Por Juan Antonio Ruiz Romero, jueves 14 de enero de 2010
El castellano ha tomado (a través del francés) la palabra sánscrita avatar (pluralizada como en español: “avatares”) con el significado de ‘fases‘, ‘vicisitudes’ o ‘cambios’.
Comienza un nuevo día en Pandora. Los destellos matinales resaltan los colores de los esbeltos habitantes azules y la diversa flora rosada de este inigualable sitio, una de las lunas del planeta Polythemis.
En todas partes del Universo, se sabe de la biodiversidad prodigiosa de Pandora y de cómo los Na`vi viven en total comunión con su ecosistema. Sin embargo los riesgos existen.
Debajo del Árbol Madre de la Constitución del 91, se encuentra escondida una gigantesca veta del magnético elemento: “unobtainium reeleccionarium”. La existencia de dicha sustancia ha llevado a una empresa a crear un proyecto de explotación de dichos recursos, con el fin de seguir detentando el poder, la burocracia, la contratación, en pocas palabras, lo que ahora se conoce como la “meritocracia”.
La empresa para adueñarse del poderoso elemento cuenta con un director ideológico: José Obdulio Selfridge y por el ex ministro de Defensa Juan Manuel Santos Quaritch en lo militar, quienes quieren poner en jaque al Clan de los Omaticaya, defensores a ultranza del espíritu democrático de los constituyentes, que reposa en el Árbol de las Almas y que esa sagrado para los Na`vi.
Incluso, dentro de las tropas de la corporación reeleccionista, se propone al “coronel” Santos Quaritch para que asuma el control del operativo, en caso de que se frustre la llegada del General AUV.
El gran problema para los reeleccionistas corporativos, en donde hay humanoides de todos los colores y vínculos, es que la atmósfera de Pandora es “tóxica para los anti demócratas y para quienes desean cambiar la Constitución para sus fines personales”.
Por ello, lanzaron una nave nodriza, piloteada por Alej Andro Ordonez, quién lanzó las primeras bombas contra el Árbol Madre, al considerar que “los vicios de forma que tuvo el Referendo reeleccionista no deben tenerse en cuenta porque el proyecto es de iniciativa popular”.
De inmediato, Mo’at, la líder espiritual de los Na`vi, consideró que “en cualquier Estado social de Derecho -así sea en películas de ciencia ficción- la democracia tiene reglas y la voluntad del pueblo tiene límites”.
En la película de “Avatar”, los habitantes de Pandora logran rechazar el ataque contra su mundo y sus instituciones. Aquí, seguimos creyendo que eso solo sucede en la fantasía.
miércoles, 13 de enero de 2010
¿Concursos o incursos?
Por Juan Antonio Ruiz Romero, jueves 7 de enero de 2010
Perdidos en la sombra del tiempo quedaron algunos concursos televisivos que motivaron, en su momento, la movilización de miles de ciudadanos colombianos. Eran las épocas en que solo había dos canales y en donde los domingos, en Animalandia, el polifacético Pacheco recibía a centenares de personas con una lora, confiados en que el animalito repitiera al aire la frase ganadora: “A mi Gel Hada, o nada”.
Años más tarde, para sintonizarnos con generaciones más recientes, nos encontramos con los Concursos para escoger la réplica, en miniatura, del Chavo del Ocho, aquel memorable personaje del mexicano Roberto Gómez Bolaños, que parece sacado de un barrio popular nuestro y no desde un lejano vecindario del Distrito Federal.
Por aquellos días inolvidables en que la Selección Colombia de mayores clasificó a tres mundiales de fútbol consecutivos, los patrocinadores del equipo se dieron a la tarea de escoger a los pequeños clones del “Pibe Valderrama”, que con su crespa y dorada cabellera fue símbolo de un país que necesitaba razones para creer en sí mismo.
Quizás los concursos van cambiando con las modas y con los intereses económicos de los canales y patrocinadores. Sólo así un televidente raso puede entender el sentido, si es que tiene alguno, de la búsqueda emprendida por el canal RCN de una jovencita para representar a la cantante Marbelle, cuya historia personal se convertirá en melodrama.
Por alguna razón, seguramente de índole comercial, en algunos medios informativos se han vuelto laxos y complacientes en la escogencia de sus personajes. El canal en mención convirtió a una artista, vinculada a un proceso de lavado de activos y enriquecimiento ilícito con su entonces marido el coronel de la Policía Royne Chávez, en jurado del Factor X y ahora, en protagonista de un dramatizado sobre sus orígenes.
Caso similar ocurre con otras personas como el cantante vallenato Diomedes Díaz, referente para miles de colombianos y a quien pareciera que con sus ventas millonarias de discos le perdonan el mal comportamiento público, la condena por homicidio y el incumplimiento permanente de sus contratos.
O el caso del ex gobernador del Valle, Gustavo Álvarez Gardeazábal, condenado en el proceso 8000 por sus vínculos con el Cartel de Cali y quién ahora, desde una tribuna radial, pontifica sobre la moral, lo ético y lo legal.
Hasta donde conozco, sobre la vida personal y obra creativa del Nobel de Literatura Gabriel García Márquez, o sobre el médico Camilo Llinás, o sobre nuestros más grandes políticos, intelectuales y deportistas, ningún canal prepara un seriado ni mucho menos una película de cine, como la que acaba de estrenarse en Brasil sobre el presidente Lula Da Silva.
Al paso que vamos, la próxima convocatoria de nuestros canales de televisión será para escoger “Los Émulos del Capo”; “La nueva Generación del Cartel de los Sapos”; “Las hermanitas menores de Las Muñecas de la Mafia” y los herederos de los sicarios televisivos “Uña y Mugre”.
Perdidos en la sombra del tiempo quedaron algunos concursos televisivos que motivaron, en su momento, la movilización de miles de ciudadanos colombianos. Eran las épocas en que solo había dos canales y en donde los domingos, en Animalandia, el polifacético Pacheco recibía a centenares de personas con una lora, confiados en que el animalito repitiera al aire la frase ganadora: “A mi Gel Hada, o nada”.
Años más tarde, para sintonizarnos con generaciones más recientes, nos encontramos con los Concursos para escoger la réplica, en miniatura, del Chavo del Ocho, aquel memorable personaje del mexicano Roberto Gómez Bolaños, que parece sacado de un barrio popular nuestro y no desde un lejano vecindario del Distrito Federal.
Por aquellos días inolvidables en que la Selección Colombia de mayores clasificó a tres mundiales de fútbol consecutivos, los patrocinadores del equipo se dieron a la tarea de escoger a los pequeños clones del “Pibe Valderrama”, que con su crespa y dorada cabellera fue símbolo de un país que necesitaba razones para creer en sí mismo.
Quizás los concursos van cambiando con las modas y con los intereses económicos de los canales y patrocinadores. Sólo así un televidente raso puede entender el sentido, si es que tiene alguno, de la búsqueda emprendida por el canal RCN de una jovencita para representar a la cantante Marbelle, cuya historia personal se convertirá en melodrama.
Por alguna razón, seguramente de índole comercial, en algunos medios informativos se han vuelto laxos y complacientes en la escogencia de sus personajes. El canal en mención convirtió a una artista, vinculada a un proceso de lavado de activos y enriquecimiento ilícito con su entonces marido el coronel de la Policía Royne Chávez, en jurado del Factor X y ahora, en protagonista de un dramatizado sobre sus orígenes.
Caso similar ocurre con otras personas como el cantante vallenato Diomedes Díaz, referente para miles de colombianos y a quien pareciera que con sus ventas millonarias de discos le perdonan el mal comportamiento público, la condena por homicidio y el incumplimiento permanente de sus contratos.
O el caso del ex gobernador del Valle, Gustavo Álvarez Gardeazábal, condenado en el proceso 8000 por sus vínculos con el Cartel de Cali y quién ahora, desde una tribuna radial, pontifica sobre la moral, lo ético y lo legal.
Hasta donde conozco, sobre la vida personal y obra creativa del Nobel de Literatura Gabriel García Márquez, o sobre el médico Camilo Llinás, o sobre nuestros más grandes políticos, intelectuales y deportistas, ningún canal prepara un seriado ni mucho menos una película de cine, como la que acaba de estrenarse en Brasil sobre el presidente Lula Da Silva.
Al paso que vamos, la próxima convocatoria de nuestros canales de televisión será para escoger “Los Émulos del Capo”; “La nueva Generación del Cartel de los Sapos”; “Las hermanitas menores de Las Muñecas de la Mafia” y los herederos de los sicarios televisivos “Uña y Mugre”.
Excomulgaos los unos a los otros
Por Juan Antonio Ruiz Romero,jueves 17 de diciembre de 2009
A propósito del hecho reportado esta semana en la iglesia del barrio Samaria de Pereira, en donde cuatro jóvenes fueron excomulgados por guardar las hostias en una servilleta, me puse a pensar si nuestros jerarcas católicos actúan siempre con la misma diligencia.
Hasta la fecha, desconozco cuáles son las medidas adoptadas por nuestros arzobispos, obispos y sacerdotes, para “excomulgar” a aquellos dirigentes políticos y gubernamentales que, aunque desfilen en las procesiones de Semana Santa y asistan, en primera fila, a las fiestas patronales, se han adueñado de dineros públicos y no precisamente envueltos en una servilleta. Tengo entendido en mi desconocimiento teológico que el octavo mandamiento sigue siendo “No robarás” y apropiarse de los recursos para la educación, la salud y el desarrollo social es un pecado tan grave, como guardarse la hostia en el bolsillo.
