jueves, 5 de noviembre de 2009

Lo que dejó la Chapolera

Por Juan Antonio Ruiz Romero

En distintos espacios: expositores, gobernantes, organizadores, artistas, medios de comunicación, foros de los lectores y hasta en comentarios de esquina, se han referido en los últimos días a la Muestra comercial y empresarial Chapolera 2009, cumplida la semana pasada en Nueva York. Seguramente todos tienen un poco de razón.

Con la oportunidad que tuve de estar presente en el certamen y la independencia que me otorga el hecho de que viajé por mi cuenta y riesgo, sin financiación de recursos públicos ni de la organización, quisiera formular algunas de las impresiones vividas.

Si queremos que Pereira, Risaralda y el eje cafetero se proyecten en una economía global, debemos perder el miedo a salir, a abrir puertas, a establecer contactos. En la primera versión de Chapolera, es evidente que se cometieron algunos errores de planeación y montaje de la muestra ferial; y, tal vez, lo más complejo, se equivocaron, de buena fe, con la selección de artistas y la creación de un ambicioso espectáculo musical, sin tener en cuenta, las restricciones y exigencias establecidas por el gobierno estadounidense para la entrega de visas.

Con todo ello, Chapolera logró una cobertura mediática, sin antecedentes para Colombia en los medios hispanos, en donde la mayoría de noticias publicadas se relacionan con el orden público, el narcotráfico, el paramilitarismo o con las visitas del presidente Uribe a Estados Unidos. Quizás, si en lugar de insistir, con el gobierno y los congresistas norteamericanos, Colombia hubiera sido más audaz en la promoción de sus distintas identidades culturales, artísticas, sociales, productivas y turísticas, el Tratado de Libre Comercio no siguiera empantanado.

Se lograron importantes “golpes de opinión” como la presencia del Willys y la recolectora de café en el desfile del Día de la Hispanidad; el premio a la mejor comparsa y la reunión del alcalde de Nueva York Michael Bloomberg con el alcalde de Pereira Israel Londoño y la delegación colombiana. Hay que recordar que ningún otro mandatario colombiano ha tenido esa oportunidad y deberá trabajarse para que surjan convenios y acuerdos entre las partes.

Sobre la Muestra comercial, es evidente que pudo ser más numerosa. Sin embargo, es bueno recordar que Chapolera es una iniciativa privada y como tal, cobraba por el stand. Es probable que si Proexport se hubiera vinculado, el número de expositores fuera mayor. De todas formas, el hecho de que cada una de las empresas y asociaciones participantes regresara dejando en Nueva York, una representación comercial de sus productos para el mercado hispano, es un logro significativo.

Y aunque algunos se quejaron de la ausencia del café colombiano, ni la Federación, ni las Tiendas Juan Valdez ni otra marca le apostó al evento, mientras la empresa costarricense Don Ramón, de café gourmet, les salió adelante y concretó distribuidor y negocios.

Con respecto al Encuentro del gobernador y alcalde de Pereira con la colonia risaraldense en Nueva Jersey, fue un valioso primer ejercicio de acercamiento con esas personas que aún siguen llevando la patria en el corazón. Para la próxima ocasión, habrá que dimensionar las posibilidades existentes para trabajar en doble vía, en proyectos de vivienda, educación y remesas productivas, porque no puede ser que sólo pensemos en los inmigrantes colombianos en el exterior para que manden muletas, sillas de ruedas y regalitos de navidad.

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