Por Juan Antonio Ruiz Romero
Ante la inminente disolución del partido Colombia Viva, debido a que la inmensa mayoría de sus integrantes están presos por el escándalo de la parapolítica, el senador risaraldense Habib Merheg ya diseñó la estrategia con la que espera permanecer vigente en el escenario público, en el corto y en el mediano plazo.
Vale la pena recordar que en sus inicios en la política, cuando era presentador de un espacio de entrevistas en Cable Unión de Occidente, Merheg, que empezó siendo liberal, adhirió públicamente a la candidatura presidencial de Horacio Serpa Uribe. Algunas semanas más tarde, en el mismo espacio televisivo, decidió brindar su apoyo al entonces candidato independiente Álvaro Uribe Vélez.
A pesar de dicho respaldo y de formar parte de la bancada uribista durante el primer mandato, en el proceso electoral de 2006, Merheg fue repudiado por el partido de La U y terminó proscrito en el movimiento Colombia Viva, al lado de Dieb Maloof, Vicente Blel y Jorge Castro Pacheco, que hoy están tras las rejas por nexos con el Bloque Caribe de las AUC.
Con las cabezas de su partido en La Picota, Merheg sabe que su supervivencia política en el 2010 depende de su habilidad para jugar en alianza o coalición con otras fuerzas. Luego de la reciente experiencia con Alternativa Liberal, en donde avaló sus candidatos y terminó peleado con el ex congresista Carmona, los espacios de negociación son bastante limitados. En el Partido Liberal no lo quieren. En el de La U. lo vetaron. Por eso, su horizonte cercano se perfila bastante azulado.
El Partido conservador, que también es uribista, sacó un millón y medio de votos en la reciente consulta interna. De esos, 32 mil en Risaralda, o sea, más que la cuota inicial para un senador, que puede ser elegido con unos 40 mil votos. De ahí, que el avezado congresista haya puesto sus ojos en las huestes de Caro y Ospina, ofreciendo recursos, líderes y sobre todo, mucha televisión.
Los planes de Habib Merheg son sencillos. No se va a postular para el Senado en 2010, sino va a presentar a su hermano Sammy como candidato a esa corporación. El aspirante no tiene ninguna trayectoria política ni pública. Su único mérito es ser el hermano del hoy senador.
Sin embargo, es una brillante jugada, ante la posible inhabilidad que establece la Reforma Política a quienes hoy sean diputados y concejales, lo cual dejaría por fuera a la actual esposa de Habib, Juliana Enciso. Además, Merheg la quiere guardar como reserva, para que lo acompañe en la campaña a la alcaldía de Pereira del 2011, convencido de que sería una Primera Dama diligente y con aceptación popular.
Más allá de las jugarretas e intenciones políticas familiares, el Partido Conservador, que se precia de su intenso proceso de renovación y del cumplimiento de sus estatutos, deberá definir si abre las puertas a los paracaidistas, que ofrecen el oro y el moro y hasta financiar las campañas. Porque paracaidista es paracaidista, aunque llegue vestido de azul.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

No hay comentarios:
Publicar un comentario