Por Juan Antonio Ruiz Romero, noviembre 19 de 2008
Apoyados en los conceptos del investigador Luis Jorge Garay y del ensayista Bernardo Pérez Salazar, el jueves 18 de octubre de 2007, publicamos en esta misma columna, un texto titulado: “Nuestra cultura mafiosa”.
En esa ocasión, retomamos la explicación de Pérez sobre muchos de los comportamientos sociales que marcan las relaciones en Colombia: “Dos nuevos mandamientos de convivencia entre nosotros, que evocan la facilidad de cosechar el fruto ajeno: el ‘décimoprimero’ – no dar ‘papaya’ –, y el ‘décimosegundo’ – no dejar pasar la ‘papaya’.
En esos postulados, algunos juiciosos analistas han centrado su diagnóstico sobre la vida, pasión y muerte de “las pirámides” de captación masiva de dinero. En un excelente texto denominado “Claves para armar la pirámide nacional”, el profesor universitario de la UTP, Carlos Alfonso Victoria, esboza razones como el derrumbe ético, la cultura del “vivo al baile y el muerto al hoyo”; a los años del engaño que “se remontan a la misma invasión española, cuando los ibéricos tramaban a los aborígenes con espejitos"; a las promesas incumplidas de políticos, especuladores y gobiernos; a un pueblo ingenuo y supersticioso; a la ausencia de un estado regulador del mercado financiero y a que “la narcocultura ha potenciado el poder real del dinero como factor de distinción, supremacía, y jerarquía en todos los ámbitos de la vida”.
Incluso, el presidente Uribe, en una de sus interminables alocuciones de esta semana, expresó el propósito del gobierno y de las medidas de Emergencia Social: "Queremos erradicar esa permisividad con la cultura mafiosa, con la idea del dinero fácil".
En los últimos meses, se han desarrollado en Pereira varios talleres sobre la Cultura de la Legalidad, que buscan construir nuevos paradigmas de comportamiento social frente a las realidades cotidianas. Cumplir las normas de tránsito, no por el temor de la multa, sino porque pueden representar la diferencia entre la vida y la muerte de una persona. Eso significa trascender aquel concepto de que “no hay guarda a la vista” o de que “el concejal amigo me ayuda a que me quiten el comparendo”.
La Cultura de la legalidad implica seguir los buenos ejemplos de líderes sociales, que tienen representatividad, dignidad y trayectoria pulcra. Y, a la vez, significa rechazar comportamientos impropios de quienes ostentan el poder y se aprovechan del mismo para beneficio particular. Buena parte del auge de “las pirámides” se dio porque desde senadores, funcionarios del gobierno nacional, la Policía, la Fiscalía, empleados de departamentos y municipios, empresarios, dirigentes deportivos y hasta equipos de fútbol, entregaron sus dineros a las firmas captadoras, confiados en los altos intereses ofrecidos.
Además, aunque el presidente Uribe asumiera con valor su responsabilidad por la posible omisión del gobierno en el crecimiento de las pirámides, la verdad es difícil explicarle al ciudadano que hasta la semana pasada DMG y D.R.F.E. eran legales, reconocidas y hasta contaran con vigilancia policial de sus oficinas y desde el domingo pasado, se convirtieran en objeto de intervención del estado colombiano.
Y como agravante, las medidas del gobierno, aunque sean bien intencionadas, llegaron tarde, ya que los nuevos delitos creados bajo la emergencia social no podrán aplicarse hacia atrás- de manera retroactiva como dicen los juristas- sino a partir del momento de expedición de los decretos, con fuerza de ley.
En este caso, como puntualiza Carlos Alfonso Victoria: “No podrán decir que gracias a la seguridad democrática se impidió la defraudación de más colombianos”.
miércoles, 19 de noviembre de 2008
miércoles, 12 de noviembre de 2008
¿El menos malo de los dos?
Por Juan Antonio Ruiz Romero
Según los pactos políticos suscritos a principios de este año, al Partido Liberal le corresponderá la presidencia del Concejo municipal de Pereira durante 2009. De acuerdo con las versiones de prensa, el liberalismo, que es la bancada mayoritaria en esa corporación, postuló para esa dignidad a los concejales Hernando Arcila y Peterson Lopera.
De inmediato, me acordé como, por estas calendas, hace dos años, se daba como un hecho la elección en la presidencia del Cabildo pereirano, de una concejala que tenía detenido a su esposo por posesión ilegal de armas de fuego y cuyo proceso penal derivó en una condena de 30 meses de cárcel a dicho ciudadano.
Si bien era cierto que la concejala en mención no estuvo vinculada con la investigación, era evidente que para “la junta directiva del municipio”, no era de buena presentación que ella apareciera como cabeza visible de la entidad coadministradora.
Ahora, aunque la situación es diferente, porque no hay procesos penales de por medio, uno como pereirano del montón se pregunta, quién de los dos postulados por el liberalismo es la persona más adecuada para ocupar la presidencia de la corporación.
El concejal Hernando Arcila, de quién ya perdimos la cuenta del número de años que lleva en la corporación, ha sido una figura fantasmagórica e invisible. Su curul está intacta, sin siquiera un rayón. Y no porque sea en extremo cuidadoso, sino porque casi nunca está. Durante algún tiempo, fue el campeón del ausentismo en el Concejo, al cual solo asistía para responder a lista y, al menor descuido, se fugaba del recinto. Cuándo la directiva del momento y varios concejales le llamaron la atención, en lugar de un acto de contrición y enmienda; se dedicó, con ánimo vengativo, a llevar un cuidadoso registro de cada movimiento de sus compañeros, sus horas de llegada y el tiempo de permanencia en comisión o en plenaria. Luego lo hizo público, para que dejaran de meterse con él. Ahora, como toman lista al inicio y al cierre de la sesión, el candidato uno a presidente del Concejo se da sus mañas para aparecer a tiempo y lograr que le paguen la sesión.
En la última década, el único debate que promovió el concejal Arcila fue contra la creación de la empresa Biorgánicos del Otún, pero la gasolina, quizás por el alto precio de los combustibles, se le acabó prontico. Por lo demás, es gobiernista por convicción y a cambio de su participación burocrática, no pregunta, no debate, no dice nada. Solo vota positivo, para complacencia de la administración.
El otro postulado a la presidencia del Concejo siempre lo llamaban sus amigos de barrio y colegio Peterson, pero desde que, en 2003, fue elegido “el concejal de Juan Manuel”, sus asesores decidieron que mejor se llamaría “Piterson”, que es mucho más internacional y hasta con sabor a marca de Cholao, de esos que venden en el sector de La Rebeca y anuncian en la televisión.
Peterson o Piterson, es contador público, andaba con guayaberas y bluyines y desde que el año pasado lo convencieron que podría ser precandidato a la alcaldía, anda con elegantes trajes de marca, corbata a la moda y zapatos importados.
Sin embargo, el problema es que durante sus cinco años de concejal NUNCA ha hecho un debate importante ni presentado un proyecto de acuerdo a favor de la ciudad. Un par de intervenciones para contrastar con el silencio sepulcral de Arcila hacen la diferencia.
Pero la bancada liberal nunca fue capaz de explicar ni disculparse con los ciudadanos por la reunión que Lopera y su padre tuvieron con la gerente del Aeropuerto, a quién le pidieron que les entregara a título personal y a dedo, el manejo del parqueadero del terminal aéreo. ¿Tan aviones, cierto?
Creo, como otras personas, que la presidencia del Concejo de Pereira debe ser para alguien con méritos, formación, estatura moral e inteligencia, o por lo menos, deseo de servicio. La opción de hoy es escoger entre un mediocre y un avivato. ¿Será que no hay nadie más y qué como decía algún concejal tocará escoger entre el menos malo de los dos? En mi concepto, ni la ciudad ni el Concejo se merecen a ninguno de ellos.
Según los pactos políticos suscritos a principios de este año, al Partido Liberal le corresponderá la presidencia del Concejo municipal de Pereira durante 2009. De acuerdo con las versiones de prensa, el liberalismo, que es la bancada mayoritaria en esa corporación, postuló para esa dignidad a los concejales Hernando Arcila y Peterson Lopera.
De inmediato, me acordé como, por estas calendas, hace dos años, se daba como un hecho la elección en la presidencia del Cabildo pereirano, de una concejala que tenía detenido a su esposo por posesión ilegal de armas de fuego y cuyo proceso penal derivó en una condena de 30 meses de cárcel a dicho ciudadano.
Si bien era cierto que la concejala en mención no estuvo vinculada con la investigación, era evidente que para “la junta directiva del municipio”, no era de buena presentación que ella apareciera como cabeza visible de la entidad coadministradora.
Ahora, aunque la situación es diferente, porque no hay procesos penales de por medio, uno como pereirano del montón se pregunta, quién de los dos postulados por el liberalismo es la persona más adecuada para ocupar la presidencia de la corporación.
El concejal Hernando Arcila, de quién ya perdimos la cuenta del número de años que lleva en la corporación, ha sido una figura fantasmagórica e invisible. Su curul está intacta, sin siquiera un rayón. Y no porque sea en extremo cuidadoso, sino porque casi nunca está. Durante algún tiempo, fue el campeón del ausentismo en el Concejo, al cual solo asistía para responder a lista y, al menor descuido, se fugaba del recinto. Cuándo la directiva del momento y varios concejales le llamaron la atención, en lugar de un acto de contrición y enmienda; se dedicó, con ánimo vengativo, a llevar un cuidadoso registro de cada movimiento de sus compañeros, sus horas de llegada y el tiempo de permanencia en comisión o en plenaria. Luego lo hizo público, para que dejaran de meterse con él. Ahora, como toman lista al inicio y al cierre de la sesión, el candidato uno a presidente del Concejo se da sus mañas para aparecer a tiempo y lograr que le paguen la sesión.
En la última década, el único debate que promovió el concejal Arcila fue contra la creación de la empresa Biorgánicos del Otún, pero la gasolina, quizás por el alto precio de los combustibles, se le acabó prontico. Por lo demás, es gobiernista por convicción y a cambio de su participación burocrática, no pregunta, no debate, no dice nada. Solo vota positivo, para complacencia de la administración.
El otro postulado a la presidencia del Concejo siempre lo llamaban sus amigos de barrio y colegio Peterson, pero desde que, en 2003, fue elegido “el concejal de Juan Manuel”, sus asesores decidieron que mejor se llamaría “Piterson”, que es mucho más internacional y hasta con sabor a marca de Cholao, de esos que venden en el sector de La Rebeca y anuncian en la televisión.
Peterson o Piterson, es contador público, andaba con guayaberas y bluyines y desde que el año pasado lo convencieron que podría ser precandidato a la alcaldía, anda con elegantes trajes de marca, corbata a la moda y zapatos importados.
Sin embargo, el problema es que durante sus cinco años de concejal NUNCA ha hecho un debate importante ni presentado un proyecto de acuerdo a favor de la ciudad. Un par de intervenciones para contrastar con el silencio sepulcral de Arcila hacen la diferencia.
Pero la bancada liberal nunca fue capaz de explicar ni disculparse con los ciudadanos por la reunión que Lopera y su padre tuvieron con la gerente del Aeropuerto, a quién le pidieron que les entregara a título personal y a dedo, el manejo del parqueadero del terminal aéreo. ¿Tan aviones, cierto?
Creo, como otras personas, que la presidencia del Concejo de Pereira debe ser para alguien con méritos, formación, estatura moral e inteligencia, o por lo menos, deseo de servicio. La opción de hoy es escoger entre un mediocre y un avivato. ¿Será que no hay nadie más y qué como decía algún concejal tocará escoger entre el menos malo de los dos? En mi concepto, ni la ciudad ni el Concejo se merecen a ninguno de ellos.
miércoles, 5 de noviembre de 2008
Epidemia a la vista
Por Juan Antonio Ruiz Romero, noviembre 6 de 2008
Hay situaciones irremediables. Una de ellas es que cuando una persona o una marca se ponen de moda, de inmediato, empiezan a bautizar a los pobres recién nacidos con el famoso apelativo.
Hoy, a pesar de todo el desarrollo de las tecnologías, muy pocos se acuerdan de quién fue Diana Frances Spencer. Eso sí, cualquiera, sin consultar internet, sabe que fue la responsable directa de que en la década de los ochenta, a millones de tiernas y desprotegidas niñitas en distintos rincones del mundo, las bautizaran “Leidydís”.
Tal vez, sin quererlo, sus amorosos pero faltos de imaginación padres y madres, querían que las criaturitas se convirtieran en dulces aprendices de princesas contemporáneas, aunque el príncipe fuera feo, torpe e infiel.
Así como en marzo de 2003, a propósito de la intervención norteamericana en Iraq, a un par de mellizos nacidos en Buenaventura los bautizaron: George Bush y Sadam Hussein, desde ahora advierto lo que nos espera.
El problema es que solo a un economista negro, nacido en Kenia y a una antropóloga blanca, oriunda de Wichita, Kansas, se les podía ocurrir bautizar a su hijo único: Barack Hussein. Ellos son los verdaderos culpables.
Hace unos días, en las elecciones municipales de Brasil se presentaron los primeros síntomas de la epidemia que se avecina. Ya que la legislación electoral brasileña permite que candidatos incorporen sus apodos en el tarjetón, numerosos aspirantes recurrieron a la popularidad de Barack Obama para impulsar sus campañas.
En el estado de Minas Gerais, Davi Cardoso, se bautizó el Obama del Asentamiento; en Petrolina, Alexandre Nunes Jacinto, cambió su nombre por el de Alexandre Barack Obama; mientras que en las afueras de Rio de Janeiro, el aspirante a la alcaldía, Claudio Henrique dos Anjos, se autodenominó el Barack Obama de Belford Roxo.
La epidemia de los nombres famosos es tal que uno de los candidatos al Senado de los Estados Unidos por el estado de Louisiana fue John Kennedy. La única diferencia, es que el asesinado ex presidente de los años sesenta era del Partido demócrata, mientras que el nuevo Kennedy es republicano y se declara conservador coherente y metodista, con lo cual toma distancia del travieso y mujeriego ex senador de Massachusetts.
En contraste, otro Nixon brilla en el panorama político estadounidense. Luego del escándalo del Watergate, que obligó en agosto de 1974, a la renuncia del ex presidente republicano Richard Nixon, el Estado de Missouri está estrenando gobernador electo. Se trata del ex fiscal general Jay Nixon, quién, a diferencia del ex mandatario, pertenece al Partido demócrata.
Claro que, sin ir más lejos, en la reciente consulta interna del 26 de octubre, se inscribió como candidato al directorio municipal conservador de Pereira, un joven con un nombre bastante político, ciertamente, pero desde la otra orilla: César Gaviria.
Preparémonos pues. En pocos días, tendremos entre nosotros a Yeison “Barack” Tapasco; Yulián “Obama” Mejía, “Barack Hussein” Hinestroza; “Biden Obama” Arroyave y sus variantes femeninas de Primera Dama electa e hijas: Michelle Obama Ramírez; Malia Ann Vélez, y, para no desentonar: “Lady Natasha” Jaramillo.
Hay situaciones irremediables. Una de ellas es que cuando una persona o una marca se ponen de moda, de inmediato, empiezan a bautizar a los pobres recién nacidos con el famoso apelativo.
Hoy, a pesar de todo el desarrollo de las tecnologías, muy pocos se acuerdan de quién fue Diana Frances Spencer. Eso sí, cualquiera, sin consultar internet, sabe que fue la responsable directa de que en la década de los ochenta, a millones de tiernas y desprotegidas niñitas en distintos rincones del mundo, las bautizaran “Leidydís”.
Tal vez, sin quererlo, sus amorosos pero faltos de imaginación padres y madres, querían que las criaturitas se convirtieran en dulces aprendices de princesas contemporáneas, aunque el príncipe fuera feo, torpe e infiel.
Así como en marzo de 2003, a propósito de la intervención norteamericana en Iraq, a un par de mellizos nacidos en Buenaventura los bautizaron: George Bush y Sadam Hussein, desde ahora advierto lo que nos espera.
El problema es que solo a un economista negro, nacido en Kenia y a una antropóloga blanca, oriunda de Wichita, Kansas, se les podía ocurrir bautizar a su hijo único: Barack Hussein. Ellos son los verdaderos culpables.
Hace unos días, en las elecciones municipales de Brasil se presentaron los primeros síntomas de la epidemia que se avecina. Ya que la legislación electoral brasileña permite que candidatos incorporen sus apodos en el tarjetón, numerosos aspirantes recurrieron a la popularidad de Barack Obama para impulsar sus campañas.
En el estado de Minas Gerais, Davi Cardoso, se bautizó el Obama del Asentamiento; en Petrolina, Alexandre Nunes Jacinto, cambió su nombre por el de Alexandre Barack Obama; mientras que en las afueras de Rio de Janeiro, el aspirante a la alcaldía, Claudio Henrique dos Anjos, se autodenominó el Barack Obama de Belford Roxo.
La epidemia de los nombres famosos es tal que uno de los candidatos al Senado de los Estados Unidos por el estado de Louisiana fue John Kennedy. La única diferencia, es que el asesinado ex presidente de los años sesenta era del Partido demócrata, mientras que el nuevo Kennedy es republicano y se declara conservador coherente y metodista, con lo cual toma distancia del travieso y mujeriego ex senador de Massachusetts.
En contraste, otro Nixon brilla en el panorama político estadounidense. Luego del escándalo del Watergate, que obligó en agosto de 1974, a la renuncia del ex presidente republicano Richard Nixon, el Estado de Missouri está estrenando gobernador electo. Se trata del ex fiscal general Jay Nixon, quién, a diferencia del ex mandatario, pertenece al Partido demócrata.
Claro que, sin ir más lejos, en la reciente consulta interna del 26 de octubre, se inscribió como candidato al directorio municipal conservador de Pereira, un joven con un nombre bastante político, ciertamente, pero desde la otra orilla: César Gaviria.
Preparémonos pues. En pocos días, tendremos entre nosotros a Yeison “Barack” Tapasco; Yulián “Obama” Mejía, “Barack Hussein” Hinestroza; “Biden Obama” Arroyave y sus variantes femeninas de Primera Dama electa e hijas: Michelle Obama Ramírez; Malia Ann Vélez, y, para no desentonar: “Lady Natasha” Jaramillo.
Columna en blanco y negro
Por Juan Antonio Ruiz Romero, octubre 30 de 2008
Más allá de los resultados que arrojen las elecciones del próximo 4 de noviembre en los Estados Unidos, tengo el convencimiento de que muchos medios de comunicación van a titular: “Martes Negro”.
Los unos, sin lugar a dudas, buscarán destacar con esa noticia, la llegada a la Casa Blanca de un afroamericano, por primera vez, en los 232 años de Independencia de ese país. Obama, nacido en Honolulú, Hawai, hijo de un keniano y una estadounidense, fue el primer senador negro del Partido demócrata y el quinto de origen afro en llegar al Capitolio en Washington.
Los otros medios informativos, por el contrario, podrían sintetizar en esas dos palabras: “Martes negro”, el revés electoral del candidato demócrata Barack Obama y la victoria de su contrincante, el senador republicano John McCain.
Y aunque para los votantes gringos será una elección en blanco y negro, el propósito de esta columna es revisar algunos de esos términos que utilizamos a diario, a veces sin darnos cuenta de sus significados y connotaciones.
Cuándo uno le pregunta a alguien: -¿Cómo estás?-, más de una vez nos han respondido: “-Trabajando como negro para ganar como blanco”. ¿Que diría Obama de esa frase?
Aún recuerdo el enérgico debate que lideró hace algunos años el entonces diputado risaraldense Atilano Córdoba Maturana, quién con un amplio soporte académico y en nombre de las negritudes, le exigió al director de la CARDER modificar de su lenguaje y de las comunicados institucionales la utilización de la frase “aguas negras” y, a cambio, referirse a “aguas servidas”, “aguas residuales” o “aguas del sistema de alcantarillado”.
Y es que a raíz de la crisis financiera mundial y la caída de las bolsas de valores, desde hace algunos días, quizás por facilismo, quizás por tradición, o quizás porqué allá no hay diputados acuciosos, nos encontramos con frecuencia noticias que registran el “Lunes negro”, “Día negro en Wall Street”, “Negro panorama económico”, entre otros. Por ello, esta semana, me puse a revisar documentos sobre el origen “oscuro” de este adjetivo y me encontré con más significados de los imaginados.
Me topé con galaxias llenas de enigmáticos y sorprendentes agujeros negros. Comedias plagadas de humor negro. Grandes compositores e intérpretes de lo que se llamó durante algún tiempo música negra, que incluso tuvo en Motown, el sello disquero para editar los éxitos del jazz, el blues, el soul, el pop y la música disco.
Me enteré de negocios del mercado negro y las economías subterráneas, que se convierten en negros nubarrones para los negocios formales, que “la están viendo negra”.
Pero también descubrí a los ladrones y a los corruptos de cuello blanco, a personas bien intencionadas que son blancos de críticas; a los que firman pagarés sociales y cheques en blanco; a los vicepresidentes que ofrecen bandera blanca, en medio de las guerras verbales, y a quienes asesinan con arma blanca a los que están en la lista negra.
Conocí las piyamas blancas de las ovejas negras. Y aún me pregunto si las cebras son blancas con rayas negras o negras con rayas blancas.
Mientras llega el “martes negro”, escucho a Juanes cantando “Tengo la camisa negra”; mientras disfruto, con la mente en blanco y sin cargo de conciencia, de una reconfortante porción de manjar blanco.
Más allá de los resultados que arrojen las elecciones del próximo 4 de noviembre en los Estados Unidos, tengo el convencimiento de que muchos medios de comunicación van a titular: “Martes Negro”.
Los unos, sin lugar a dudas, buscarán destacar con esa noticia, la llegada a la Casa Blanca de un afroamericano, por primera vez, en los 232 años de Independencia de ese país. Obama, nacido en Honolulú, Hawai, hijo de un keniano y una estadounidense, fue el primer senador negro del Partido demócrata y el quinto de origen afro en llegar al Capitolio en Washington.
Los otros medios informativos, por el contrario, podrían sintetizar en esas dos palabras: “Martes negro”, el revés electoral del candidato demócrata Barack Obama y la victoria de su contrincante, el senador republicano John McCain.
Y aunque para los votantes gringos será una elección en blanco y negro, el propósito de esta columna es revisar algunos de esos términos que utilizamos a diario, a veces sin darnos cuenta de sus significados y connotaciones.
Cuándo uno le pregunta a alguien: -¿Cómo estás?-, más de una vez nos han respondido: “-Trabajando como negro para ganar como blanco”. ¿Que diría Obama de esa frase?
Aún recuerdo el enérgico debate que lideró hace algunos años el entonces diputado risaraldense Atilano Córdoba Maturana, quién con un amplio soporte académico y en nombre de las negritudes, le exigió al director de la CARDER modificar de su lenguaje y de las comunicados institucionales la utilización de la frase “aguas negras” y, a cambio, referirse a “aguas servidas”, “aguas residuales” o “aguas del sistema de alcantarillado”.
Y es que a raíz de la crisis financiera mundial y la caída de las bolsas de valores, desde hace algunos días, quizás por facilismo, quizás por tradición, o quizás porqué allá no hay diputados acuciosos, nos encontramos con frecuencia noticias que registran el “Lunes negro”, “Día negro en Wall Street”, “Negro panorama económico”, entre otros. Por ello, esta semana, me puse a revisar documentos sobre el origen “oscuro” de este adjetivo y me encontré con más significados de los imaginados.
Me topé con galaxias llenas de enigmáticos y sorprendentes agujeros negros. Comedias plagadas de humor negro. Grandes compositores e intérpretes de lo que se llamó durante algún tiempo música negra, que incluso tuvo en Motown, el sello disquero para editar los éxitos del jazz, el blues, el soul, el pop y la música disco.
Me enteré de negocios del mercado negro y las economías subterráneas, que se convierten en negros nubarrones para los negocios formales, que “la están viendo negra”.
Pero también descubrí a los ladrones y a los corruptos de cuello blanco, a personas bien intencionadas que son blancos de críticas; a los que firman pagarés sociales y cheques en blanco; a los vicepresidentes que ofrecen bandera blanca, en medio de las guerras verbales, y a quienes asesinan con arma blanca a los que están en la lista negra.
Conocí las piyamas blancas de las ovejas negras. Y aún me pregunto si las cebras son blancas con rayas negras o negras con rayas blancas.
Mientras llega el “martes negro”, escucho a Juanes cantando “Tengo la camisa negra”; mientras disfruto, con la mente en blanco y sin cargo de conciencia, de una reconfortante porción de manjar blanco.
martes, 28 de octubre de 2008
Ruiz Romero, finalista al Premio Semana Petrobras
El columnista del periódico LaTarde de Pereira, Colombia, Juan Antonio Ruiz Romero fue seleccionado dentro del grupo de finalistas del Premio Semana-Petrobras “El país contado desde las regiones”, cuya ceremonia de premiación será el miércoles 12 de noviembre de Bogotá.
Los trabajos nominados fueron publicados en el último año en la columna “En un rincón del alma” y participan en la categoría: “Mejor columna de opinión o blogger”.
Ruiz Romero es comunicador social-periodista, se desempeña como director de la Franja Informativa de la emisora radial Ecos 1360 en lazona cafetera colombiana y desde hace 5 años es columnista semanal del periódico LaTarde.
Los trabajos nominados fueron publicados en el último año en la columna “En un rincón del alma” y participan en la categoría: “Mejor columna de opinión o blogger”.
Ruiz Romero es comunicador social-periodista, se desempeña como director de la Franja Informativa de la emisora radial Ecos 1360 en lazona cafetera colombiana y desde hace 5 años es columnista semanal del periódico LaTarde.
miércoles, 22 de octubre de 2008
¿Y ahora...
quién podrá defendernos?
Por Juan Antonio Ruiz Romero, octubre 23
Por Juan Antonio Ruiz Romero, octubre 23
Cuándo el recientemente fallecido representante a la Cámara José Fernando Castro Caicedo se desempeñó como Defensor del Pueblo propuso “la ligadura de trompas a las trabajadoras sexuales, como un mecanismo para evitar los hijos no deseados”.