Tal vez la memoria me falle, pero no recuerdo aún el pronunciamiento del Episcopado colombiano excomulgando a los jefes paramilitares y guerrilleros bautizados, responsables de centenares de masacres, fosas comunes y desplazamiento forzoso. Ni tampoco la sanción ejemplar del Obispo castrense a los miembros de la fuerza pública que mancharon su hoja de vida, negociando “falsos positivos” a cambio de condecoraciones y ascensos.
Profanar los sacramentos e irrespetar la eucaristía es tan grave para los católicos, como quién, desde el Ministerio de Agricultura profana la confianza de los colombianos y decide regalarle a los más ricos terratenientes del país el dinero de los impuestos, que debía ser para reducir la pobreza y promover la equidad social. El ex ministro Andrés Felipe Arias debería ser excomulgado, por su soberbia y cinismo, y no bendecido con una precandidatura presidencial.
Hace solo unas semanas, el Ministro de Justicia irlandés Dermot Ahern reveló un informe según el cual “la comunidad eclesiástica de Irlanda gozó de inmunidad para encubrir las violaciones cometidas por sacerdotes de la Arquidiócesis de Dublín entre 1975 y 2004”. Según el informe “la complicidad entre la jerarquía eclesiástica y las autoridades del Estado, sirvió para encubrir los esfuerzos de cuatro obispos dublineses por mantener el "prestigio de la iglesia, proteger a los pederastas y los bienes de la Iglesia y evitar escándalos”.
Y aunque el viernes pasado, el Papa Benedicto XVI dijo sentir “rabia y vergüenza” por los casos de pederastia en la Iglesia católica irlandesa durante varias décadas, hasta el momento no se ha excomulgado a ninguno de los 46 sacerdotes denunciados.
En el caso de los jóvenes de Samaria, yo me pregunto: ¿Se les respetó el debido proceso? ¿Se escucharon sus explicaciones, así fuera en secreto de confesión? ¿Qué tal que fuera verdad que quisieran guardar la hostia como amuleto? ¿Es verdad que sólo la Santa Sede les levantará el castigo?
Con riesgo de irme al infierno, creo que por aquí magnificaron demasiado el hecho y que El Vaticano tiene problemas, un poquito más graves, en que preocuparse.
A propósito del hecho reportado esta semana en la iglesia del barrio Samaria de Pereira, en donde cuatro jóvenes fueron excomulgados por guardar las hostias en una servilleta, me puse a pensar si nuestros jerarcas católicos actúan siempre con la misma diligencia.
Hasta la fecha, desconozco cuáles son las medidas adoptadas por nuestros arzobispos, obispos y sacerdotes, para “excomulgar” a aquellos dirigentes políticos y gubernamentales que, aunque desfilen en las procesiones de Semana Santa y asistan, en primera fila, a las fiestas patronales, se han adueñado de dineros públicos y no precisamente envueltos en una servilleta. Tengo entendido en mi desconocimiento teológico que el octavo mandamiento sigue siendo “No robarás” y apropiarse de los recursos para la educación, la salud y el desarrollo social es un pecado tan grave, como guardarse la hostia en el bolsillo.
Tal vez la memoria me falle, pero no recuerdo aún el pronunciamiento del Episcopado colombiano excomulgando a los jefes paramilitares y guerrilleros bautizados, responsables de centenares de masacres, fosas comunes y desplazamiento forzoso. Ni tampoco la sanción ejemplar del Obispo castrense a los miembros de la fuerza pública que mancharon su hoja de vida, negociando “falsos positivos” a cambio de condecoraciones y ascensos.
Profanar los sacramentos e irrespetar la eucaristía es tan grave para los católicos, como quién, desde el Ministerio de Agricultura profana la confianza de los colombianos y decide regalarle a los más ricos terratenientes del país el dinero de los impuestos, que debía ser para reducir la pobreza y promover la equidad social. El ex ministro Andrés Felipe Arias debería ser excomulgado, por su soberbia y cinismo, y no bendecido con una precandidatura presidencial.
Hace solo unas semanas, el Ministro de Justicia irlandés Dermot Ahern reveló un informe según el cual “la comunidad eclesiástica de Irlanda gozó de inmunidad para encubrir las violaciones cometidas por sacerdotes de la Arquidiócesis de Dublín entre 1975 y 2004”. Según el informe “la complicidad entre la jerarquía eclesiástica y las autoridades del Estado, sirvió para encubrir los esfuerzos de cuatro obispos dublineses por mantener el "prestigio de la iglesia, proteger a los pederastas y los bienes de la Iglesia y evitar escándalos”.
Y aunque el viernes pasado, el Papa Benedicto XVI dijo sentir “rabia y vergüenza” por los casos de pederastia en la Iglesia católica irlandesa durante varias décadas, hasta el momento no se ha excomulgado a ninguno de los 46 sacerdotes denunciados.
