En un rincón del alma
La democracia es un cuento
Por Juan Antonio Ruiz Romero
Cuándo uno revisa quiénes han elegido a los presidentes colombianos en los últimos veinte años, puede concluir, sin equivocaciones, que aquello de la democracia y la legitimidad institucional tienen mucho de cuento.
Para que no crean que soy un anarquista, disociador y hasta “terrorista vestido de civil”, me permito presentar a consideración de los lectores algunos hechos, con el fin de que cada quien saque sus propias conclusiones.
En 1986, se eligió presidente por descarte. ¿Cómo? dirían algunos. Claro. Ustedes recuerdan que la frase más famosa de esa época fue aquella de ¿Si no es Barco, entonces quién? Y la mayoría de electores colombianos, con aconductada y masiva asistencia a las urnas se embarcaron en la propuesta del “Dále rojo, dále” del político cucuteño, dejando a un lado el Acuerdo sobre lo Fundamental de Álvaro Gómez Hurtado.
En 1990, se eligió presidente por dolor. ¿Qué, qué? Si. Ustedes recuerdan que, más allá de los votos depositados en esa jornada, el nuevo mandatario fue escogido en el cementerio Central de Bogotá por el hoy senador Juan Manuel Galán Pachón, mientras asistía a los funerales de su padre Luis Carlos.
En 1994, se eligió presidente con los dineros del Cartel de Cali. Ustedes recuerdan la parábola del elefante de Monseñor Rubiano y las confesiones recientes de “la verdad” del ex ministro de Defensa Fernando Botero Zea, quien fuera director de la campaña Samper Presidente:
“Ante la falta de liquidez de recursos para la segunda vuelta presidencial el doctor Samper me dijo que iba a tocar recibir ayuda de “esa gente” refiriéndose al cartel de Cali” y agrega que Samper le dijo: 'Tranquilo que yo me ocupo de ese tema con Mestre" (El ex senador liberal Eduardo Mestre Sarmiento quien fue condenado por enriquecimiento ilícito en medio del Proceso 8.000).
En 1998, se eligió presidente por una foto con Tirofijo. Ustedes recuerdan al hijo de Misael, en las selvas de La Uribe, Meta, posando con Manuel Marulanda Vélez y alimentando la posibilidad de un proceso de paz con las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia, Farc. No importa que fuera un sueño frustrado, al fin y al cabo, la foto sirvió para ganar.
En 2002, se eligió presidente por la mano dura. Si por las buenas no se pudo, a las malas tocaba. Ese mensaje caló muy bien y encontró un apoyo de quiénes se sentían engañados por las Farc y los que habían decidido enfrentarlos con las mismas armas y métodos para “refundar el país”.
En 2006, se reeligió presidente porque cuatro años son muy poquitos, cuándo usted quiere trabajar, trabajar y trabajar. No importa que cada día crezca la sombra de la parapolítica y se agudicen los enfrentamientos con la oposición.
Veinte años de democracia en Colombia. Veinte años creyendo que elegimos a nuestros gobernantes en forma libre y soberana. Veinte años comiéndonos el mismo cuento.
ruizromeroja@hotmail.com
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