A pesar de la bienintencionada argumentación que soportaba la propuesta, al funcionario le llovieron todo tipo de críticas y cuestionamientos porque, más allá de sus consideraciones personales, la naturaleza del cargo que ocupaba: “Defensor del Pueblo” le impedía pronunciarse sobre un aspecto que vulneraba la libertad individual de las mujeres que ejercen dicho oficio.
Y es que, a veces, a los funcionarios se les olvida que sus declaraciones incluyen también la dignidad o cargo que representan. El único que todavía cree que puede separar sus opiniones como ministro, de sus responsabilidades como político y sus sentimientos familiares, es el Ministro del Interior y Justicia Fabio Valencia Cossio, quién trata de mantener equilibrio sobre la cuerda floja en que lo puso el juicio a su hermano Guillermo León, por los delitos de enriquecimiento ilícito, concierto para delinquir, violación de asunto sometido a reserva, falsedad por destrucción de documento y favorecimiento de información privilegiada a grupos criminales.
Me da la impresión que la historia de José Fernando Castro se está repitiendo en Risaralda, con las infortunadas declaraciones del Defensor Regional del Pueblo Luis Carlos Leal Vélez, quién en entrevista con el periódico La Tarde, publicada el sábado 18 de octubre pasado aseguró sin temblarle la voz:
“Yo pienso que no solamente debería haber pena de muerte para los violadores, sino también para los corruptos, los que deberían estar expuestos en esas vallas ante todo el mundo. ¿Dígame cuántos casos de “delincuencia de cuello blanco” se conoce (sic) que han investigado? Ninguno.”
Aunque soy un creyente sin vacilaciones de la libertad de expresión, debo tomar distancia del pronunciamiento del señor Defensor del Pueblo en Risaralda. Quizás como persona y hasta como abogado, Leal Vélez, pueda ser partidario, promotor, líder, simpatizante de la pena de muerte. En este caso no importa si la condena es para los violadores de niños, para los corruptos o para los transgresores de una norma u otra.
El tratadista del Derecho Néstor Osuna Patiño, Director del Departamento Constitucional de la Universidad Externado de Colombia, asegura que “el Defensor tiene una importante atribución relacionada con la formación de opinión pública, la cual es, sin duda, la más importante de sus atribuciones, aunque sea a la vez la más difusa. El Defensor tiene el poder de denuncia pública, esto es, el encargo de poner el dedo en la llaga en materia de violaciones de derechos humanos y de dificultades para su plena realización. Mediante esta vocería, se espera que el Defensor del Pueblo constituya uno de los motores de la sociedad en la construcción de tejido social, de respeto y de convivencia civilizada”.
Aquí lo realmente preocupante es que una de las cabezas visibles del Ministerio Público en Risaralda, quién ostenta la dignidad de Defensor del Pueblo, “amparo de los ciudadanos y conciencia de la opinión pública”, se haya referido de una manera tan alegre y descuidada sobre la pena de muerte y, pocos días después, exteriorice su preocupación por lo que llamó “limpieza social” de habitantes de la calle. ¿Cómo contradictorio, no?
El “omnipresidente”
Por Juan Antonio Ruiz Romero, octubre 16
Por Juan Antonio Ruiz Romero, octubre 16
El actual presidente colombiano, Álvaro Uribe Vélez, es considerado por los analistas como un verdadero maestro de la micropolítica. Desde el día en que se posesionó, el 7 de agosto de 2002, empezó a viajar a los más distantes rincones del país para estar cerca de sus compatriotas y escuchar sus inquietudes.
Los consejos Comunitarios se convirtieron en el espacio televisivo semanal para conocer las necesidades, proyectos y problemas de los distintos departamentos y, en donde, el presidente escucha, responde, ordena, anuncia, regaña, promete y despacha, por encima de los gobernadores y alcaldes, a quienes termina reemplazando.
En uno de esos escenarios públicos, Uribe ordenó la detención del secretario de gobierno de Buenaventura, porque fue acusado de actos de corrupción. Luego, ante las quejas de malos manejos de las Administradoras del Régimen Subsidiado de salud, ARS, anunció que dichas empresas serían eliminadas y reemplazadas por las Cajas de Compensación Familiar, decisión que más adelante echó para atrás. Meses más tarde, en Magdalena, destituyó, en vivo y en directo, a unas funcionarias de Bienestar Familiar de quiénes recibió denuncias.
Todas fueron decisiones de un presentador-presidente y no las de un abogado juicioso y ponderado, que desde sus tiempos en la Universidad de Antioquia aprendió aquello “del debido proceso”.
Frente a los presidentes enclaustrados en el Palacio de San Carlos y, luego, en la Casa de Nariño, Uribe aparece visitando a damnificados de las inundaciones; inaugurando el puesto de salud de Mocoa; expresándole el pésame a las viudas de los ex diputados del Valle asesinados por las FARC y a la familia del niño muerto por su propio padre. El Jefe del Estado aparece trotando por el Central Park de Nueva York; dándole el teléfono de su despacho a un compatriota residente en la Gran Manzana; sacando canecas con cianuro del río Magdalena; se aparece de sorpresa en las emisoras y estaciones de televisión para que lo entrevisten y hasta protagonizó, un duelo verbal, en plena plaza de Bolívar de Bogotá, con el profesor Gustavo Moncayo, luego de que el caminante por la paz le quitara durante varios días el protagonismo en los noticieros, durante su larga travesía entre Nariño y la capital colombiana.
En todo congreso, convención, simposio, coloquio, asamblea anual o reunión gremial, el mandatario colombiano es el invitado central, para la ceremonia de instalación o la de clausura.
Antes de la era Uribe, la visita de un presidente a una ciudad o pueblo colombiano era un hecho histórico y memorable, que se celebraba con día cívico, izada de bandera, actos culturales, banda marcial y “corbata a la moda”, cual Rin Rin Renacuajo. Ahora, no. Incluso, en ciudades como Pereira, ya perdimos la cuenta de la cantidad de veces que nos ha honrado con su presencia el señor presidente.
Por eso, porque nos tiene mal acostumbrados, uno se pregunta cuáles serían las razones por las que el primer mandatario se abstuvo de reunirse con las autoridades indígenas de Colombia, que lo invitaron el martes pasado a una Minga en María Piendamó, en el departamento del Cauca.
El presidente no puede ser sólo para los dirigentes gremiales, los empresarios y los principales centros del poder político, económico y social, que lo admiran y lo respetan. El omnipresidente, que a través de los medios informativos está en todas partes, debe atender a todos los colombianos. Y todos, son todos…
jueves, 9 de octubre de 2008
¿Adormecidos o narcotizados?
Por Juan Antonio Ruiz Romero, octubre 9
Por Juan Antonio Ruiz Romero, octubre 9
En un interesante conversatorio con los congresistas, dirigentes gremiales y medios de comunicación, el general José David Guzmán, comandante de la Policía en la región Cafetera, reconoció que “el narcotráfico es el principal problema de seguridad que tenemos en Risaralda y del cual se desprenden numerosos delitos como los homicidios, los ajustes de cuentas y las venganzas personales”.
La verdadera trascendencia de dicha declaración es que, durante mucho tiempo, las autoridades gubernamentales, los organismos de seguridad, los medios informativos y los ciudadanos nos hicimos los de la vista gorda. Considerábamos “casos aislados” los hechos relacionados con la producción, tráfico y consumo de drogas ilícitas y calificábamos las muertes violentas, la extorsión y el sicariato como “coletazos de la guerra entre los carteles de Cali, Medellín y Norte del Valle”.
No es remota la época en que grandes capos del negocio de la droga eran identificados como “el comerciante colombo-alemán Carlos Lehder Rivas”; el empresario, el dueño de un equipo de fútbol, el inversionista o el reconocido caballista.
En los años 80, se generalizó el concepto según el cual “en Colombia producimos cocaína para que la consuman los gringos y los europeos”, con lo cual, de alguna manera nos lavábamos las manos porque, supuestamente, el daño no era aquí. Dicha hipótesis se ratificó con la declaración de Carlos Lehder, desde la clandestinidad, en donde, con su discurso nacionalista y contra la extradición, aseveró que “la cocaína era la bomba atómica de los países pobres para atacar al imperialismo”.
El gran problema actual de Colombia, México, Perú y otros países productores, es que el consumo doméstico de drogas ilícitas, va en ascenso y desbordó la capacidad de reacción de la policía y los organismos de seguridad. Por cada negocio legal y formal que ingresa a la economía, aparecen decenas de expendios ilegales de sustancias tóxicas en los barrios y veredas, caracterizados por una inmensa capacidad de transformación, que les permite moverse de sitio, evadir la acción judicial y corromper a todo nivel.
Es tan compleja la situación de consumo de drogas en nuestros países, que se deben pensar soluciones mucho más ambiciosas, que la simple penalización de la dosis personal, iniciativa gubernamental cuatro veces frustrada en su trámite ante el Congreso colombiano.
La semana pasada, el presidente mexicano, Felipe Calderón, presentó ante las cámaras legislativas de su país una reforma para despenalizar la posesión de pequeñas cantidades de drogas. La iniciativa del mandatario propone que no sean castigados penalmente los farmacodependientes a los que autoridades le encuentren hasta 2 gramos de marihuana o de opio, 50 miligramos de heroína, 500 miligramos de cocaína y 40 miligramos de metanfetamina, entre otros narcóticos.
"Lo que se busca es no tratar como delincuente al adicto, sino como un enfermo y darle tratamiento psicológico o médico" indica la exposición de motivos. La medida puede tener amigos y detractores, pero por lo menos buscan nuevos mecanismos para enfrentar el multimillonario comercio de las drogas ilícitas.
De acuerdo con lo expresado esta semana por el secretario general de la OEA José Miguel Insulza en la Primera Reunión de Ministros de Seguridad Pública de las Américas, que se cumplió en Ciudad de México: “El tráfico de drogas procesadas en América Latina genera ingresos por 320 mil millones de dólares al año. La mayor parte de los países latinoamericanos no tienen un Producto Interior Bruto de ese tamaño”.
Frente a esa realidad, es bueno proponer una amplia reflexión social y académica, porque desde hace varios años nuestras sociedades están cada vez más narcotizadas.
viernes, 3 de octubre de 2008
Los niños no son el futuro
Por Juan Antonio Ruiz Romero, octubre 2
Por Juan Antonio Ruiz Romero, octubre 2
A pesar de su corta edad, Luis Santiago Lozano era uno de los 18 millones 260 mil niños y niñas colombianos para los cuáles se expidió en noviembre de 2006, la nueva Ley de Infancia y Adolescencia.
Según la abogada Beatriz Linares, una de las promotoras desde la Alianza por la Niñez, la nueva ley aspiraba a convertir en sujetos de derechos a más de 2.8 millones de niños y niñas en edad escolar por fuera del sistema educativo, a 2.7 millones de niños y niñas explotados laboralmente; a 2.5 millones que viven en situación de miseria e indigencia, a cerca de 100 mil que se crecen en las instituciones de protección por abandono o peligro; a alrededor de 10 mil utilizados y reclutados por los grupos armados al margen de la ley; a unos 18 mil adolescentes infractores; a 14 mil niños y niñas víctimas cada año de delitos sexuales; a más de 11 mil niños y niñas maltratados en sus espacios familiares y escolares y a los 9 niños y niñas que mueren cada día en Colombia en forma violenta.
Nueve niños y niñas cada día. O sea que, al lado del caso de Luis Santiago que, por obvias razones, mereció todo el despliegue informativo y hasta visita presidencial a la familia, otros ocho niños y niñas “se nos van al cielo” cada día, sin que merezcan una reseña, una mirada, una lágrima.
Si miramos lo que representan esas cifras, tenemos que concluir que, en Colombia, “los niños no son el futuro”, porque ni siquiera les estamos garantizando el presente.
El artículo 44 de la Constitución colombiana establece: “Son derechos fundamentales de los niños: la vida, la integridad física, la salud y la seguridad social, la alimentación equilibrada, su nombre y nacionalidad, tener una familia y no ser separados de ella, el cuidado y amor, la educación y la cultura, la recreación y la libre expresión de su opinión. Serán protegidos contra toda forma de abandono, violencia física o moral, secuestro, venta, abuso sexual, explotación laboral o económica y trabajos riesgosos. Gozarán también de los demás derechos consagrados en la Constitución, en las leyes y en los tratados internacionales ratificados por Colombia.
La familia, la sociedad y el Estado tienen la obligación de asistir y proteger al niño para garantizar su desarrollo armónico e integral y el ejercicio pleno de sus derechos. Cualquier persona puede exigir de la autoridad competente su cumplimiento y la sanción de los infractores. Los derechos de los niños prevalecen sobre los derechos de los demás”.
Incluso nuestra norma constitucional fue más lejos y en el artículo 42 determina que “Los hijos habidos en el matrimonio o fuera de él, adoptados o procreados naturalmente o con asistencia científica, tienen iguales derechos y deberes.”
