En un rincón del alma
1, 2, 3 candidatos y la ñapa
Por Juan Antonio Ruiz Romero
Además de las naturales reacciones que generan las resultados de una encuesta de intención de voto, vale la pena analizar, a 150 días de las elecciones de octubre, algunos detalles sobre la imagen que han proyectado hasta ahora los aspirantes a la alcaldía de Pereira.
Martha Elena Bedoya: Tiene la más importante recordación entre los ciudadanos. Sus tres años de gobierno dejaron marcas perdurables en la memoria de los pereiranos: educación gratuita, sin distingo de estratos, incluyendo complemento nutricional y transporte; ampliación de la cobertura de la salud subsidiada y el Plan de Renovación Urbana Ciudad Victoria, Premio de la Bienal de Arquitectura 2004. Fue tan grande el impacto de ese proyecto físico, que para algunos desplazó sus innegables ejecutorias sociales. Confió en los posibles respaldos del Pacto del Comercio que se diluyó entre egos e intereses. Su mayor debilidad es que carece de estructura político-electoral, que trata de compensar con el apoyo de Cambio radical. Tiene poderosos enemigos y el alcalde no la puede ver ni en pintura.
Luis Fernando Baena: Para ser la primera vez que se postula a un cargo de elección popular, alcanza un respaldo significativo. Cuenta con toda la maquinaria del alcalde, incluyendo a Carlos Arango Vélez y sus amigos: Carmona, Merheg, Castaño y la mayoría de concejales. Aunque no despierta grandes emociones, ha mejorado su discurso, -en donde se nota la presencia del concejal Eduardo Cardona-. Debilidad: No es carismático, ni humilde, ni es Juan Manuel, a pesar de que lo ofrezcan como copia al carbón. Sus días de “cuarentena” parecen influir poco en la intención de los electores.
Israel Alberto Londoño: Ha logrado proyectar una imagen de político de carrera, juicioso, con rigor y buenas relaciones con los gremios y el sector empresarial y académico. Si bien cuenta con el respaldo del partido de La U, pareciera que es la versión uribista de la Casa de la Democracia. En lo más profundo, Londoño esperaba ser el Plan B del alcalde Juan Manuel, para no tener que enfrentarlo. Sin embargo, le conoce los puntos débiles al gobierno municipal. Al fin y al cabo, Soto cuenta con importante participación en la alcaldía. Una fortaleza: su espíritu conciliador, podría convertirse en su mayor debilidad, porque le falta asumir posiciones, ser directo, crítico y no parecer acomodado, complaciente.
John Jairo Santa: Es, de todos los candidatos, el que primero empezó su campaña. Su propuesta cívica y de recolección de firmas impactó entre los ciudadanos, pero se le puede acabar la cuerda. Cuenta tal vez con el mejor equipo de campaña. Tanto que, a veces, es superado por sus mismos colaboradores. Debilidad: Requiere mayor manejo de las cifras y temas de la ciudad. Le faltan talla y vuelo. Trató de rescatar el discurso de ricos y pobres; blancos y negros; habitantes de Cuba y el resto de la ciudad. El problema es que ese mensaje solo le funciona en el suroccidente.
Quedan otras aspiraciones: Horacio Galeano, Carlos Alfredo Crostwhaite, Carlos Alberto Restrepo, Héctor Fabio Artunduaga, Douglas Montañéz y lo que pueda pasar con una eventual candidatura suprapartidista y de oposición del hoy concejal Freddy Arias. Sobre ellos hablaremos en otra ocasión. No es veto. Solo falta de espacio.
ruizromeroja@hotmail.com
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