En el caso de los jóvenes de Samaria, yo me pregunto: ¿Se les respetó el debido proceso? ¿Se escucharon sus explicaciones, así fuera en secreto de confesión? ¿Qué tal que fuera verdad que quisieran guardar la hostia como amuleto? ¿Es verdad que sólo la Santa Sede les levantará el castigo?
Con riesgo de irme al infierno, creo que por aquí magnificaron demasiado el hecho y que El Vaticano tiene problemas, un poquito más graves, en que preocuparse.
miércoles, 9 de diciembre de 2009
Postal navideña pereirana
Por Juan Antonio Ruiz Romero
Además de los coloridos arreglos navideños de flora y fauna que adornan nuestra ciudad, un paseante se puede encontrar también con otras imágenes, que van desde lo particular y curioso hasta las postales amargas y menos brillantes, que desdicen de los que somos o de lo que creemos ser.
Podemos ver, con una sonrisa incrédula, niños y niñas en vestido de baño y con toalla, disfrutando de los chorros tropicales y refrescantes del Parque Guadalupe Zapata y del Lago Uribe Uribe.
En otra esquina, se puede encontrar al director del Área Metropolitana Centro Occidente y a los gerentes de las empresas de taxis negociando un incremento anticipado, desde diciembre, del 5,7%, en las tarifas del servicio. No importa que el precio de la gasolina haya permanecido estable todo el año y que la inflación acumulada sea del 2,37%, la más baja de las últimas décadas. Al fin y al cabo, los usuarios este mes están pensando en otra cosa y como 2010 es año electoral es bueno tener disponible la flota de taxis para las jornadas de votación de marzo de “Soto, senador” y de mayo de “Uribe, presidente”.
La visita por la ciudad también nos muestra las decisiones contradictorias de nuestros gobernantes. Aunque Pereira y Dosquebradas prohíben, por lo menos sobre el papel, el uso de pólvora en sus jurisdicciones; en Santa Rosa de Cabal, el alcalde, sin ningún tipo de vergüenza, autorizó el almacenamiento, distribución, venta y uso de juegos pirotécnicos, con lo que abrió el boquete para el contrabando intermunicipal y para que, en los primeros diez días de diciembre, tengamos de a quemado diario en el departamento.
Más adelante, la postal navideña nos muestra, en detalle, los cinco vidrios rotos del centro Cultural Lucy Tejada, destrozados durante los disturbios del martes primero de diciembre. Teniendo en cuenta el ritmo de la administración del Instituto de Cultura, que, según los “acuerdos programáticos”, es propiedad del concejal liberal uribista Yesid Armando Rozo, podemos esperar optimistas que para el Sesquicentenario, en 2013, hayan efectuado la reparación respectiva, o que por lo menos le pongan plásticos para que no se resfríen los visitantes que lleguen a la Biblioteca Pública Municipal, ahora que, en buen momento, atiende al público tanto de día como de noche.
Como es obvio, el recorrido tiene que pasar por la esquina de la calle 15 con carrera séptima, en donde es habitual encontrar un lunes o un miércoles a las 7 de la mañana, a un músico al que se le acabó la noche, con el sueño trastocado, cantando rancheras y jugando dados; mientras a su lado pasan decenas de personas, bien despiertas, recién bañadas y dispuestos a jugarse el todo por el todo, en otra jornada decembrina.
Esa es nuestra Pereira pre navideña y quizás, la Pereira de todos los días: Tropical, insólita, vital, detonante, desigual, parcelada, paquidérmica, con tufo trasnochado y sueños de grandeza.
Además de los coloridos arreglos navideños de flora y fauna que adornan nuestra ciudad, un paseante se puede encontrar también con otras imágenes, que van desde lo particular y curioso hasta las postales amargas y menos brillantes, que desdicen de los que somos o de lo que creemos ser.
Podemos ver, con una sonrisa incrédula, niños y niñas en vestido de baño y con toalla, disfrutando de los chorros tropicales y refrescantes del Parque Guadalupe Zapata y del Lago Uribe Uribe.
En otra esquina, se puede encontrar al director del Área Metropolitana Centro Occidente y a los gerentes de las empresas de taxis negociando un incremento anticipado, desde diciembre, del 5,7%, en las tarifas del servicio. No importa que el precio de la gasolina haya permanecido estable todo el año y que la inflación acumulada sea del 2,37%, la más baja de las últimas décadas. Al fin y al cabo, los usuarios este mes están pensando en otra cosa y como 2010 es año electoral es bueno tener disponible la flota de taxis para las jornadas de votación de marzo de “Soto, senador” y de mayo de “Uribe, presidente”.
La visita por la ciudad también nos muestra las decisiones contradictorias de nuestros gobernantes. Aunque Pereira y Dosquebradas prohíben, por lo menos sobre el papel, el uso de pólvora en sus jurisdicciones; en Santa Rosa de Cabal, el alcalde, sin ningún tipo de vergüenza, autorizó el almacenamiento, distribución, venta y uso de juegos pirotécnicos, con lo que abrió el boquete para el contrabando intermunicipal y para que, en los primeros diez días de diciembre, tengamos de a quemado diario en el departamento.