Lástima que Luis Santiago y los otros ocho niños y niñas que mueren a diario por hechos violentos en Colombia y los millones que sufren todo tipo de tropelías, desconozcan, en su mayoría, las buenas normas escritas y aprobadas por los adultos para proteger los derechos de infantes y adolescentes.
Nuevas andanzas del Quijote
Por Juan Antonio Ruiz Romero, septiembre 25
Nos cuenta la página de Internet de BBC Mundo, que Don Quijote, el inolvidable personaje literario viajó “de La Mancha a los Andes, gracias a la organización no gubernamental española 'Un mundo amigo', que puso en marcha, por segundo año consecutivo, el rodaje de la serie de televisión sobre la vida del hidalgo en tierras latinoamericanas”.
Por Juan Antonio Ruiz Romero, septiembre 25
Nos cuenta la página de Internet de BBC Mundo, que Don Quijote, el inolvidable personaje literario viajó “de La Mancha a los Andes, gracias a la organización no gubernamental española 'Un mundo amigo', que puso en marcha, por segundo año consecutivo, el rodaje de la serie de televisión sobre la vida del hidalgo en tierras latinoamericanas”.
La producción está titulada 'En un lugar del planeta' como homenaje al conocido comienzo de la novela de Miguel de Cervantes.
El seriado se propone mostrar a niños de España y América Latina los diferentes tipos de vida que llevan los más pequeños en lugares como Guatemala, Perú y Colombia, a través de las aventuras y la visión del caballero andante, que en esta ocasión viaja, no a caballo, sino a bordo de un autobús llamado, como su corcel, Rocinante.
De inmediato, empecé a imaginarme lo que podría ser esa presencia sorprendente y maravillosa de Don Quijote por algunas ciudades colombianas. “Una monedita, por favor” sería lo primero que le pedirían algunas personas, al ver la cara de europeo del ilustre visitante. Luego, al darse cuenta que el emblemático personaje no carga ni un real, le darán la espalda, sin siquiera preguntarle las razones de su visita.
Mientras camina por la plaza central, mirando la iglesia y las construcciones cercanas, personal uniformado de la unidad de Espacio Público se le acerca y le pide su licencia o permiso para caminar disfrazado por las calles de la ciudad y comprobante autenticado del diploma que lo acredita como Teatrero o Actor Protagónico.
–Debe ser uno de esos que nos mandan de otra ciudad - asegura el guardacalles y ante el silencio del personaje, le pide que se retire del lugar. El paro judicial lo salvó de ser llevado ante un juzgado de garantías por “escándalo en vía pública”. Al fin y al cabo, esas mallas pegadas al cuerpo, son bastante sospechosas y de mal gusto.
Algunas cuadras más adelante, Don Quijote se encuentra con alguna familia acogedora y hospitalaria, que a pesar de no creerle el cuento de que es un caballero del medioevo, que busca a su enamorada Dulcinea, lo recibe con un plato de sopa caliente, arepa con mantequilla, calentao de fríjoles y una taza de café con leche.
Después de despedirse, intercambiar los números de sus teléfonos móviles y de prometer volver a verse, aquí o en las llanuras manchegas, el caballero continúa su recorrido. De repente, un motorizado de tránsito ordena detener a Rocinante. Revisa los documentos y resulta que carece de Seguro Obligatorio de Accidentes de Tránsito contra Molinos de Viento, SOATMOV, y le inmovilizan el vehículo.
Don Quijote, entre molesto y confundido, empieza a deambular por las calles y en una esquina, salteadores de caminos le quitan la armadura, el escudo y la espada, que luego venden por kilos, en una chatarrería dedicada al reciclaje y que, desde hace algunos meses, se convirtió en empresa exportadora de cobre.
Desesperado, el hijo insigne de Don Miguel de Cervantes, se comunica con la embajada de España en Colombia y les pide colaboración para regresar a su país. En la delegación diplomática, le dicen que solo atienden de 8 de la mañana a 12 del día y que sería quijotesco ir si no cumple con todos los requisitos exigidos para otorgar las visas.
El ingenioso hidalgo, aburrido de tantos agravios y de tantos villanos, se embarca hacia la madre tierra. Sin embargo, al llegar allí, es detenido por tratar de ingresar a España con un pasaporte expedido en 1605, a nombre de un tal Alonso de Quijano. De inmediato, es deportado como cualquier inmigrante ilegal.
miércoles, 24 de septiembre de 2008
Cuando no hay imposibles
Por Juan Antonio Ruiz Romero
Jueves 18 de septiembre de 2008
Es una hormiguita, con propulsión a chorro. Alegre, inquieta, vital. Su presencia y compañía no pasan inadvertidas. Lectora voraz, creativa, amorosa y organizada al 200 por ciento.
Marta Leonor Ramírez es una colega periodista que además de una importante trayectoria en los medios regionales, se ganó el respeto de la gente por su trabajo juicioso, su dedicación y responsabilidad.
Para Martica no hay imposibles. Hace un poco más de veinte años, acababa de terminar sus estudios de periodismo en Bogotá y estaba repartiendo hojas de vida. Por aquellas cosas del azar, y durante una breve visita a Bucaramanga, se enteró que había una vacante en el periódico La Tarde de Pereira, que ya para entonces formaba parte del grupo nacional de medios que lidera Vanguardia Liberal.
Sin pensarlo dos veces y como si fuera una vieja amiga de la casa, Martica fue y pidió cita con el presidente del grupo empresarial, Alejandro Galvis Ramírez. Cuando le dijeron que se demoraba un poco porque estaba ocupado, ella dijo que esperaba. Tomó una revista y no se movió, ni siquiera cuando las personas del periódico salieron a almorzar. Siete u ocho horas después, y tal vez, entre curioso y sorprendido por la perseverancia de la jovencita, Galvis la hizo pasar. Cuál no sería su sorpresa, cuando se enteró que iba por la vacante en el periódico de Pereira.
Después de semejante muestra de decisión y constancia el puesto fue suyo.Cuándo llegó a Pereira, ciudad que solo conocía por referencias, se encontró con varios compañeros de la universidad y empezó a mostrar sus capacidades profesionales y su talento.
Pasó por diferentes medios de radio, prensa y televisión, fue asesora de varias entidades y Secretaria de Comunicaciones de la Gobernación de Risaralda, en los tiempos del “Rostro Humano y social con igualdad de oportunidades”.
Hoy, más allá de sus logros y trayectoria periodística, Marta Ramírez es una batalladora.
Desde hace más de un año lucha contra una enfermedad, que no ha podido quitarle su sonrisa y su entusiasmo.Cuando vemos, con su cabello corto y cenizo, a esta mujer valiente que irradia optimismo, sentimos que la vida nos cuenta una historia al oído y nos llama a exprimirle a cada día hasta la última gota.
Aquella Martica que durante veinte años nos regaló noticias, entrevistas y reportajes; hoy nos transmite fortaleza, decisión y valor, en AM, en FM y en Estéreo.
Los honorables honorarios
Por Juan Antonio Ruiz Romero
Por Juan Antonio Ruiz Romero
Jueves 11 de septiembre
Las nuevas generaciones deben desconocer que existió una época, no muy lejana, en la cual a los concejales no les pagaban honorarios. En su espíritu, la norma consideraba que la labor de los cabildantes era cívica y por tal motivo, no recibían remuneración económica.
Sin embargo, en el ejercicio cotidiano, esa “labor cívica, desprevenida y buscando el interés colectivo”, se transformó en la oportunidad para que numerosos concejales aprovecharan su curul para conseguir puestos en la administración municipal y para pedir comisiones por los contratos y por “las gestiones” adelantadas ante las distintas dependencias. O sea, lo mismo que ahora.
Sin embargo, para limpiar un poco la mala imagen de los desprestigiados dirigentes, que no percibían un peso por su trabajo, pero se gastaban millones en las campañas para llegar al Concejo; el gobierno y el Congreso colombiano establecieron en el Estatuto de Régimen municipal, el pago de honorarios, por sesión, a los “padres del municipio”. Con ello se buscaba dignificar el ejercicio de dicha actividad con un ingreso, que permitiera alejar las tentaciones de arañar y embolsillarse los recursos del erario.
Los concejales fueron reconocidos como “servidores públicos”, sin relación laboral con el municipio, y a quienes, por cada sesión, se les reconocen honorarios equivalentes a un día del salario del alcalde, según la categoría asignada a cada ciudad o localidad.
En concepto del Departamento Administrativo de la Función Pública “el tope máximo de los honorarios de los Concejales es el 100% del salario diario de los Alcaldes y por concepto de salario estos funcionarios perciben única y exclusivamente asignación básica y gastos de representación. Por lo tanto, en criterio de esta Oficina, serán estos los beneficios que se tienen en cuenta como base de liquidación de los honorarios respectivos”.
Sin embargo, esta semana, un fallo del Tribunal de lo Contencioso Administrativo del Quindío abrió un boquete para las arcas municipales de todo el país, al considerar los magistrados que los concejales tienen derecho proporcional al pago de prestaciones legales y extralegales.
Los concejales demandantes, basados en el decreto ley 1042 de junio de 1978, firmado por el entonces presidente Alfonso López Michelsen, aspiran que dentro de sus honorarios se incluyan otros factores de salario del alcalde como son los incrementos por antigüedad; los gastos de representación; los auxilios de alimentación y de transporte; la bonificación por servicios prestados y los viáticos.
En medio de la inseguridad jurídica y choque de trenes que se vive en el país, en dónde el Consejo de Estado autoriza tutelas que ya había negado la Corte Constitucional; en donde las altas cortes ya no están en el Palacio de Justicia sino en un cuadrilátero esquivando golpes y pronunciamientos del Ejecutivo; en dónde las órdenes médicas y los exámenes los expiden los jueces y en donde a través de tutelas y acciones populares se busca segundo calificador de un examen de la universidad y suspender el cambio de rutas de buses en un municipio, es apenas comprensible, el fallo sobre los derechos salariales y prestacionales de los concejales.
De mantenerse en firme esa decisión, los Concejos van a aprobar, sin ningún reparo, los viajes, ojalá bien frecuentes, de los alcaldes al exterior. Al fin y al cabo, las sesiones se las van a pagar, incluyendo en la liquidación, los viáticos en euros o en dólares del mandatario municipal.
Faltan 5 años
y tres días…
Por Juan Antonio Ruiz Romero
Por Juan Antonio Ruiz Romero
Jueves 28 de agosto de 2008
El éxito contundente de los Juegos Olímpicos de Beijing y la imagen espectacular que China proyectó al mundo, durante dos semanas, demostraron los resultados de una planeación minuciosa, un trabajo impecable y metas exigentes, buscando la perfección.
De esa impresionante experiencia de organización, con visión de futuro, tenemos que aprender en Pereira, con miras a dos momentos que, bien manejados, se pueden convertir en propulsores de interesantes procesos de desarrollo humano y económico de nuestra ciudad.
El éxito contundente de los Juegos Olímpicos de Beijing y la imagen espectacular que China proyectó al mundo, durante dos semanas, demostraron los resultados de una planeación minuciosa, un trabajo impecable y metas exigentes, buscando la perfección.
De esa impresionante experiencia de organización, con visión de futuro, tenemos que aprender en Pereira, con miras a dos momentos que, bien manejados, se pueden convertir en propulsores de interesantes procesos de desarrollo humano y económico de nuestra ciudad.
Dentro de tres años, o sea en 1.095 días, se celebrará en Colombia el Mundial de Fútbol sub 20, en donde Pereira, Armenia, Manizales, Bogotá, Cali, Medellín, Barranquilla y Cartagena serán subsedes del certamen mundial.
Pero sobre todo, en 5 años y tres días, es decir dentro de 1828 días, incluyendo el 29 de febrero de 2012, Pereira celebrará sus 150 años de fundación. Y nos complace saber que por iniciativa del actual mandatario ya se empezó a trabajar en el sesquicentenario y se puso al frente del proyecto al dos veces ex alcalde Gustavo Orozco Restrepo, quién, como dirían en el ámbito político, “está por encima del bien y del mal”.
Después de sucesivas reuniones con “los distintos actores sociales” (¿que diría Fanny Mikey de esa frase tan usada en los últimos tiempos?), el ingeniero Orozco tiene esbozadas varias iniciativas que podrían convertir ese aniversario de Pereira, en una excusa para proyectar la ciudad hacia las próximas décadas.
Además de la prospectiva a mediano y largo plazo, el buen juicio del ingeniero lo ha llevado a recoger buena parte de las experiencias, proyectos e inversiones que se han ejecutado en los últimos años en aspectos de saneamiento básico, renovación urbana, equipamientos educativos, viales, recreativos, culturales y comunales, para tratar de articularlos en iniciativas de gran calado y que, a la vez, nos permitan enfrentar al mundo globalizado, sin perder nuestra razón de ser y esencia pereirana.
Y sobre esos insumos, surgen dos componentes que podrían darle un vuelco a Pereira y a sus ciudadanos. De una parte, y como resultado de las inversiones que se ejecutan con recursos del BID en el saneamiento y recuperación de los ríos Otún y Consota, se propone retomarlos como Ejes Vitales de la ciudad y convertirlos en instrumentos de identidad cultural, protección ambiental, generación de empleo y corredores deportivos y recreativos.
