lunes, 3 de diciembre de 2007

En un rincón del alma

De honores y vergüenzas

Por Juan Antonio Ruiz Romero

Antes de que algunos dirigentes convirtieran el ejercicio de la política en una práctica de sinvergüencería, era enaltecedor que algunos sitios públicos llevaran el nombre de quienes fueron líderes destacados por sus gestiones en favor de la comunidad.

Ahora no es así. La unidad deportiva de Condina-Guacarí lleva el nombre del revocado ex congresista Octavio Carmona Salazar y hay un proyecto de vivienda social en Pereira que rinde homenaje póstumo al ex alcalde Luis Alberto Duque, a quien la muerte le precluyó las investigaciones que se adelantaban por distintos actos de gobierno.

En esa nueva línea, me permito sugerir, muy respetuosamente, opciones de nombres egregios que podrían llevar algunos de los sitios y proyectos públicos de nuestra ciudad y su entorno más cercano, para que se conviertan en nuevos referentes urbanos.

Por ejemplo, alguna de las obras que se ejecutan con la contribución de valorización en la ciudad podría llamarse “Avenida Rentacciones”, como una gentil invitación a recordar aquellos episodios oscuros que sucedieron con los recursos de la venta de la Telefónica de Pereira.

Así mismo, podría bautizarse un Plan de Vivienda “Avancemos”, en honor de unos dineros estatales que se fueron por el sifón; se podría cambiar la designación del relleno sanitario de La Glorita por el nombre del ex gerente de la Empresa de Aseo “Jorge Eduardo Murillo” y uno de los proyectos habitacionales cercanos a la ciudadela Tokio podría denominarse Calicanto, para ver si alguien “canta” sobre lo realmente sucedido en el tanque de agua del mismo nombre.

En ese mismo tono desprendido y para hacer honor a la historia reciente, sugiero que la Unidad Intermedia del Centro, que acaba de ser inaugurada, lleve el nombre de un prohombre del sector salud como Gustavo Rodas Hernández, con una vasta experiencia al frente de la EPS Risaralda.

Siguiendo con esa tónica y atendiendo las nuevas realidades sociales, la anterior Avenida Sur y, luego Avenida de las Américas, debe ser, por elemental cortesía con los pereiranos residentes en el exterior, designada Avenida de Los Inmigrantes.

En el caso de Dosquebradas, como la Avenida Simón Bolívar ya lleva esa denominación desde hace muchos años, podría pensarse en rebautizarla con el nombre del ex alcalde Carlos Alberto Cano, quien fuera tan maltratado por las autoridades judiciales que ordenaron su destitución del cargo y lo llevan ahora a buscar el desquite como candidato a la Asamblea departamental. Y quizás el viaducto, podría renovarse, cambiar el trillado apellido presidencial y estrenar el nombre del “empresario por la paz”.

También en Dosquebradas se encuentran disponibles para planes de vivienda o escuelas públicas, los nombres de la ex concejala Filliny Atehortúa y del ex secretario de Educación Asdrúbal González, quienes se encuentran bajo medidas de aseguramiento preventivo.

Mientras se expiden los decretos respectivos, me llevo la mano al pecho y entono orgulloso las memorables letras del himno pereirano: “Salve al esfuerzo de mis heroicos y buenos hijos que con amor, me dieron nombre, me dieron fama, me hicieron grande, me dan honor…”

ruizromeroja@hotmail.com

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