Más adelante, la postal navideña nos muestra, en detalle, los cinco vidrios rotos del centro Cultural Lucy Tejada, destrozados durante los disturbios del martes primero de diciembre. Teniendo en cuenta el ritmo de la administración del Instituto de Cultura, que, según los “acuerdos programáticos”, es propiedad del concejal liberal uribista Yesid Armando Rozo, podemos esperar optimistas que para el Sesquicentenario, en 2013, hayan efectuado la reparación respectiva, o que por lo menos le pongan plásticos para que no se resfríen los visitantes que lleguen a la Biblioteca Pública Municipal, ahora que, en buen momento, atiende al público tanto de día como de noche.
Como es obvio, el recorrido tiene que pasar por la esquina de la calle 15 con carrera séptima, en donde es habitual encontrar un lunes o un miércoles a las 7 de la mañana, a un músico al que se le acabó la noche, con el sueño trastocado, cantando rancheras y jugando dados; mientras a su lado pasan decenas de personas, bien despiertas, recién bañadas y dispuestos a jugarse el todo por el todo, en otra jornada decembrina.
Esa es nuestra Pereira pre navideña y quizás, la Pereira de todos los días: Tropical, insólita, vital, detonante, desigual, parcelada, paquidérmica, con tufo trasnochado y sueños de grandeza.
jueves, 3 de diciembre de 2009
El trineo de Samy y Papá Noel
Por Juan Antonio Ruiz Romero
“Llegó diciembre con su alegría, mes de parranda y animación
en que se baila de noche y día; es solo juergas y diversión.
Se hacen natillas, se fríen buñuelos, llueven los tragos sin caridad
y engringolados chicos y abuelos hacen el árbol de navidad”
Desde mucho antes de diciembre y de que mediante declaración pública juramentada se autodenominaran conservadores, ya existía la alianza política entre Samy Merheg y Noel Ricardo Valencia para postularse al Senado de la República y la Cámara de Representantes, respectivamente.
Pero, por estos días en que las vitrinas, calles y casas se llenan de adornos, se multiplica el accionar de los dos audaces novatos, quienes en un despliegue logístico que admirarían el Niño Dios y el mismo Santa, reparten mucho más que abrazos y buenos deseos.
Uno a uno, como si fuera una gigantesca demolición, han ido cayendo en la campaña de Samy, dirigentes de lo que fuera el partido conservador: El representante a la Cámara Diego Naranjo, el mismo que el viernes 4 de septiembre pasado, en el Gran Hotel dijo a los medios de comunicación que su partido se declaraba en Asamblea Permanente por la decisión inconsulta del Directorio nacional de inscribir a Merheg, terminó con parte de su equipo de trabajo tomándose la foto con el candidato al Senado. El concejal de Pereira John Jairo Lemus, que consideraba esa aspiración una intromisión odiosa y externa al partido, terminó plegándose, al igual que el director de un periódico y varios concejales de Dosquebradas y de los municipios del occidente. Con ellos, buena parte de la cuota conservadora en el departamento, más pendiente de su estabilidad laboral, que del origen y minucias de esa candidatura al Senado.
En este caso se demuestra la debilidad conceptual, ideológica y hasta financiera de un Partido, en donde los que no han cedido a los aguinaldos que reparte el trineo de Samy y Papá Noel, terminan convertidos, no en los reductos de la “Dignidad conservadora”, sino en la disidencia.
Es bueno aclarar que aquí no hubo una adhesión de los Merheg al Partido Conservador. Lo que sucedió realmente fue, en términos económicos, una absorción del conservatismo por la empresa electoral denominada Colombia Viva, la cual necesitaba con urgencia un aval para subsistir en la política.
Y como protagonista principal de todo este entramado, el señor gobernador de Risaralda Víctor Manuel Tamayo, quién le abrió la puerta de su campaña a los Merheg y a Luz Ensueño, tal vez sin saber, tal vez sabiendo, que más adelante se convertirían en el Caballo de Troya, para apoderarse de lo que fuera alguna vez el partido de sus mayores.
Un partido que ahora, como división de Colombia Viva, será el encargado de avalar la candidatura a la alcaldía de Pereira de la diputada Juliana Enciso. La mujer de Habib y cuñada de Samy.
“El marranito que habían comprado desde noviembre para engordar
ya de las patas, bien amarrado, empiezan todos a chamuscar”.
“Llegó diciembre con su alegría, mes de parranda y animación
en que se baila de noche y día; es solo juergas y diversión.
Se hacen natillas, se fríen buñuelos, llueven los tragos sin caridad
y engringolados chicos y abuelos hacen el árbol de navidad”
Desde mucho antes de diciembre y de que mediante declaración pública juramentada se autodenominaran conservadores, ya existía la alianza política entre Samy Merheg y Noel Ricardo Valencia para postularse al Senado de la República y la Cámara de Representantes, respectivamente.