El río Otún, en su trayecto urbano desde Colpapel hasta Turín, se convertiría en un gran malecón peatonal y con cicloruta, en donde se ubicarían mojones con algunos de los hitos y momentos de nuestra historia. A lo largo del trayecto, pequeños negocios de refrescos, alimentos y cafés, atendidos por personas residentes en el sector; guías ambientales y culturales acompañando el recorrido y los guardianes del río, una mezcla de patrulleros ciudadanos y ecológicos, también con habitantes de la zona ribereña.
Y sobre el río Consota, un gran corredor ambiental, educativo, recreativo, de ciencia, tecnología y conocimiento, que se extendería desde el Jardín Botánico de la Universidad Tecnológica de Pereira hasta el parque Temático de Flora y Fauna, en Galicia, pasando por el Parque Arqueológico de El Salado; el colegio de Las Franciscanas en Mundo Nuevo, las instituciones educativas La Julita, Técnico Superior, las Universidades Cooperativa y Antonio Nariño; los colegios Deogracias Cardona, INEM Felipe Pérez, Calasanz, Normal Superior, la Carder, la Universidad Católica, la Villa Olímpica, Expofuturo y Unilibre.
El proyecto del sesquicentenario ya cuenta con respaldos y solidaridades de los pereiranos residentes en Bogotá y de los andariegos que se encuentran alrededor del mundo. Pereira, 150 años, debe ser nuestro gran reto y la cuenta regresiva ya empezó…
La reina que monta
en Megabús
Por Juan Antonio Ruiz Romero
Si en el Concurso Nacional de la Belleza que se celebra cada año en Cartagena, la inteligencia de las participantes fuera uno de los principales requisitos, Risaralda, con seguridad, tendría este año la corona.
A sus 21 años, recién cumplidos, Jenny Guzmán Tamayo, es una estudiante de cuarto año de Derecho de la Universidad Libre de Pereira, a quién el tiempo le ha rendido, tanto para su preparación intelectual y profesional, como en el aspecto físico.
Entre los 7 y los 14 años, practicó natación, voleibol y aeróbicos y representó a su colegio y a Pereira en distintos torneos nacionales. Su rendimiento académico y liderazgo le permitieron en 2004, ser elegida Personera estudiantil en el Gimnasio Pereira. Allí trabajó en proyectos de emprendimiento escolar y logró que las niñas de primaria también tuvieran acceso a la emisora del colegio.
Esa primera experiencia política le quedó gustando y, por ello, decidió estudiar derecho. Pero no es cualquier estudiante. Su promedio en los cuatro años es de 4,5. Integró el Semillero de Derechos Humanos de la Universidad, trabajó con las comunidades indígenas y negras de Pueblo Rico y efectuó su práctica del Consultorio Jurídico en el Tribunal de lo Contencioso Administrativo de Risaralda. Por culpa del reinado, no podrá representar, con una ponencia, a la seccional de Unilibre en el Congreso Internacional de Derecho procesal, que se cumplirá en los próximos días en Medellín.
Pero además de sus formación académica, Jenny Guzmán ha participado activamente como conferencista de la Fundación “Yo creo en Colombia” y de los cursos de capacitación de la Fundación “Juan Alejandro Sanz Sanz” Líderes por Colombia. Habla con seguridad de la producción cafetera de Colombia, de la biodiversidad, de los atractivos turísticos y paisajísticos del Eje Cafetero y de los municipios de Risaralda.
La joven candidata, sencilla y desenvuelta, reconoce la influencia de sus padres, el médico Néstor Guzmán, “amoroso, pero exigente”; de su mamá, la economista Maria Esneda Tamayo, “trabajadora, orgullosa y comprometida” y de su hermana Natalia, una médica de la UTP, graduada con honores y que es su amiga y ejemplo más cercano.
La Señorita Risaralda 2008, considera que “las leyes son para ayudar a la gente”. Por eso, no nos debe extrañar que en Cartagena hable sobre los derechos de la mujer, de salud sexual y reproductiva; de la dimensión integral del ser humano, los Objetivos del Milenio y los retos de la pobreza, la insalubridad y la inequidad social.
La candidata asegura que las ciencias jurídicas le entregan una universalidad y conocimientos para entender e interpretar las realidades de ese país, que está más allá de los desfiles, las lentejuelas y los diseñadores famosos.
Esperemos que con su inteligencia y decisión, la representante de Risaralda supere la frivolidad de un concurso -de naturaleza comercial- que ni siquiera se suspendió cuándo el holocausto del Palacio de Justicia y la tragedia de Armero enlutaron a los colombianos.
Sin embargo, el sueño de Jenny está más allá de la ciudad amurallada. Quiere, en primera instancia, ser magistrada del Consejo de Estado o de la Corte Suprema de Justicia, pero sólo como parte de su preparación y fundamentación para ser magistrada de la Corte Interamericana de Derechos Humanos, con sede en San José de Costa Rica. Pero, mientras llega ese momento, seguirá con su preparación y montando en Megabús.
Por Juan Antonio Ruiz Romero
Si en el Concurso Nacional de la Belleza que se celebra cada año en Cartagena, la inteligencia de las participantes fuera uno de los principales requisitos, Risaralda, con seguridad, tendría este año la corona.
A sus 21 años, recién cumplidos, Jenny Guzmán Tamayo, es una estudiante de cuarto año de Derecho de la Universidad Libre de Pereira, a quién el tiempo le ha rendido, tanto para su preparación intelectual y profesional, como en el aspecto físico.
Entre los 7 y los 14 años, practicó natación, voleibol y aeróbicos y representó a su colegio y a Pereira en distintos torneos nacionales. Su rendimiento académico y liderazgo le permitieron en 2004, ser elegida Personera estudiantil en el Gimnasio Pereira. Allí trabajó en proyectos de emprendimiento escolar y logró que las niñas de primaria también tuvieran acceso a la emisora del colegio.
Esa primera experiencia política le quedó gustando y, por ello, decidió estudiar derecho. Pero no es cualquier estudiante. Su promedio en los cuatro años es de 4,5. Integró el Semillero de Derechos Humanos de la Universidad, trabajó con las comunidades indígenas y negras de Pueblo Rico y efectuó su práctica del Consultorio Jurídico en el Tribunal de lo Contencioso Administrativo de Risaralda. Por culpa del reinado, no podrá representar, con una ponencia, a la seccional de Unilibre en el Congreso Internacional de Derecho procesal, que se cumplirá en los próximos días en Medellín.
Pero además de sus formación académica, Jenny Guzmán ha participado activamente como conferencista de la Fundación “Yo creo en Colombia” y de los cursos de capacitación de la Fundación “Juan Alejandro Sanz Sanz” Líderes por Colombia. Habla con seguridad de la producción cafetera de Colombia, de la biodiversidad, de los atractivos turísticos y paisajísticos del Eje Cafetero y de los municipios de Risaralda.
La joven candidata, sencilla y desenvuelta, reconoce la influencia de sus padres, el médico Néstor Guzmán, “amoroso, pero exigente”; de su mamá, la economista Maria Esneda Tamayo, “trabajadora, orgullosa y comprometida” y de su hermana Natalia, una médica de la UTP, graduada con honores y que es su amiga y ejemplo más cercano.
La Señorita Risaralda 2008, considera que “las leyes son para ayudar a la gente”. Por eso, no nos debe extrañar que en Cartagena hable sobre los derechos de la mujer, de salud sexual y reproductiva; de la dimensión integral del ser humano, los Objetivos del Milenio y los retos de la pobreza, la insalubridad y la inequidad social.
La candidata asegura que las ciencias jurídicas le entregan una universalidad y conocimientos para entender e interpretar las realidades de ese país, que está más allá de los desfiles, las lentejuelas y los diseñadores famosos.
Esperemos que con su inteligencia y decisión, la representante de Risaralda supere la frivolidad de un concurso -de naturaleza comercial- que ni siquiera se suspendió cuándo el holocausto del Palacio de Justicia y la tragedia de Armero enlutaron a los colombianos.
Sin embargo, el sueño de Jenny está más allá de la ciudad amurallada. Quiere, en primera instancia, ser magistrada del Consejo de Estado o de la Corte Suprema de Justicia, pero sólo como parte de su preparación y fundamentación para ser magistrada de la Corte Interamericana de Derechos Humanos, con sede en San José de Costa Rica. Pero, mientras llega ese momento, seguirá con su preparación y montando en Megabús.
El Síndrome del "deje así"
Por Juan Antonio Ruiz Romero,
jueves 14 de agosto de 2008
Para cualquier persona racional del mundo, los hechos cotidianos que suceden en Colombia son inexplicables. La primera página de ayer del periódico La tarde, es un buen ejemplo de las historias imposibles, descabelladas e inexplicables que forman parte de nuestro diario acontecer.
El título lo resumía todo: “Día movido en la Corte”. Primero fue el respaldo total dado por la Corte Suprema de Justicia al magistrado Iván Velásquez, en quien reposa todo el proceso de la ‘parapolítica’; después la Sala Penal del máximo tribunal abrió una investigación preliminar en contra del senador del Polo Democrático Alternativo Gustavo Petro, por haber supuestamente manipulado testigos y haber interferido en la justicia. Más tarde hizo lo mismo con la senadora Piedad Córdoba”.
Pero además de ese desenfreno informativo y judicial, el general Mario Montoya, comandante del Ejército fue acusado por un paramilitar desmovilizado de entregarle a las AUC “una camioneta provista con una caleta donde fueron ocultados siete fusiles, como regalo al desaparecido comandante del Bloque Metro de las Autodefensas, Carlos Mauricio García Fernández, también conocido como ‘Doble Cero’ o ‘Rodrigo’”.
Y como si fuera poco, la Fiscalía General de la Nación consideró que las pruebas de los posibles nexos del ex presidente del Senado Luis Humberto Gómez Gallo con el Bloque Tolima de las AUC no “eran suficientemente contundentes” para seguir con la investigación en su contra y ordenó su libertad.
No sé porqué todos estos hechos recientes, sumados a las grabaciones de la ex presidenta del Senado Nancy Patricia Gutiérrez que comprometían con actuaciones indebidas al magistrado Iván Velásquez; las declaraciones del nuevo presidente del Congreso Hernán Andrade de que existe un “cartel del falso testimonio” y que el mismo presidente Uribe volviera a arremeter contra las altas cortes, al asegurar que existe un “roscograma en la justicia colombiana”; se terminan pareciendo cada vez más a la inolvidable canción “Burundanga” de la “Guarachera de Cuba, Celia Cruz:
“Songo le dio a borondongo, borondongo le dio a BernabéBernabé le pegó a muchilanga; le echó a burundangales hinchan los pies, Monina….”
Y el tema se complica mucho más porque lo que están logrando, unos y otros, en los continuos escándalos sobre los cada vez más visibles e inocultables nexos de grupos armados ilegales con la política colombiana, no es que los ciudadanos cuestionen, protesten, controvierten, se expresen y exijan respuestas como en la canción:
“¿Por qué fue que songo le dio a borondongoporque borondongo le dio a bernabépor qué bernabé le pegó a muchilangapor qué muchilanga le echó a burundangaporque burundanga le hinchan los pies?
Todo lo contrario. Es tal el desbarajuste institucional, la radicalización de las posiciones en el gobierno, en las cortes, en los columnistas de los medios informativos; el uso político de la justicia y el ataque a la justicia como medio político; que, en últimas, los colombianos de a pie, están cansados de unas peleas que ni siquiera entienden y están concluyendo, a priori, que todos están salpicados, que todos son corruptos y que nadie se salva de esta hecatombe.
Y el riesgo es que “como todos están untados”, mejor dejemos así las cosas y no removamos demasiado lo que pasó. ¿Será que las víctimas del conflicto estarán de acuerdo con ese borrón y cuenta nueva, porque aquí no ha pasado nada?
