grupo guerrillero.
“Por chuzadas telefónicas ilegales, destituyen al secretario general de la Presidencia Bernardo Moreno Villegas y a tres ex directores del DAS”. Después de dos años de la denuncia de la revista Semana, el escándalo por la interceptación de las llamadas de los magistrados, líderes de oposición y periodistas llega hasta la misma Casa de Nariño y afecta al principal escudero del ex presidente Álvaro Uribe.
“Ex presidente Uribe asume responsabilidad política y jurídica por actuaciones de Bernardo Moreno”. El ex mandatario considera que las averiguaciones de Moreno Villegas sobre el historial financiero y predial de los magistrados de la Corte Suprema de Justicia y opositores, no configura ningún delito.
“Pliego de cargos contra los ex ministros de Agricultura Andrés Felipe Arias y Andrés Fernández, por el escándalo de Agro Ingreso Seguro”. Aunque aseguran que son inocentes y no se robaron un peso, es claro que la metodología usada para distribuir subsidios a terratenientes y hacendados, en detrimento del 90% de minifundistas que no reciben ayudas, demuestra, por lo menos, que se actuó con ligereza y favoritismo.
“Por calumnia, imputan cargos contra el ex vicepresidente Francisco santos y contra el ex asesor presidencial José Obdulio Gaviria”. Las declaraciones de los dos ex funcionarios contra líderes sindicales, a los que calificaron como cercanos al terrorismo, y su negativa a presentarse ante los despachos judiciales para retractarse llevaron a la Fiscalía a abrir el proceso penal.
“Apertura de investigación contra el ex presidente Uribe por chuzadas ilegales”. La Comisión de Acusaciones de la Cámara de Representantes abrió investigación preliminar para determinar la responsabilidad política del ex Jefe del Estado.
Definitivamente, el poder encanta, enferma, hipnotiza, envenena. Y el ejercicio de un poder omnímodo, que buscaba un tercer periodo, terminó envenenando la tolerancia, el derecho a disentir, las otras voces. Pero también el poder se acaba y es, en ese momento, cuando recordamos al soldado Domínguez: “Cómo nos cambia la vida”.
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