Pero, por estos días en que las vitrinas, calles y casas se llenan de adornos, se multiplica el accionar de los dos audaces novatos, quienes en un despliegue logístico que admirarían el Niño Dios y el mismo Santa, reparten mucho más que abrazos y buenos deseos.
Uno a uno, como si fuera una gigantesca demolición, han ido cayendo en la campaña de Samy, dirigentes de lo que fuera el partido conservador: El representante a la Cámara Diego Naranjo, el mismo que el viernes 4 de septiembre pasado, en el Gran Hotel dijo a los medios de comunicación que su partido se declaraba en Asamblea Permanente por la decisión inconsulta del Directorio nacional de inscribir a Merheg, terminó con parte de su equipo de trabajo tomándose la foto con el candidato al Senado. El concejal de Pereira John Jairo Lemus, que consideraba esa aspiración una intromisión odiosa y externa al partido, terminó plegándose, al igual que el director de un periódico y varios concejales de Dosquebradas y de los municipios del occidente. Con ellos, buena parte de la cuota conservadora en el departamento, más pendiente de su estabilidad laboral, que del origen y minucias de esa candidatura al Senado.
En este caso se demuestra la debilidad conceptual, ideológica y hasta financiera de un Partido, en donde los que no han cedido a los aguinaldos que reparte el trineo de Samy y Papá Noel, terminan convertidos, no en los reductos de la “Dignidad conservadora”, sino en la disidencia.
Es bueno aclarar que aquí no hubo una adhesión de los Merheg al Partido Conservador. Lo que sucedió realmente fue, en términos económicos, una absorción del conservatismo por la empresa electoral denominada Colombia Viva, la cual necesitaba con urgencia un aval para subsistir en la política.
Y como protagonista principal de todo este entramado, el señor gobernador de Risaralda Víctor Manuel Tamayo, quién le abrió la puerta de su campaña a los Merheg y a Luz Ensueño, tal vez sin saber, tal vez sabiendo, que más adelante se convertirían en el Caballo de Troya, para apoderarse de lo que fuera alguna vez el partido de sus mayores.
Un partido que ahora, como división de Colombia Viva, será el encargado de avalar la candidatura a la alcaldía de Pereira de la diputada Juliana Enciso. La mujer de Habib y cuñada de Samy.
“El marranito que habían comprado desde noviembre para engordar
ya de las patas, bien amarrado, empiezan todos a chamuscar”.
domingo, 29 de noviembre de 2009
Eclipse de luna roja
Por Juan Antonio Ruiz Romero, jueves 26 de noviembre
En las democracias maduras, el esquema gobierno-oposición permite la alternancia del poder entre las diferentes fuerzas políticas. En Colombia, por aquellas características particulares que nos identifican, por los cambios a la Constitución del 91 y por la evidente falta de cuadros directivos que asuman el relevo generacional, el Partido Liberal se encuentra debilitado, en desbandada, dividido y descolorido.
Por muy conservador y de derecha que parezca, el presidente Álvaro Uribe tuvo sus orígenes y proyección política en ese partido: de línea aperturista y neoliberal durante el gobierno Gaviria; de discurso socialdemócrata en el gobierno Samper y en donde caben incluso las tendencias de izquierda de la senadora Piedad Córdoba.
Es probable que la reelección presidencial, que gravita como astro implacable sobre el acontecer nacional, haya terminado eclipsando a un partido histórico, promotor de grandes transformaciones sociales y económicas en el siglo XX.
Pero además, una militancia díscola que se creyó el discurso según el cual el liberalismo era un partido de matices y eso daba patente para ser tránsfuga y acomodado.
La compleja realidad de esa colectividad se refleja, sin esfuerzos, en el departamento de Risaralda.
Un senador invisible como Germán Aguirre, que -¿con qué derecho pregunto yo?- exige una candidatura a la Gobernación de Risaralda, como si ese cargo fuera un premio de consolación a los que salen del Congreso por la puerta de atrás.
Un buen tipo como Juan Carlos Valencia, que aspira al Senado más por cumplirle al Partido, que por el verdadero respaldo de la militancia y de los jefes naturales, sumidos en divisiones viscerales e irreconciliables.
El representante a la Cámara Diego Patiño que no ha entendido que es muy bueno en el ejecutivo, pero perverso en el legislativo, en donde ni se siente a gusto, ni le aporta a la región. Hábil con la burocracia, termina apoyando a los gobiernos, aunque sean de la oposición, y ofreciendo respaldos al Senado, a cambio de oxígeno contractual. Y aunque muchos quieren jubilarlo, él que creció viendo las figuras de Camilo Mejía y Oscar Vélez Marulanda, insiste en convertirse en el neocacique liberal del siglo XXI.