Para cualquier persona racional del mundo, los hechos cotidianos que suceden en Colombia son inexplicables. La primera página de ayer del periódico La tarde, es un buen ejemplo de las historias imposibles, descabelladas e inexplicables que forman parte de nuestro diario acontecer.El título lo resumía todo: “Día movido en la Corte”. Primero fue el respaldo total dado por la Corte Suprema de Justicia al magistrado Iván Velásquez, en quien reposa todo el proceso de la ‘parapolítica’; después la Sala Penal del máximo tribunal abrió una investigación preliminar en contra del senador del Polo Democrático Alternativo Gustavo Petro, por haber supuestamente manipulado testigos y haber interferido en la justicia. Más tarde hizo lo mismo con la senadora Piedad Córdoba”.Pero además de ese desenfreno informativo y judicial, el general Mario Montoya, comandante del Ejército fue acusado por un paramilitar desmovilizado de entregarle a las AUC “una camioneta provista con una caleta donde fueron ocultados siete fusiles, como regalo al desaparecido comandante del Bloque Metro de las Autodefensas, Carlos Mauricio García Fernández, también conocido como ‘Doble Cero’ o ‘Rodrigo’”.Y como si fuera poco, la Fiscalía General de la Nación consideró que las pruebas de los posibles nexos del ex presidente del Senado Luis Humberto Gómez Gallo con el Bloque Tolima de las AUC no “eran suficientemente contundentes” para seguir con la investigación en su contra y ordenó su libertad.No sé porqué todos estos hechos recientes, sumados a las grabaciones de la ex presidenta del Senado Nancy Patricia Gutiérrez que comprometían con actuaciones indebidas al magistrado Iván Velásquez; las declaraciones del nuevo presidente del Congreso Hernán Andrade de que existe un “cartel del falso testimonio” y que el mismo presidente Uribe volviera a arremeter contra las altas cortes, al asegurar que existe un “roscograma en la justicia colombiana”; se terminan pareciendo cada vez más a la inolvidable canción “Burundanga” de la “Guarachera de Cuba, Celia Cruz:“Songo le dio a borondongo, borondongo le dio a BernabéBernabé le pegó a muchilanga; le echó a burundangales hinchan los pies, Monina….”Y el tema se complica mucho más porque lo que están logrando, unos y otros, en los continuos escándalos sobre los cada vez más visibles e inocultables nexos de grupos armados ilegales con la política colombiana, no es que los ciudadanos cuestionen, protesten, controvierten, se expresen y exijan respuestas como en la canción:“¿Por qué fue que songo le dio a borondongoporque borondongo le dio a bernabépor qué bernabé le pegó a muchilangapor qué muchilanga le echó a burundangaporque burundanga le hinchan los pies? Todo lo contrario. Es tal el desbarajuste institucional, la radicalización de las posiciones en el gobierno, en las cortes, en los columnistas de los medios informativos; el uso político de la justicia y el ataque a la justicia como medio político; que, en últimas, los colombianos de a pie, están cansados de unas peleas que ni siquiera entienden y están concluyendo, a priori, que todos están salpicados, que todos son corruptos y que nadie se salva de esta hecatombe. Y el riesgo es que “como todos están untados”, mejor dejemos así las cosas y no removamos demasiado lo que pasó. ¿Será que las víctimas del conflicto estarán de acuerdo con ese borrón y cuenta nueva, porque aquí no ha pasado nada?
Para cualquier persona racional del mundo, los hechos cotidianos que suceden en Colombia son inexplicables. La primera página de ayer del periódico La tarde, es un buen ejemplo de las historias imposibles, descabelladas e inexplicables que forman parte de nuestro diario acontecer.El título lo resumía todo: “Día movido en la Corte”. Primero fue el respaldo total dado por la Corte Suprema de Justicia al magistrado Iván Velásquez, en quien reposa todo el proceso de la ‘parapolítica’; después la Sala Penal del máximo tribunal abrió una investigación preliminar en contra del senador del Polo Democrático Alternativo Gustavo Petro, por haber supuestamente manipulado testigos y haber interferido en la justicia. Más tarde hizo lo mismo con la senadora Piedad Córdoba”.Pero además de ese desenfreno informativo y judicial, el general Mario Montoya, comandante del Ejército fue acusado por un paramilitar desmovilizado de entregarle a las AUC “una camioneta provista con una caleta donde fueron ocultados siete fusiles, como regalo al desaparecido comandante del Bloque Metro de las Autodefensas, Carlos Mauricio García Fernández, también conocido como ‘Doble Cero’ o ‘Rodrigo’”.Y como si fuera poco, la Fiscalía General de la Nación consideró que las pruebas de los posibles nexos del ex presidente del Senado Luis Humberto Gómez Gallo con el Bloque Tolima de las AUC no “eran suficientemente contundentes” para seguir con la investigación en su contra y ordenó su libertad.No sé porqué todos estos hechos recientes, sumados a las grabaciones de la ex presidenta del Senado Nancy Patricia Gutiérrez que comprometían con actuaciones indebidas al magistrado Iván Velásquez; las declaraciones del nuevo presidente del Congreso Hernán Andrade de que existe un “cartel del falso testimonio” y que el mismo presidente Uribe volviera a arremeter contra las altas cortes, al asegurar que existe un “roscograma en la justicia colombiana”; se terminan pareciendo cada vez más a la inolvidable canción “Burundanga” de la “Guarachera de Cuba, Celia Cruz:“Songo le dio a borondongo, borondongo le dio a BernabéBernabé le pegó a muchilanga; le echó a burundangales hinchan los pies, Monina….”Y el tema se complica mucho más porque lo que están logrando, unos y otros, en los continuos escándalos sobre los cada vez más visibles e inocultables nexos de grupos armados ilegales con la política colombiana, no es que los ciudadanos cuestionen, protesten, controvierten, se expresen y exijan respuestas como en la canción:“¿Por qué fue que songo le dio a borondongoporque borondongo le dio a bernabépor qué bernabé le pegó a muchilangapor qué muchilanga le echó a burundangaporque burundanga le hinchan los pies? Todo lo contrario. Es tal el desbarajuste institucional, la radicalización de las posiciones en el gobierno, en las cortes, en los columnistas de los medios informativos; el uso político de la justicia y el ataque a la justicia como medio político; que, en últimas, los colombianos de a pie, están cansados de unas peleas que ni siquiera entienden y están concluyendo, a priori, que todos están salpicados, que todos son corruptos y que nadie se salva de esta hecatombe. Y el riesgo es que “como todos están untados”, mejor dejemos así las cosas y no removamos demasiado lo que pasó. ¿Será que las víctimas del conflicto estarán de acuerdo con ese borrón y cuenta nueva, porque aquí no ha pasado nada?
Se fue... con sus
zapatos de pom pom
Por Juan Antonio Ruiz Romero, jueves 31 de julio
En un momento en que la música en el hemisferio norte estaba cruzada por Los Beatles, Elvis Presley y The Monkees; y en los países de habla hispana por Enrique Guzmán, Sandro de América, Marisol, Raphael, el Dúo Dinámico y Fórmula V, incursionaron tímidamente unas voces colombianas que también querían ser oídas.
La radio era la gran compañía de aquellos días, en donde la televisión era en blanco y negro, con solo tres canales y unas pocas horas diarias de emisión. En esas ondas radiales, al lado de Kalimán -que también despidió hace algunas semanas de la vida terrena a Gaspar Ospina, quién le diera vida con su voz- surgieron esos cantantes colombianos, que siguiendo las tendencias internacionales, empezaron a mostrar su talento e inquietudes artísticas.
Eran los días en los cuales Pablus Gallinazus salía siempre a caminar, en busca de una flor para mascar; en que Angela y Consuelo “Las Hermanitas Singer” nos decían que “Usted abusó, sacó provecho de mí, abusó”; en que el barranquillero Luis Gabriel advertía que “esto de ser artista es mejor que trabajar, aunque a veces pasen cosas que no deben pasar” y cuando el intérprete sanandresano Christopher nos contaba que “Sobre la cima, de una montaña, un hombre grita cosas extrañas”…
Por Juan Antonio Ruiz Romero, jueves 31 de julio
En un momento en que la música en el hemisferio norte estaba cruzada por Los Beatles, Elvis Presley y The Monkees; y en los países de habla hispana por Enrique Guzmán, Sandro de América, Marisol, Raphael, el Dúo Dinámico y Fórmula V, incursionaron tímidamente unas voces colombianas que también querían ser oídas.
La radio era la gran compañía de aquellos días, en donde la televisión era en blanco y negro, con solo tres canales y unas pocas horas diarias de emisión. En esas ondas radiales, al lado de Kalimán -que también despidió hace algunas semanas de la vida terrena a Gaspar Ospina, quién le diera vida con su voz- surgieron esos cantantes colombianos, que siguiendo las tendencias internacionales, empezaron a mostrar su talento e inquietudes artísticas.
Eran los días en los cuales Pablus Gallinazus salía siempre a caminar, en busca de una flor para mascar; en que Angela y Consuelo “Las Hermanitas Singer” nos decían que “Usted abusó, sacó provecho de mí, abusó”; en que el barranquillero Luis Gabriel advertía que “esto de ser artista es mejor que trabajar, aunque a veces pasen cosas que no deben pasar” y cuando el intérprete sanandresano Christopher nos contaba que “Sobre la cima, de una montaña, un hombre grita cosas extrañas”…
En medio de ese variado panorama musical, Ana y Jaime sorprendían con su música protesta y esos versos, en su momento contestatarios y todavía tan actuales: “Tu patria es mi patria, tu problema es mi problema; gente gente; tu bandera es mi bandera: amarillo, oro; azul, mar azul y el pobre rojo, sangra que sangra que sangra que sangra…”
Y entre todas esas voces, una figura engominada, camisa de terlenka, con pantalones bota de campana y zapatos de plataforma que imitaba los movimientos de cadera de Elvis y Sandro: Oscar Golden, un artista que interpretaba letras entre sencillas y provocadoras, en una época bastante pudorosa: “Que sea mi cuerpo alegre carrilera por la que corran tus manitas frías, que pasen palmo a palmo por mi tierra, hasta que se confundan con las mías”.
Algunos puristas dicen que esa música no decía nada y tratan de deslegitimar las letras y a los artistas indicando que no eran profundos. Sin embargo, fueron el resultado de un entorno y lo mismo podría decirse de muchas bandas y grupos en español o en otros idiomas, en donde las letras son simples y repetitivas.
Incluso, el reconocido profesor universitario y columnista Edison Marulanda nos recuerda que desde la filosofía, hay juiciosos tratados académicos en donde se menciona que “a través de las baladas, toda una generación aprendió de las alegrías y dolores del amor”.
Un aprendizaje del amor, en ocasiones machista, imponente y dominador como el de “El romance del cacique y la cautiva”: “Reclina niña tu frente sobre mí que aquí reina un fresco ambiente y en las montañas se siente un perfume de alelí. Reclinada y ya cautiva, amorosa y sensitiva, en brazos de Amoremí, quien te ama con ansia ardiente, reclina niña tu frente sobre mí. Qué más quieres mi cristiana para ti…”
O esas letras sin pretensiones, escritas para rimar y bailar con la música: “Está latiendo mi corazón ay, otra vez me vuelve a suceder; es que a mi chica la tengo que ver y viene con zapatos de pom pom. Pom pom pom pom pom pom pom pom arde mi corazón”.
Seguro muchos de nosotros, desde hace tiempo, olvidamos las canciones de Oscar Golden, pero, a todos, de alguna manera, nos retumbó la memoria y tarareamos, con algo de nostalgia: “Soy como tú ya lo sabes, amante latino. Ay, vivo de las mujeres, la noche y el vino. Pero si quieres, mi vida, te llevo conmigo, hasta donde Dios diría tendrás mi cariño…” Adiós a Oscar Golden y a sus zapatos de pom pom.
domingo, 27 de julio de 2008
A romper los diques
Por Juan Antonio Ruiz Romero
Cuándo se produjo el terremoto del 25 de enero de 1999 en la zona cafetera colombiana, una de las situaciones que más me conmovió fue escuchar a cientos de personas quejarse “porque no habían alcanzado a despedirse de sus seres queridos”.
Hombres curtidos por el sol y las adversidades que lloraban desconsolados porque la muerte se les llevó a los hijos y dejó heridas y diferencias sin resolver.
Mujeres adoloridas, que entre los escombros de la casa, se lamentaban porque no pudieron reconciliarse con sus padres o hermanos y darían lo que fuera por una nueva oportunidad de verlos.
“Ojalá le hubiera dicho cuánto me importaba”… “La verdad discutimos por una tontería, pero nos dejamos de hablar”…“Si yo supiera lo que iba a pasar…” fueron algunas de las frases recurrentes después de la tragedia.
A veces pensamos que “las cosas malas” solo les pasan a los demás y a nosotros no. Y por ello, como si los afectos fueran una lavadora o un carro, los controlamos y los entregamos a pedacitos, a mediano y largo plazo, en cómodas cuotas mensuales a 36, 48 o 60 meses, como si tuviéramos todo el tiempo del mundo disponible.
Volvemos el amor, la ternura, la amistad, la solidaridad una transacción más. Cómo este me quiere, yo le devuelvo cincuenta gramos de cariño. Cómo esta me miró mal, que sufra con un litro de mi indiferencia. Como estos son buena gente, se ganaron el derecho a un abrazo y dos palmaditas en la espalda. Como aquellos me simpatizan, los recompenso con una sonrisa y tres cuartos, a la semana. Pero no más…
Para algunos es más fácil prestarle dinero al otro que escucharlo. Y es que, en general, nos da un temor enorme expresar los sentimientos. “–Es que se aprovechan de mí”.“-Ya viví experiencias muy dolorosas, por eso me tengo que cuidar…” dicen.
Incluso, el cantante vallenato Jorge Celedón, que se veía muy raro de saco y corbata en la Casa Blanca, asegura en una de sus canciones que: “Uno quiere pa' que lo quieran; uno ama pa' que lo amen; uno no da la vida entera pa' que lo engañen, pa' que lo engañen…”
Por ese temor, al desamor, a sufrir, a la tristeza, dosificamos los afectos y los repartimos como pastillitas de chicle: para dar un poquito de sabor, a unos cuántos, porque no alcanzan para todos.
Hay que romper los diques y permitir que el amor se desborde e inunde nuestras vidas. Y ojalá no sea demasiado tarde.
