lunes, 3 de diciembre de 2007

En un rincón del alma

Del hambre y otros demonios

Por Juan Antonio Ruiz Romero

Al entregar, en 1994, el informe de la Comisión de Sabios al presidente Gaviria, el Nobel Gabriel García Márquez lo advirtió: “Esta encrucijada de destinos ha forjado una patria densa e indescifrable donde lo inverosímil es la única medida de la realidad: Nuestra insignia es la desmesura. En todo: en lo bueno y en lo malo, en el amor y en el odio, en el júbilo de un triunfo y en la amargura de una derrota”.

Por ello, mientras la Defensoría del Pueblo alertaba sobre la muerte de numerosos niños y niñas por desnutrición e infecciones gastrointestinales en las comunidades negras de El Carmen del Darién y de las etnias indígenas del Atrato medio chocoano; en Cartagena volaban mariposas amarillas y papel picado para rendir homenaje al ilustre escritor.

“Tal vez una reflexión más profunda nos permitiría establecer hasta qué punto este modo de ser nos viene de que seguimos siendo en esencia la misma sociedad excluyente, formalista y ensimismada de la Colonia”.

Los Reyes de España, Sus Majestades, Don Juan Carlos de Borbón y Doña Sofía de Grecia; el presidente de Colombia Álvaro Uribe Vélez y la Primera Dama Lina Moreno; el ex presidente de los Estados Unidos Bill Clinton, el ex mandatario y ex embajador en Washington Andrés Pastrana; el presidente de la Real Academia Española de la Lengua; delegados de 22 países, historiadores, escritores, periodistas, invitados especiales y pocos, muy pocos, ciudadanos del común: mestizos, blancos, negros e indígenas.

“Tal vez estemos pervertidos por un sistema que nos incita a vivir como ricos mientras más del 40% de la población malvive en la miseria y nos ha fomentado una noción instantánea y resbaladiza de la felicidad”.


Mientras resuenan los aplausos y las ovaciones de tres mil personas de pie en el auditorio Getsemaní de Cartagena de Indias, las autoridades se echan la culpa unos a otros: el Ministro de Protección asegura que el gobierno nacional transfirió los recursos para la salud al Chocó; los médicos que las muertes son por desnutrición crónica, parasitismo y diarreas y no por hambre; la Procuraduría habla de despilfarro y corrupción; la Pastoral Social de la diócesis de Quibdó dice que no son 17 sino más de 70 niños muertos el último año y el gobernador de Chocó, Julio Ibargüen aseguró, sin pudor alguno, que hay exageraciones y “sólo han muerto cuatro menores de edad afectados por una desnutrición crónica y enfermedades diarréicas”. ¿Será que si fueran hijos de él los fallecidos, diría lo mismo?

“Somos capaces de los actos más nobles y de los más abyectos, de poemas sublimes y asesinatos dementes, de funerales jubilosos y de parrandas mortales. No porque unos salgamos buenos y otros malos, sino porque todos participamos de ambos extremos llegado el caso –y Dios nos libre- todos somos capaces de todo”.

A raíz del Congreso de la Lengua Española, muchos medios consultaron las palabras más bellas y las más feas del idioma: Entre las primeras: equidad, respeto, amor, aceptación, sueños, Colombia. Entre las que no nos gustan: hambre, pobreza, opresión, injusticia, atropello y violencia, porque generan indignación.

“Razones de sobra para seguir preguntándonos quiénes somos, y cuál es la cara con que queremos ser reconocidos en el tercer milenio”.


ruizromeroja@hotmail.com

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