Una candidata a la Cámara, Vivián López, de la más rancia estirpe carmonista y tan bien adiestrada que, ni le tiembla la voz cuando dice, delante de su marido el revocado ex congresista, que: “-No soy ficha de Carmona, ni de nadie…” Aunque los pecados no se heredan, es bastante difícil pensar que la renovación de la política liberal consista en repartir cobijas, zapatos y “mercados sociales” y aparecer en una foto sonriente con el jefe único del Partido.
Al liberalismo risaraldense, que se negó sistemáticamente a evaluar la hecatombe electoral de 2007, le quedan un poco más de 100 días para mirarse con sinceridad y ánimo autocrítico, si no quiere sumar una nueva derrota. De la voluntad de los liberales depende que el eclipse sea total o parcial.
En las democracias maduras, el esquema gobierno-oposición permite la alternancia del poder entre las diferentes fuerzas políticas. En Colombia, por aquellas características particulares que nos identifican, por los cambios a la Constitución del 91 y por la evidente falta de cuadros directivos que asuman el relevo generacional, el Partido Liberal se encuentra debilitado, en desbandada, dividido y descolorido.
Por muy conservador y de derecha que parezca, el presidente Álvaro Uribe tuvo sus orígenes y proyección política en ese partido: de línea aperturista y neoliberal durante el gobierno Gaviria; de discurso socialdemócrata en el gobierno Samper y en donde caben incluso las tendencias de izquierda de la senadora Piedad Córdoba.
Es probable que la reelección presidencial, que gravita como astro implacable sobre el acontecer nacional, haya terminado eclipsando a un partido histórico, promotor de grandes transformaciones sociales y económicas en el siglo XX.
Pero además, una militancia díscola que se creyó el discurso según el cual el liberalismo era un partido de matices y eso daba patente para ser tránsfuga y acomodado.
La compleja realidad de esa colectividad se refleja, sin esfuerzos, en el departamento de Risaralda.
Un senador invisible como Germán Aguirre, que -¿con qué derecho pregunto yo?- exige una candidatura a la Gobernación de Risaralda, como si ese cargo fuera un premio de consolación a los que salen del Congreso por la puerta de atrás.
Un buen tipo como Juan Carlos Valencia, que aspira al Senado más por cumplirle al Partido, que por el verdadero respaldo de la militancia y de los jefes naturales, sumidos en divisiones viscerales e irreconciliables.
El representante a la Cámara Diego Patiño que no ha entendido que es muy bueno en el ejecutivo, pero perverso en el legislativo, en donde ni se siente a gusto, ni le aporta a la región. Hábil con la burocracia, termina apoyando a los gobiernos, aunque sean de la oposición, y ofreciendo respaldos al Senado, a cambio de oxígeno contractual. Y aunque muchos quieren jubilarlo, él que creció viendo las figuras de Camilo Mejía y Oscar Vélez Marulanda, insiste en convertirse en el neocacique liberal del siglo XXI.
Una candidata a la Cámara, Vivián López, de la más rancia estirpe carmonista y tan bien adiestrada que, ni le tiembla la voz cuando dice, delante de su marido el revocado ex congresista, que: “-No soy ficha de Carmona, ni de nadie…” Aunque los pecados no se heredan, es bastante difícil pensar que la renovación de la política liberal consista en repartir cobijas, zapatos y “mercados sociales” y aparecer en una foto sonriente con el jefe único del Partido.
Al liberalismo risaraldense, que se negó sistemáticamente a evaluar la hecatombe electoral de 2007, le quedan un poco más de 100 días para mirarse con sinceridad y ánimo autocrítico, si no quiere sumar una nueva derrota. De la voluntad de los liberales depende que el eclipse sea total o parcial.
De gente linda y cosas feas
Por Juan Antonio Ruiz Romero, jueves 19 de noviembre
Definitivamente la internet da para todo. En algo más de tres semanas, el portal BeautifulPeople.com, diseñado como su nombre lo dice sólo para gente linda, se ha dado el lujo de rechazar “por feos” a 1 millón 800 mil aspirantes. Dicen sus promotores que “El concepto y el sitio fue fundado en un principio muy simple de la naturaleza humana: el hecho de que la gente quiere estar con alguien que encuentre atractivo”. Y añaden: “Puede que no sea políticamente correcto decirlo... pero es honesto”.
O sea que también en el ciberespacio y a pesar de los desarrollos de la tecnología que nos ofrecen como un gran instrumento democratizador, hay campo para la exclusión y la discriminación.
Dado el ilimitado número de solicitudes para ingresar al exclusivo club de la “gente linda”, se me ocurrió que aquí en Colombia podríamos intentar algo similar, pero adecuado a nuestras condiciones sociales, económicas y políticas.
Por ejemplo, podríamos promover un portal bien selecto denominado: “Cínicos como el Ministro de Agricultura Andrés Fernández y los que se creyeron sus explicaciones sobre lo bien que funcionan las políticas agropecuarias del gobierno”. Sin duda, como lo muestran las cifras, las grandes mayorías también quedarían por fuera de ese sitio web, en el cual solo cabrían el desplumado ex ministro y precandidato conservador Andrés Felipe Arias y uno que otro senador de la bancada uribista.
Y que tal una red social, esa si bien social, denominada: “Campesinos pobres como Carlos Ardila Lulle, Luis Carlos Sarmiento Angulo y la Philip Morris”, en la cual el requisito para acceder a los créditos subsidiados sea, cuándo menos, ser propietario de cinco ingenios azucareros; cuatro o cinco bancos que sumen el 20% del sistema financiero colombiano o más del 90% de la industria tabacalera del país. Incluso, pensando en las posibilidades de marketing virtual, podría venderse como un juego en la red: monopolios.com.co
Para competir, siquiera decorosamente con Beatiful People, podríamos promover un moderno portal en donde se rechace todo lo feo que nos pasa y ensucia la imagen linda de nuestro país. Me explico, veto absoluto a la corrupción; a los “falsos positivos”; a las zonas francas privilegiadas para los hijos del señor presidente; a las concesiones obligadas de servicios públicos y aeropuertos para beneficiar “la confianza inversionista” de unas pocas personas, “que si son eficientes”. Veto sin contemplaciones a los actores del conflicto armado, a la combinación de formas de lucha; a la guerrilla, a los paras, a los narcos y a las Águilas negras, verdes, coloradas o amarillas que siguen matando gente.
Un portal en donde se respeten las reglas del juego y no se quiera aprobar, a las buenas o a las malas, en forma legal o ilegal, cambios de la Constitución para favorecer a una sola persona. Porque eso no solo es feo sino arbitrario.
Cómo dicen los creadores de Beatiful People: “Puede que no sea políticamente correcto decirlo... pero es honesto”.
Definitivamente la internet da para todo. En algo más de tres semanas, el portal BeautifulPeople.com, diseñado como su nombre lo dice sólo para gente linda, se ha dado el lujo de rechazar “por feos” a 1 millón 800 mil aspirantes. Dicen sus promotores que “El concepto y el sitio fue fundado en un principio muy simple de la naturaleza humana: el hecho de que la gente quiere estar con alguien que encuentre atractivo”. Y añaden: “Puede que no sea políticamente correcto decirlo... pero es honesto”.
O sea que también en el ciberespacio y a pesar de los desarrollos de la tecnología que nos ofrecen como un gran instrumento democratizador, hay campo para la exclusión y la discriminación.
Dado el ilimitado número de solicitudes para ingresar al exclusivo club de la “gente linda”, se me ocurrió que aquí en Colombia podríamos intentar algo similar, pero adecuado a nuestras condiciones sociales, económicas y políticas.
Por ejemplo, podríamos promover un portal bien selecto denominado: “Cínicos como el Ministro de Agricultura Andrés Fernández y los que se creyeron sus explicaciones sobre lo bien que funcionan las políticas agropecuarias del gobierno”. Sin duda, como lo muestran las cifras, las grandes mayorías también quedarían por fuera de ese sitio web, en el cual solo cabrían el desplumado ex ministro y precandidato conservador Andrés Felipe Arias y uno que otro senador de la bancada uribista.
Y que tal una red social, esa si bien social, denominada: “Campesinos pobres como Carlos Ardila Lulle, Luis Carlos Sarmiento Angulo y la Philip Morris”, en la cual el requisito para acceder a los créditos subsidiados sea, cuándo menos, ser propietario de cinco ingenios azucareros; cuatro o cinco bancos que sumen el 20% del sistema financiero colombiano o más del 90% de la industria tabacalera del país. Incluso, pensando en las posibilidades de marketing virtual, podría venderse como un juego en la red: monopolios.com.co
Para competir, siquiera decorosamente con Beatiful People, podríamos promover un moderno portal en donde se rechace todo lo feo que nos pasa y ensucia la imagen linda de nuestro país. Me explico, veto absoluto a la corrupción; a los “falsos positivos”; a las zonas francas privilegiadas para los hijos del señor presidente; a las concesiones obligadas de servicios públicos y aeropuertos para beneficiar “la confianza inversionista” de unas pocas personas, “que si son eficientes”. Veto sin contemplaciones a los actores del conflicto armado, a la combinación de formas de lucha; a la guerrilla, a los paras, a los narcos y a las Águilas negras, verdes, coloradas o amarillas que siguen matando gente.
Un portal en donde se respeten las reglas del juego y no se quiera aprobar, a las buenas o a las malas, en forma legal o ilegal, cambios de la Constitución para favorecer a una sola persona. Porque eso no solo es feo sino arbitrario.
Cómo dicen los creadores de Beatiful People: “Puede que no sea políticamente correcto decirlo... pero es honesto”.
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