El Nobel de Literatura Vicente Aleixandre dijo que “la vida era un relámpago entre dos oscuridades”. Calderón de la Barca se preguntaba: “¿Qué es la vida? Un frenesí”. Y se volvía a preguntar: “¿Qué es la vida? Una ilusión; una sombra, una ficción…”
Que no se nos olvide, la filosofía del cantor popular antioqueño que nos recuerda cada día que: “La vida… es un ratico”.
Por Juan Antonio Ruiz Romero
Cuándo se produjo el terremoto del 25 de enero de 1999 en la zona cafetera colombiana, una de las situaciones que más me conmovió fue escuchar a cientos de personas quejarse “porque no habían alcanzado a despedirse de sus seres queridos”.
Hombres curtidos por el sol y las adversidades que lloraban desconsolados porque la muerte se les llevó a los hijos y dejó heridas y diferencias sin resolver.
Mujeres adoloridas, que entre los escombros de la casa, se lamentaban porque no pudieron reconciliarse con sus padres o hermanos y darían lo que fuera por una nueva oportunidad de verlos.
“Ojalá le hubiera dicho cuánto me importaba”… “La verdad discutimos por una tontería, pero nos dejamos de hablar”…“Si yo supiera lo que iba a pasar…” fueron algunas de las frases recurrentes después de la tragedia.
A veces pensamos que “las cosas malas” solo les pasan a los demás y a nosotros no. Y por ello, como si los afectos fueran una lavadora o un carro, los controlamos y los entregamos a pedacitos, a mediano y largo plazo, en cómodas cuotas mensuales a 36, 48 o 60 meses, como si tuviéramos todo el tiempo del mundo disponible.
Volvemos el amor, la ternura, la amistad, la solidaridad una transacción más. Cómo este me quiere, yo le devuelvo cincuenta gramos de cariño. Cómo esta me miró mal, que sufra con un litro de mi indiferencia. Como estos son buena gente, se ganaron el derecho a un abrazo y dos palmaditas en la espalda. Como aquellos me simpatizan, los recompenso con una sonrisa y tres cuartos, a la semana. Pero no más…
Para algunos es más fácil prestarle dinero al otro que escucharlo. Y es que, en general, nos da un temor enorme expresar los sentimientos. “–Es que se aprovechan de mí”.“-Ya viví experiencias muy dolorosas, por eso me tengo que cuidar…” dicen.
Incluso, el cantante vallenato Jorge Celedón, que se veía muy raro de saco y corbata en la Casa Blanca, asegura en una de sus canciones que: “Uno quiere pa' que lo quieran; uno ama pa' que lo amen; uno no da la vida entera pa' que lo engañen, pa' que lo engañen…”
Por ese temor, al desamor, a sufrir, a la tristeza, dosificamos los afectos y los repartimos como pastillitas de chicle: para dar un poquito de sabor, a unos cuántos, porque no alcanzan para todos.
Hay que romper los diques y permitir que el amor se desborde e inunde nuestras vidas. Y ojalá no sea demasiado tarde.
El Nobel de Literatura Vicente Aleixandre dijo que “la vida era un relámpago entre dos oscuridades”. Calderón de la Barca se preguntaba: “¿Qué es la vida? Un frenesí”. Y se volvía a preguntar: “¿Qué es la vida? Una ilusión; una sombra, una ficción…”
Que no se nos olvide, la filosofía del cantor popular antioqueño que nos recuerda cada día que: “La vida… es un ratico”.
Avisos provocativos
Por Juan Antonio Ruiz Romero
De alguna manera, los avisos clasificados de los periódicos de una ciudad muestran las tendencias del mercado, gustos ciudadanos, altibajos de la economía y particularidades en la demanda y en la oferta de servicios.
Por Juan Antonio Ruiz Romero
De alguna manera, los avisos clasificados de los periódicos de una ciudad muestran las tendencias del mercado, gustos ciudadanos, altibajos de la economía y particularidades en la demanda y en la oferta de servicios.
Por eso, con cierto deleite malsano y aprovechando algunas horas libres, me dediqué a indagar sobre lo que ofrecen dichos anuncios.
El primero que me llamó la atención fue uno que necesitaba “Banqueras: Contrato con todas las garantías de ley, además de comisiones. Disponibilidad inmediata y experiencia comercial”. Lo que el aviso no mencionaba era el banco que hacía la oferta laboral, ni si las comisiones eran en dólares, en euros o en revaluados pesos.
Seguí revisando, entre curioso e inquieto, y me encontré con quienes ofrecen préstamos, en 4 horas, a los jubilados, empleados de empresas del estado, miembros del magisterio y de la fuerza pública, “a bajos intereses”, con cómodos descuentos por nómina o en hipotecas. Mejor dicho, otra variedad de “banqueros”.
Luego, al ver un aviso en que ofrecían 60 puestos, pensé que era una vajilla para una familia grande. O para esas gerentes de empresas de telecomunicaciones que hace 5 años compraron, con plata oficial, vajillas chinas de 100 millones de pesos. Pero no, eran 60 puestos para “personal ambos sexos”. ¿Estarían buscando hermafroditas? Por eso, tal vez, había tantos cargos disponibles.
Y si fuera por los clasificados, uno pensaría que las cifras de colombianos en el exterior, se multiplicarían por cien. Cantidad de avisos con la frase: “Motivo viaje vendo…casas, carros, motos, electrodomésticos recién estrenados o negocios bien acreditados.”A pesar de la letra pequeñita de los avisos, el ejercicio estaba resultando bastante simpático.
De pronto me encontré con uno, que pensé era una invitación para ir al gimnasio, para rebajar barriga, con novedosas técnicas reductoras. Sin embargo, descubrí que estaba equivocado cuando me enteré que “las masajistas” eran “lindas niñas universitarias que te ofrecen compañía” y “preciosas chicas, seductoras, provocativas. 24 horas”.
Preferí evitarme problemas, aunque todavía me pregunto como será aquello de permanecer 24 horas en la plenitud de la seducción y la provocación, cuando uno duerme una siesta y se levanta despeinado, barbado y urgido de enjuague bucal.Por eso, mientras hacía gárgaras refrescantes, casi me trago el agua cuando leí: “Club Swinger invita gran fiesta, sexo en vivo, shows, videos, full intercambio, chica sorpresa” y otro en donde se ofrecen “la seducción y la sexualidad en vivo, lindas modelos play boy te seducirán al ritmo de la música y algo más.”
De inmediato, me entró el interés por saber con qué música seducen a sus visitantes. Porque si es con “Soy un hombre soltero” de Johnny Rivera o “La Batidora” de Don Omar, de seguro, que no serán muchos los clientes.
Cuando ya iba a dejar el periódico a un lado me encontré con el más insinuante, atrevido y pecaminoso de los anuncios. Tenía un dibujo y el sello de “La Original”. Su invitación directa y sin palabras rimbombantes: “Deliciosos perniles. No contiene hueso ni grasa”. Es el aviso de una venta de lechona tolimense, que me solucionó el almuerzo de hoy.
jueves, 10 de julio de 2008
Entre gustos si hay disgustos
Por Juan Antonio Ruiz Romero
Por Juan Antonio Ruiz Romero
Como ciudadano colombiano, mayor de 18 años, residente en Pereira, periodista en ejercicio y columnista de La Tarde, me permito compartir con los lectores las razones que me llevan a admirar al presidente Álvaro Uribe y aquellas que me disgustan.
Me gusta el Álvaro Uribe trabajador, incansable, dedicado, que le entrega todo su tiempo y fuerzas a la función para la cual fue elegido ampliamente por sus compatriotas. Me disgusta el Álvaro Uribe que hizo a un lado a su esposa Lina y a sus hijos, porque el sabor del poder es más grato que el calor hogareño.
Me gusta el presidente cercano a las comunidades, sensible a sus necesidades, creativo en las soluciones. Me disgusta el presidente que promete y se compromete y carece de un equipo ejecutivo que cumpla lo prometido. Me gusta un presidente de alto vuelo; pero, me disgusta un gabinete ministerial y funcionarios del gobierno de tan bajo perfil.
Me gusta el Uribe valeroso, decidido, firme en sus convicciones. Pero me disgusta, el Uribe que ordena la captura del secretario de gobierno de Buenaventura por sospecha y la destitución de una funcionaria del ICBF en Magdalena, sin el debido proceso.
Me gusta el presidente que cree en las personas y confía en la buena fe de sus amigos. Sin embargo, me disgusta el presidente que “metió las manos al fuego” por la inocencia del ex director del Das Jorge Noguera y defendió, hasta último momento, a su primo, el ex frustrado asilado político, Mario Uribe.
Me gusta el mandatario que habla directo, de frente y sin tapujos. Pero, me disgusta cuándo se le va la lengua y ofende. Me gusta el presidente que recita las poesías de Jorge Robledo Ortiz, pero no el que regaña en público a su hijo, porque tiene las manos en el bolsillo y luego se excusa, con un mensaje de texto al teléfono celular.
Me gusta el presidente que hace yoga y toma goticas para la paciencia y no el mandatario explosivo que califica a la oposición de “guerrilleros de saco y corbata” y el que asegura que los magistrados de la Corte Suprema “cohonestan el terrorismo”.
Me gusta un Jefe de Estado, que a pesar de sus posiciones o precisamente por ellas, es respetado por la comunidad internacional. Me disgusta y me preocupa un Jefe de Estado que a todos los delincuentes: narcotraficantes, paramilitares y guerrilleros, los extradita a Estados Unidos.
Me gusta el presidente inteligente y audaz que, en la Cumbre del Grupo de Río, desarmó a Chávez, Correa y Ortega, cuando fue a saludarlos y a estrecharles la mano. Me disgusta el presidente convencido de ser una “inteligencia superior”, como lo calificó su aconductado asesor José Obdulio Gaviria.
Me gustaba el candidato Uribe que se comprometió a luchar contra “el clientelismo y la politiquería”. Me disgusta el presidente-candidato que tuvo que renunciar a esos propósitos en eras de lograr la primera reelección.
Me gusta el Uribe que, con su política de Seguridad Democrática, le permitió a millones de personas volver a viajar por las carreteras colombianas y modificar la percepción de seguridad y de confianza en el país. Me disgusta el Uribe que, cabalgando en el agreste potro de la Seguridad Democrática, cambia articulitos en la Constitución y promueve referendos para perpetuarse en el gobierno.
En fin, me gusta que los colombianos analicen, discutan, controviertan los logros y desaciertos de nuestro presidente. Lo que me disgusta es que evitemos el debate porque Uribe tenga un 91% de favorabilidad en las encuestas.
jueves, 3 de julio de 2008
¿A imagen y semejanza?
Por Juan Antonio Ruiz Romero
Por Juan Antonio Ruiz Romero
El periódico mexicano El Universal daba cuenta esta semana de que “Moe, un chimpancé de 42 años que hace sus necesidades donde debe y que come con cuchillo y tenedor se escapó de su jaula en el sur de California”. Su propietario, St. James Davis trajo al simio desde Tanzania en 1967 después de que el recién nacido perdiera a su madre por culpa de los cazadores ilegales. Quizás Moe consideró que ya era el momento de independizarse de sus padres adoptivos.
Y mientras se desconoce el paradero del chimpancé cuarentón, en España hay un interesante debate alrededor de la moción aprobada en la Comisión del medio Ambiente del Congreso de diputados, en donde se propone otorgar a los chimpancés, orangutanes, y gorilas -cuyo parecido genético con el hombre es del 95%- una serie de derechos atribuidos hasta ahora sólo a humanos. Se trata de los derechos a la vida, a la libertad, a no ser torturados física ni psicológicamente, ni ser utilizados en experimentos, ni expuestos en espectáculos públicos. Sin duda, un gesto enaltecedor de los congresistas ibéricos.
Entre tanto, nos cuenta desde Londres el analista internacional Isaac Bigio que: “En varios países ricos ya no hay delfines o ballenas en los acuarios” y que “en el Reino Unido hay una policía especializada en encarcelar a quien daña a sus mascotas”.
Sin dudas, muchos habitantes de los países más industrializados del mundo, viven, sufren, trabajan, se angustian, pelean e invierten miles de dólares y de euros en el cuidado y la defensa de los perros, gatos, canarios, iguanas, gorilas, focas, delfines o ballenas. Tanto es así que, por lo menos, en el caso de perros y gatos, hay comida especial para ellos, peluquería, gimnasio, guardería, diseñadores de ropa y hasta “matrimonios arreglados”. El único problema es que los animalitos, objetos de tanta atención, no se pueden quejar.
Ante la crueldad y la brutalidad de los hombres contra los animales, acumuladas a lo largo de la historia, no debemos menos que resaltar ese ánimo paternalista y amoroso que se despierta en la defensa y conservación de esos seres vivos.
Sin embargo, a uno le preocupa que las balanzas de los países más poderosos y de mayores ingresos no estén bien calibradas. Porque a la vez que legislan y establecen garantías legales a favor de nuestros primos los simios; liberan en su ecosistema a cientos de aves y cetáceos y conforman policías especializadas para la defensa de las mascotas, no aplican los mismos parámetros de generosidad, simpatía y protección, cuando se trata de tomar decisiones que afectan a los seres humanos.
