lunes, 3 de diciembre de 2007

En un rincón del alma

El espejo del Patriarca

Por Juan Antonio Ruiz Romero


Con su franqueza irrenunciable, el cronista Gustavo Colorado Grisales aseguró que “luego de revisar la vida y obra de Don Guillermo Ángel Ramírez, uno siente que todos los demás, incluyendo sus hijos, todavía tenemos una deuda con Pereira y el departamento”.

Eran otras épocas dirán algunos. Las prioridades cambiaron, añadirá alguien. Antes se pensaba más en el beneficio general y en el interés colectivo, puntualizará el más erudito. “Es que el civismo se acabó” recordarán otros.

Más allá de esas consideraciones a Guillermo Ángel le rindieron mucho, y con intereses, los 94 años de existencia terrenal. Tanto que, a diferencia de otros, a uno se le dificulta organizar todos los cargos y logros acumulados a lo largo de su vida.

Bachiller en filosofía y letras de la Universidad del Cauca, doctor en Derecho y Ciencias Políticas; alcalde de Pereira de 21 años y luego a los 23, juez, periodista, hombre cívico, concejal, fundador de Comfamiliar, secretario ejecutivo de la ANDI, senador de la República, autor de las leyes del Centenario de Pereira y de creación de la Universidad de Pereira, rector de la UTP, integrante de la Junta Pro-creación del departamento y ferviente defensor de la causa risaraldense.

Que bueno revisar las hojas de vida de los aspirantes a la Gobernación de Risaralda y las alcaldías de Pereira y Dosquebradas, para no ir más lejos, y conocer la formación profesional e intelectual, los méritos, la trayectoria pulcra, la fundamentación política e ideológica; la independencia, el sentido cívico, el certificado judicial- si consiguen cita en el DAS-; las declaraciones de renta y el origen del patrimonio de quienes aspiran a dirigir los destinos de nuestro departamento y sus principales ciudades.

Ojalá los aspirantes tuvieran más humildad y supieran mirarse en el espejo que fue la vida de Don Guillermo Ángel y dejaran de verse en el espejo personal, cuyo vidrio parece de aumento, porque les multiplica el ego.

Como decía Confucio y nos recordaba en estos días el insuperable Carlitos: “Cuando veas a un hombre bueno trata de imitarlo; cuando veas a un hombre malo, examínate a ti mismo”.

ruizromeroja@hotmail.com


No hay comentarios: