En un rincón del alma
Telebasura Producciones
Por Juan Antonio Ruiz Romero
El viernes 1º de junio de 2007 se empezó a emitir en la televisión holandesa “El Gran Show de los Donantes”, un reality en el cual una persona con una enfermedad terminal tiene que decidir entre tres competidores con deficiencias renales, a quién le va a donar el riñón cuando muera.
El sábado 27 de octubre pasado, en el programa “El Gran Hermano África”, que se produce en Sudáfrica y cuenta con participantes de 12 países de ese continente, se emitió, en vivo y en directo, la violación de una las concursantes que, como los demás, se encontraba embriagada. Los productores no hicieron nada por impedir el abuso. Mientras la víctima dijo que no se acordaba de nada, el responsable del hecho pidió perdón y está a punto de ser premiado por los televidentes como ganador del reality.
El portavoz de la Comisión Surafricana de Derechos Humanos Vincent Moaga manifestó que "En este país tenemos una frecuencia demasiado alta de actos de violencia sexual y abusos de mujeres. No se puede aceptar que un medio tan poderoso como la televisión incite a este tipo de comportamientos".
Esta semana, en la televisión española se empezó a emitir “Terapia de pareja”, un reality show sobre parejas en crisis que les ayudará a identificar el origen de sus problemas y les ofrecerá estrategias para superarlos y reconducir su relación. El único problema es que deberán ventilar su intimidad, delante de las cámaras y en horario estelar.
Los tres casos mencionados sirven para dimensionar lo que en el país ibérico han denominado Telebasura: “una forma de hacer televisión caracterizada por explotar el morbo, el sensacionalismo y el escándalo” y en dónde, sin respeto por la intimidad y la dignidad humana, “utilizan cualquier tema como excusa para desplegar lo que consideran elementos básicos de atracción de la audiencia: sexo, violencia, sensiblería, humor pesado y conversión del dolor y la miseria en espectáculo”.
Y aunque es evidente que en otros países nos llevan ventaja en cuanto a las porquerías que se emiten en televisión, en Colombia se insinúan algunos programas, concursos, adaptaciones y nuevas versiones que, con base en el éxito en el exterior, inundan de “creatividad, innovación e identidad colombiana” nuestras pantallas: El Gran Hermano, la Isla de los Famosos, El Aprendiz, Nada más que la verdad, Mujeres Asesinas, Amas de Casa Desesperadas, con mayor o menor fortuna en calidad, sintonía y pauta publicitaria, son solo algunos de los ejemplos.
Los canales privados, pero también los regionales y los concesionarios de cable, cayeron en la tentación de darle prelación a los contenidos de entretenimiento, de lo ligero, de lo que vende, no importa sin son líneas calientes, los candidatos amigos a cargos de elección popular o jornadas de Sanación y Milagros. Y en ese esquema, elaboran sus producciones, facturan y están seguros de su “Responsabilidad Social Empresarial”.
Tal vez en otros países, tengan que inventarse dramas televisivos con enfermos terminales, terapias de pareja delante de millones de espectadores y hasta violaciones en vivo. Pero en Colombia, frente a las, esas sí, dramáticas realidades de pobreza, hambre, violencia intrafamiliar o concentración del poder, es importante motivar una reflexión juiciosa, académica y responsable sobre los contenidos televisivos porque cada día es más evidente que no son Nuestra Tele, ni lo Mejor para ti, ni Expresión de lo Nuestro.
ruizromeroja@hotmail.com
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

No hay comentarios:
Publicar un comentario