Por eso no se entiende que el Parlamento Europeo haya aprobado la directiva de retorno de inmigrantes ilegales, que otorga de 7 a 30 días de plazo para abandonar el país de forma voluntaria o, de lo contrario, internar a los indocumentados en centros de reclusión por un período máximo de 18 meses. De todas maneras, los expulsados o los que se vayan por las buenas, tendrán una prohibición de regresar a Europa durante los 5 años siguientes.
O las controvertidas decisiones del gobierno italiano de convertir la inmigración ilegal en un delito, similar al hurto, la violación, el homicidio o el secuestro.
Frente a esas disposiciones tan arbitrarias y ante las cuales el gobierno colombiano ha guardado silencio, uno pensaría que Moe, el chimpancé de Tanzania, está escondido en los bosques de California, huyendo a los operativos de los oficiales de Migración porque carece de la Green Card. Claro, en Estados Unidos, aún no han aprobado el trato igualitario para gorilas, orangutanes y chimpancés, que ya fue acogido por el Congreso de diputados españoles. Contradicciones de los “países más desarrollados”.
miércoles, 25 de junio de 2008
El bluyin derrotó a la corbata
Por Juan Antonio Ruiz Romero
Ni siquiera en los cálculos más optimistas, el municipio de Pereira pensó que pudiera obtener una cifra superior a los 200 mil millones de pesos por el 49% de las acciones de la Empresa de Energía.
De acuerdo con quienes participaron en el proceso de capitalización, con una cifra cercana a los 130 mil millones de pesos se daban por bien servidos.
Por eso, luego de conocerse la primera oferta económica, en la audiencia pública cumplida ayer, los rostros reflejaban una mezcla de sorpresa y ansiedad.
En la primera vuelta, se ofrecieron 170 mil millones de pesos, lo cual de por sí, ya era una cifra considerable y ventajosa para el municipio.
Los trabajadores sindicalizados, a pesar de sus frases destempladas y comentarios irrespetuosos, hacían fuerza por EPM para que la energética no se privatizara y quedara como empresa industrial y comercial del Estado.
El ex ministro de Hacienda Rudolf Hommes, al servicio de Enertolima, lo mismo que había hecho hace algunos meses el ex vicepresidente Humberto de la Calle Lombana, jugaba a favor de los grandes capitales privados que, apoyados en la ley 142, se adueñaron de las empresas de servicios públicos domiciliarios, ya sea como accionistas, operadores o concesionarios.
Al lado del veterano y robusto exministro, contrastaban los jóvenes y audaces representantes de las familias Nule y Ríos y el gerente de Enertolima, quienes en bluyines, con camisas coloridas y collares, le daban un toque de informalidad, tal vez demasiada, a la subasta.
Al otro lado, impertérritos, encorbatados, impecables, seguros de si mismos -como paisas que se respeten- los representantes de EPM Medellín, quienes luego de abrir el primer sobre, pensaron que habían ganado la puja.
Tras dos horas de espera, se conocieron las nuevas propuestas y la sorpresa fue generalizada: Enertolima superó por más de 10 mil millones de pesos la segunda oferta de EPM. ¿Qué había pasado? – Sencillo. Con 118 millones de dólares, el bluyin derrotó a la corbata.
El Municipio de Pereira hizo uno de los mejores negocios en su historia reciente. Logra capitalizar la Empresa de Energía, duplica su valor real en el mercado, consigue 21 mil 500 millones de pesos para la Promotora como prima por el manejo administrativo y logra que respeten la convención colectiva y la continuidad de los trabajadores hasta el 31 de diciembre de 2011.
Esperemos que la informalidad en el vestuario de los representantes y propietarios de Enertolima no sea una muestra de la informalidad con que van a manejar la Empresa de Energía de Pereira. Aunque los antecedentes de Enelar en nuestra ciudad no han sido los mejores y son los mismos accionistas de la energética tolimense.
En resumen, creo que el negocio de la capitalización fue bueno para el municipio de Pereira y para los accionistas de Enertolima, pero va a ser muy malo para los pereiranos.
Por Juan Antonio Ruiz Romero
Ni siquiera en los cálculos más optimistas, el municipio de Pereira pensó que pudiera obtener una cifra superior a los 200 mil millones de pesos por el 49% de las acciones de la Empresa de Energía.
De acuerdo con quienes participaron en el proceso de capitalización, con una cifra cercana a los 130 mil millones de pesos se daban por bien servidos.
Por eso, luego de conocerse la primera oferta económica, en la audiencia pública cumplida ayer, los rostros reflejaban una mezcla de sorpresa y ansiedad.
En la primera vuelta, se ofrecieron 170 mil millones de pesos, lo cual de por sí, ya era una cifra considerable y ventajosa para el municipio.
Los trabajadores sindicalizados, a pesar de sus frases destempladas y comentarios irrespetuosos, hacían fuerza por EPM para que la energética no se privatizara y quedara como empresa industrial y comercial del Estado.
El ex ministro de Hacienda Rudolf Hommes, al servicio de Enertolima, lo mismo que había hecho hace algunos meses el ex vicepresidente Humberto de la Calle Lombana, jugaba a favor de los grandes capitales privados que, apoyados en la ley 142, se adueñaron de las empresas de servicios públicos domiciliarios, ya sea como accionistas, operadores o concesionarios.
Al lado del veterano y robusto exministro, contrastaban los jóvenes y audaces representantes de las familias Nule y Ríos y el gerente de Enertolima, quienes en bluyines, con camisas coloridas y collares, le daban un toque de informalidad, tal vez demasiada, a la subasta.
Al otro lado, impertérritos, encorbatados, impecables, seguros de si mismos -como paisas que se respeten- los representantes de EPM Medellín, quienes luego de abrir el primer sobre, pensaron que habían ganado la puja.
Tras dos horas de espera, se conocieron las nuevas propuestas y la sorpresa fue generalizada: Enertolima superó por más de 10 mil millones de pesos la segunda oferta de EPM. ¿Qué había pasado? – Sencillo. Con 118 millones de dólares, el bluyin derrotó a la corbata.
El Municipio de Pereira hizo uno de los mejores negocios en su historia reciente. Logra capitalizar la Empresa de Energía, duplica su valor real en el mercado, consigue 21 mil 500 millones de pesos para la Promotora como prima por el manejo administrativo y logra que respeten la convención colectiva y la continuidad de los trabajadores hasta el 31 de diciembre de 2011.
Esperemos que la informalidad en el vestuario de los representantes y propietarios de Enertolima no sea una muestra de la informalidad con que van a manejar la Empresa de Energía de Pereira. Aunque los antecedentes de Enelar en nuestra ciudad no han sido los mejores y son los mismos accionistas de la energética tolimense.
En resumen, creo que el negocio de la capitalización fue bueno para el municipio de Pereira y para los accionistas de Enertolima, pero va a ser muy malo para los pereiranos.
jueves, 19 de junio de 2008
Fiebre de fútbol y de firmas
Por Juan Antonio Ruiz Romero
Por Juan Antonio Ruiz Romero
Dejé lo que estaba haciendo, cuándo mi hijo, con cierto tono afanado, me llamó para que viera lo que transmitía la televisión en esos momentos. En la pantalla aparecía el estadio de Tivoli, en Innsbruck (Austria), en donde en esos momentos jugaba la selección de Suecia en la Eurocopa 2008. Cuándo trataba de entender las razones del perentorio llamado, el mismo Juan Francisco me despejó la duda: “Ese estadio repleto de camisetas amarillas, debe ser el sueño del Polo Democrático”, aseveró.
Con una sonrisa, empecé a revisar los acontecimientos recientes en el país y me di cuenta que, por obra y gracia de la Eurocopa y de las eliminatorias al Mundial, todos los escándalos domésticos, las crisis políticas y las aventuras reeleccionistas pasaron a un segundo plano.
El fútbol es una combinación tan mágica como alienadora. Los goles inolvidables; la identidad nacional; las banderas y camisetas; las graderías repletas; las pasiones en el estómago y la garganta; la euforia del triunfo; los infartos y las lágrimas; las ventas desbordadas, los multimillonarios patrocinios, los derechos de televisión. En resumen: “un negocio redondo”.
Por eso, en un rápido sondeo a aquellos afiebrados que no se pierden partido, así sea de Austria-Polonia; Rusia- Grecia, Bolivia-Guatemala o Deportivo La Tebaida contra Atlético Chicoral, les formulamos un rápido cuestionario, con los siguientes resultados:
¿Quién es Yidis? – Mediocampista de armado de la reelección. (Fe de erratas: dónde dice reelección, léase selección) En la actualidad, juega en el Buen Pastor Fútbol Club.
¿Quién es Teodolindo? – Veterano entrenador brasileño, experto en faltas y notarías y quién ofertó sus servicios profesionales para “cambiar un articulito”. Pidió el estadio por cárcel.
¿Quién es Jose Obdulio? – Volante de destrucción y compañero de Deco y Cristiano Ronaldo en la Selección Portugal.
¿Quién es Lucho? – Lucho van Garzon es la nueva contratación holandesa. Era amarillo, pero como ahora coquetea para la consulta con los rojos, el color de su uniforme será anaranjado.
¿Quiénes conforman la Comisión de Notables? – Con 4 goles: Villa (España); con 3 goles: Podolski (Alemania), H. Yakin (Suiza) y con 2 goles: Ibrahimovic (Suecia), Nihat (Turquía), Sneijder (Holanda), Turan (Turquía), van Persie (Holanda).
¿Sabe que es la Silla vacía? – Cuándo expulsan al director técnico y lo mandan a ver el partido desde la tribuna.
¿Quién es Don Berna? – Un tipo, cojo como Garrincha, que transfirieron a Estados Unidos para reforzar el Red Bull New York de la liga mayor de fútbol de Norteamérica.
¿Qué es la ley de Reparación de Víctimas? – Es una propuesta que busca sancionar ejemplarmente a los árbitros que “le meten la mano” a los partidos.
¿Qué sabe de la recolección de firmas para el referendo? – Estoy de acuerdo y ya firmé. Colombia tiene que ser sede del Mundial de Fútbol de Mayores del 2022…
jueves, 5 de junio de 2008
La Ciudad Fragmentada
Por Juan Antonio Ruiz Romero
Desde mediados del siglo XX, investigadores sociales, urbanistas y expertos en los temas de ciudad acunaron la frase: Ciudad fragmentada, para identificar las estructuras arquitectónicas, cada vez más cerradas y excluyentes, que hemos construido en América Latina.
Los muros y rejas que separan a unidades residenciales y condominios del resto del entorno. Las calles y bahías de parqueo taponadas “por seguridad”, por los organismos del estado. Los carriles sólo bus del transporte masivo utilizados por patrullas policiales, guardas de tránsito, vigilantes privados, motociclistas y hasta microbuses de transporte escolar. Ciudades con normas, pero sin quién las haga cumplir y peor aún, ciudadanos que juegan a violarlas, en la medida en que no ven a una autoridad. Ciudades a la deriva.
Centros comerciales y grandes superficies para que las personas caminen sin mayores preocupaciones, pero en donde se invierten millones de pesos en seguridad privada, dispositivos electrónicos y vigilancia mediante circuito cerrado de televisión, porque si se descuidan algo me les llevo. Ciudades de mentira.
Cuando un hotel, que dice ser de Pereira, utiliza las cabinas telefónicas del centro de la ciudad para promover un espectáculo del día del padre; cuando un almacén instala bafles hacia la calle para vender calzones, cacharros o calzado; cuando los vendedores ambulantes arrojan al piso las cajas de cartón del almuerzo que acaban de comer; cuando los vasos de plástico, los chicles y las colillas de cigarrillos se convierten en parte del decorado de los pisos de plazas y parques; cuando un automóvil parquea en el carril izquierdo para comprar aguacates o CD piratas; cuando los taxistas se escudan en un pagaré social para evadir su responsabilidad con la movilidad; cuando un monumento de la ciudad se vuelve el antejardín de negocios nocturnos y el parqueadero en discoteca, y cuando una administración es complaciente con los almacenes ruidosos, los vendedores ambulantes, los infractores de tránsito, los ciudadanos que ensucian las calles, los constructores que irrespetan las normas patrimoniales y los empresarios de taxis rebeldes, el mensaje es sencillo: Aquí cada quién puede hacer lo que le dé la gana.
Ciudad de nadie. Ciudad de todos…contra todos. Calles de supervivencia, donde prima la ley del más fuerte, del que más grite o el que esté armado.
La ciudad está fragmentada porque, en lugar de pensar en una visión compartida, soñada, colectiva, nos encontramos con dirigentes políticos, gremiales, empresariales, académicos, periodistas, líderes comunales, gestores sociales y culturales, defendiendo sus pequeños espacios de poder, de presión, de negociación, de beneficio personal. Ciudad parcela.
El arquitecto de la Universidad Nacional de Colombia Alexander Vallejo asegura que “Al pensar la ciudad, nos estamos construyendo nosotros mismos”. Y eso lo hemos olvidado.Porque aunque tengamos Plan de desarrollo y aspiremos a una Pereira Humana, Amable, Emprendedora y Segura, una ciudad de nadie, no puede ser Región de Oportunidades.
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